Miradas

¿Pensar en una revolución?

La situación del país es lamentable y el gobierno de turno no hace nada para cambiarla. ¿Hay una salida a semejante crisis? Por ahora no se ve.

Miércoles 18 de Mayo de 2022

Me lo pregunté siempre y más con este presente ¿Qué país observan los políticos de turno? ¿Les importa lo que ven? y ¿Qué hacen para mejorar un presente que ellos mismos edificaron?

Y la verdad que a los casi 44 años sigo sin encontrar respuestas positivas y hasta muchas veces me digo a mí mismo para qué concurro a las urnas a votar si al fin y al cabo es más de lo mismo. Un año gana uno y a las elecciones siguientes ganan los otros. Siento como que se van pasando la pelota los unos a los otros y que ya no quedan políticos de raza que asuman para trabajar en pos de la gente y no en llenarse los bolsillos.

Es decir son los mismos de siempre en el poder. Un día son gobernadores, a la otra gestión pasan a ser diputados y luego embajadores en algún país. Pero eso sí, dirigir un país, provincia o ciudad, bien gracias. Así es como funciona el sistema para ellos. Total la justicia no existe. Es más, es cómplice en muchos casos.

Hoy este hermoso y rico país llamado Argentina provoca una profunda tristeza y desilusión. Es una nación que decrece día a día a pasos agigantados y que está minado de severos inconvenientes que en el horizonte lejano, y mucho menos cercano, parecen no tener una salida. La gente está mal en serio y eso se nota en la calle, en el mal humor, en las agresiones y en la desilusión.

Argentina es un país donde los salarios bajos, la inflación, los paros, la falta de empleo, la pobreza y la inseguridad, están a la orden del día.

Por ejemplo en materia de hechos delictivos algunas estadísticas marcan que uno de cada tres hogares de los 40 principales centros urbanos del país fue víctima de algún episodio de inseguridad en el último año y en marzo pasado, 19 de cada 100 viviendas sufrió un robo con violencia, el delito más característico a lo largo y ancho de la Argentina.

Respecto de la inflación el índice de precios al consumidor experimentó en abril pasado un alza interanual del 58%, 2,9 puntos porcentuales por encima de la variación registrada el pasado marzo. Es el mayor incremento interanual en tres décadas, desde enero de 1992. En el cuarto mes del año los precios aumentaron un 6% respecto a marzo, un retroceso de 0,7 puntos porcentuales en comparación a la medición del mes anterior, cuando se registró la mayor subida intermensual de los últimos 20 años (6,7%). Los precios al consumidor habían acumulado el año pasado una subida del 50,9%, experimentando una aceleración respecto al 36,1% verificado en 2020.

La pobreza es otro punto lamentable. La mitad de los hogares del país vive con un ingreso mensual menor a los 79.000 pesos. En un informe de distribución del ingreso con datos del cuarto trimestre de 2021, el organismo estadístico remarcó que hubo una brecha menor entre el decil con mayores remuneraciones y el que registra los números más bajos. El ingreso promedio per cápita del total de la población -el muestreo alcanza a unas 29 millones de personas-, alcanzó los 32.192. Hoy esto no mejoró. Estamos iguales o peor.

¿Y el desempleo? La cifra de desocupación del cuarto trimestre de 2021 estuvo cercano al 8,2% del trimestre anterior o tal vez por debajo, entre los 7 y los 8 puntos, número que no se tenían desde el 2017 ya que en la última parte del año pasado se continuó con el efecto recuperación pospandemia.

A esta altura de este año, tres meses después de esos guarismos, se sigue sin muchas variaciones y no se observa que la situación del empleo haya variado demasiado. Se continuó con la misma deuda estructural del mercado laboral que no permite una recuperación ni una generación más genuina de empleo.

Estos son sólo algunos datos que reflejan un pésimo presente como país. No hace falta trabajar en el Indec o algún otro organismo que se le parezca para darse cuenta de ciertos números. Están a la vista, se sienten en el ambiente y se padecen en la vida misma.

¿Se sale de esto, hay gente capacitada para hacerlo o es hora de una revolución popular? Usted lo sabrá.

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