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Salud y economía tienen mucho que ver

Después de 65 días de cuarentena, seguir aferrándonos al miedo y a tratar de convertirnos en ermitaños que no debemos asomarnos ni a la puerta, es como medio mucho.

Viernes 22 de Mayo de 2020

Es muy interesante conocer los argumentos médicos y científicos sobre los perjuicios ante coronavirus, y obviamente que por encima de cualquier discusión está el valor vida. Nadie va a poner en tela de juicio que el gobierno de Alberto Fernández priorizó la salud, y es para aplaudir la decisión tomada.

Defendió a capa y espada la vida de los argentinos, por lo que es un gran mérito tomar la decisión correcta, más teniendo en cuenta los desaguisados que se registraron en Estados Unidos, Italia, España o Brasil, donde se dejó de lado esa premisa y se minimizó todo. Así les fue, con muertos por todos lados y países paralizados y jaqueados por todo tipo de problemas.

Ahora bien, después de 65 días de cuarentena, seguir aferrándonos al miedo y a tratar de convertirnos en ermitaños que no debemos asomarnos ni a la puerta, es como medio mucho. Más teniendo en cuenta que los verdaderos problemas de la pandemia están en CABA y el conurbano bonaerense.

Nadie dice que se deba salir a lo loco a la calle, sino ser racionales y tomar con tranquilidad la mejor medida. Salir con cuidado, protegido y lentamente volver a la normalidad.

Ser cautos y responsables, como lo han demostrado, por ejemplo, las autoridades entrerrianas y la gran mayoría de las intendencias. Por lo tanto, después de más de dos meses de cuarentena, ya se debería estar planificando en la Nación la creación de un comité de especialistas en economía financiera, social, regional; con pymes, empresarios, sindicatos, iglesias, el campo y otros sectores que tengan que ver con los motores vinculados con el mundo del trabajo; el comercio y la generación de divisas. Allí se debería, al menos, apuntalar un programa para salir de la tremenda crisis que casi paraliza a la Argentina. Hay que atender la cantidad de desocupados que crece y crece, las personas que no consiguen trabajo, los que no tienen ningún ingreso y a quienes no les alcanzan los 10.000 pesos que otorga el Estado (es decir todos). El aumento de la pobreza, la indigencia; la lenta desaparición de la denominada clase media. Creo humildemente que a algunos gobernantes les queda cómodo seguir en la cuarentena, y no ver la realidad. Es más fácil hacer eso que intentar enfrentar los problemas.

Hablar en estos días de responsabilidades, es perder tiempo. Decir que la gestión de Cristina Kirchner dejó una deuda y un déficit ingobernable, hoy no cambia esta realidad. Decir que el gobierno de Mauricio Macri causó una gran crisis, tampoco ayudaría a cambiar este presente. Es obvio que hubo malas decisiones, y así los castigó el pueblo en las elecciones, pero mirando el pasado no se solucionará la falta de trabajo ni la pobreza que llegará al 50% de la población; el cierre de las empresas que dan empleo; el drama social, sanitario, económico y financiero que se vive en la actualidad. Y lo tremendo es que esta crisis aún no llegó a lo peor. Perder tiempo en politiquería, demagogia barata, hacernos creer que somos los mejores, los más vivos, los que nos sabemos todas, los que levantamos el dedo acusador hacia otros países, no nos llevará a salir de este gran problema que vive el país, en un mundo también alterado por el coronavirus. ¿Cómo se sale? ¿Con chicanas estúpidas, relatando frases hechas, o intentando verdaderamente consensos para que se trate de tirar para el mismo lado? Apoyando entre todos una serie de ideas y programas. Tal vez lo único bueno de esta pandemia sea que se reconozca que ahora se ve la falta de hospitales, infraestructura básica en el país; cómo están de castigados los verdaderos motores que empujan en la economía, un sector privado muy golpeado y agobiado de impuestos y un Estado desmadrado, descontrolado y administrado por personas que en los últimos años no fueron ni estadistas, ni gobernantes.

La clave estará en mantener firme la política de Estado creada para la Salud, pero de nada servirá postergar la recuperación económica y social de la Argentina. No habrá muertos por coronavirus, habrá muertes de empresas, pymes, empleos y personas y familias que queden al borde del abismo: sin presente y sin futuro.

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