Secciones
Hoy por hoy

Tomar del mismo veneno

La sociedad tiene todo el derecho de criticar, movilizarse, exigir políticas en favor del pueblo. Pero de allí a impulsar que se vayan todos, es muy peligroso.

Sábado 27 de Febrero de 2021

Por estas horas la Argentina se muestra convulsionada por la escandalosa situación provocada por la vacunación VIP y por la violencia verbal entre la dirigencia política, tanto del oficialismo como de la oposición.

No creo que sea una “payasada”, como lo tildó el Presidente, la acción judicial de establecer si hubo delito penal con la aparición de un sistema paralelo de vacunas para amigos del Gobierno. Fue tan payasesco, que se tuvo que ir el ministro de Salud Ginés González García.

A la crisis que vive el Gobierno la provocó el fuego amigo. Ya que nadie podrá decir que el periodista Horacio Verbitsky responde a la oposición, y creer que inocentemente este hombre –muy inteligente– dijo lo que dijo, sabiendo lo que iba a provocar. Es obvio que lo dijo para ayudar a alguien y perjudicar a otro.

En cuanto a la idea de jugar con fuego que impulsa la oposición, es francamente repudiable. No es republicano por parte del sector más extremista de Juntos por el Cambio decir: “que se vayan todos”.

Esa consigna es antidemocrática, porque afecta al sistema político y atacar a la política es golpear a la democracia.

No se deberían acompañar estas ideas que tienen como objetivo hacer tambalear a un gobierno malo y débil como es el de Alberto Fernández.

La sociedad tiene todo el derecho de criticar, movilizarse, exigir cambios a políticas en favor del pueblo. Pero de allí a impulsar el que se vayan todos, es muy peligroso.

En medio de conflictos permanentes, es bueno decir que la gente no se aguanta más la continuidad y agravamiento de los problemas en este gobierno peronista-kirchnerista. Es como que el gobierno de Mauricio Macri siguiera, por lo que es lógico que si antes se “castigaba” a Cambiemos, es justo que ahora se mida con la misma vara a la actual gestión.

El equipo de científicos que llegó para suplantar a los CEO de las empresas no cambió el presente, por el contrario lo agravó.

Las pequeñas grandes diferencias se dan en que la calle no está tan dividida. Ahora no están más los gremios y grupos kirchneristas y peronistas. Incluso el viernes los sindicatos docentes nacionales ligados con el oficialismo cerraron la paritaria con un porcentaje inferior a la inflación.

Es bueno que mantengan ese perfil “positivo” y complaciente a la gestión nacional pensando en las clases. Hoy los mismos dirigentes gremiales apoyan al gobierno y avalan el inicio de las clases en condiciones muy polémicas.

Lo mismo se diría con la CGT y los movimientos sociales, donde parecería que dejó de existir la pobreza y la falta de trabajo en la Argentina. Lo que sí cambió es que muchos de esos referentes hoy forman parte de la gestión de Alberto Fernández.

Hay que defender la institucionalidad, como al actual gobierno, por pésimo que sea. Esto lo reafirmo hoy, y lo escribía hace dos años, cuando la gestión impresentable de Macri era atacada. Es bueno ahora saber que los sectores extremistas del kirchnerismo se enojan con los de Cambiemos porque “hacen política barata tratando de afectar la gobernabilidad de Alberto Fernández”. Y es posible que así sea, pero es interesante recordarles a los dirigentes hoy oficialistas, que cuando estuvieron en la oposición, hicieron todas las tropelías para destituir al macrismo.

Hablaban del “club del helicóptero”, “Macri basura, vos sos la dictadura”, la violencia en las movilizaciones del Congreso, como continuas presentaciones judiciales y legislativas para trabar la gobernabilidad de un gobierno. Es más, no se pusieron colorados en tratar de impulsar paros por todos lados, como le hicieron en su momento desde la CGT a Raúl Alfonsín. Aún recuerdo a legisladores exigiendo la renuncia de Macri.

Es bueno defender la institucionalidad, la gobernabilidad. Siempre hay que mantener estos postulados. Ser republicanos, en el gobierno y en la oposición.

Hoy, diría alguno, están tomando de su propio veneno, el que desparramaron hace muy poco tiempo atrás. Hay que tener coherencia y responsabilidad institucional, siempre, y donde la sociedad les dé el rol a ocupar.

Hay que predicar con el ejemplo y siendo republicanos en todo momento, no solo cuando se está gobernando.

En esta nota

¿Te gustó la nota?

Dejanos tu comentario