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Pobreza

Y el mundo sigue andando

Creer que todo se solucionará sin el aporte individual es el error crucial

Viernes 29 de Mayo de 2020

En los principios de la pandemia, muchos vieron síntomas de mejoras en la vida del planeta, que se reflejaban en el azul cristalino de las aguas de Venecia, o en la aparición de animales en zonas donde nunca antes se los había visto.

Quizá el planeta, como elemento vivo, mostraba entonces cierta mejoría ante un momento de descanso al intensivo uso y abuso que los humanos venían haciendo de él. Sin embargo, el mundo, como hábitat social de la especie humana, sufrió en pocos meses un deterioro de magnitud colosal, tan grande que solo podrá ser medido realmente a la luz de la historia, y sin la presión de los intereses que hoy tiñen las cifras y las proyecciones.

En menos de medio año cambiaron las prioridades y todos los gobiernos tuvieron que improvisar. La realidad impuso la urgencia, nadie sabe cómo responder a la situación, ya no hubo lugar para las estrategias antiguas.

El sueño del estado de bienestar al que apuntaban todas las naciones del mundo dio lugar a la supervivencia, la pobreza se metió en todos los rincones del globo, las ayudas humanitarias dejaron de ser una excepción para convertirse en una regla mundial, y la convivencia entre los sobrevivientes, sanos o recuperados, empezó a sufrir los efectos del aislamiento social donde sólo reinan las prohibiciones.

Como en sus principios, la humanidad volvió a sentir temor o a recobrar las expectativas de acuerdo a las estaciones del año. A media que la calidez del verano comienza a aparecer, la vida quiere imponer su antigua normalidad. Consumo, turismo, playas, libertades. En el otro hemisferio, el invierno trae consigo la amenaza de más enfermedades, encierro, curvas que no terminan de bajar y números letales que no dejan de subir.

Entre los países más poderosos del mundo proliferan los comedores comunitarios, el desempleo y la incertidumbre por el futuro. La pobreza y la soledad son el signo de estos tiempos.

España celebraba ayer que el gobierno dio luz verde al Ingreso Mínimo Vital para combatir la pobreza, al modo de la AUH argentina. Estados Unidos sobrepasó los 100.000 muertos. Brasil sigue tiñendo de muertos Latinoamérica, el virus reaparece en Asia, y la economía global observa a Argentina al borde del default, sabiendo que será el primero de muchos países que no podrán afrontar deudas impagables en un mundo impensado hasta hace solo cinco meses.

En medio de este panorama, la humanidad se niega a rendirse y piensa en el futuro.

Se viven como triunfos los permisos para salir a caminar, se disfruta de una salida en bicicleta y hay quienes están aprovechando y compran las ofertas de vuelos turísticos que no se sabe cuándo podrán realizarse.

La esperanza parece más fuerte que la pandemia, pero no lo es. Solo la responsabilidad le dará fortaleza a cada una de las actividades de esta nueva normalidad. Creer que todo se solucionará sin el aporte individual es el error crucial al que nos vemos tentados ante la primera bocanada de sol y aire libre.

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