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NO al cambio de sentido de calle Palacios

"...Mientras, dejen al primer legislador socialista de América en su sentido actual"

Jueves 06 de Agosto de 2020

La autovía del acceso sur a Paraná parece estar casi a punto de ser inaugurada. Una obra necesaria para la movilidad del área metropolitana, cuya demora en los trabajos finales permitió a los vecinos de la zona sur tener una “costanera” donde salir a caminar, llevar los chicos en bicicletas o hacer ejercicios, ante la total ausencia de espacios públicos para la recreación. Ahora nos enteramos de una medida vial en el marco de lo que el Municipio viene diagramando para la circulación vehicular: el cambio de sentido de calle Alfredo Palacios.

Actualmente, esta arteria tiene el sentido noreste-suroeste, es decir que el tránsito vehicular desemboca en la intersección de Newbery y avenida De las Américas (ahora autovía). Al parecer, la idea es agilizar el desvío desde la colectora hacia los barrios linderos, y a su vez evitar el cruce complicado que habitualmente sucede entre la autovía y dos calles (Newbery y Palacios), lugar más conocido por el excomedor Los Pipos.

Ahora bien, las autoridades deberían revisar la topografía de la calle en cuestión, sus implicancias en la vergonzosa cultura de conducción en Paraná y la historia del lugar. Para ello, lo ideal es consultar a los vecinos. Como no lo hicieron, ahora se están juntando firmas para solicitar, a través de la Comisión Vecinal Santa Lucía, que no se cambie la mano de circulación. A partir de un relevamiento realizado ayer por uno de los vecinos, se sabe que la gran mayoría se pone a la medida. No por capricho, sino por razones valederas.

Hace unos 15 años, Palacios era doble mano. El cambio se produjo (como suele suceder en Paraná) luego de una tragedia: un joven murió atropellado por una camioneta que ingresó a esta calle desde avenida De las Américas a toda velocidad. Estaba en el cordón de la vereda casi en la esquina con calle Gesino, esperando una piza junto a su novia, donde había un kiosco y hoy está la parada de colectivos. El vehículo de un repartidor bajó a toda velocidad, lo embistió y le causó la muerte.

La gente de la zona ya se quejaba desde antes por la falta de medidas de seguridad vial ante el peligro inminente que generaba la velocidad que tomaban los vehículos, entonados por el declive del asfalto. Esto se observa en cada pendiente que hay en la ciudad: lejos de regular la velocidad con el pedal del medio que traen los autos y camionetas, que se llama “freno”, los conductores que parecen desconocerlo se dejan precipitar y ponen en peligro al resto de las personas.

Tras aquella muerte, los vecinos se quejaron y lograron que Palacios sea mano única con sentido hacia el oeste. Aún así, como el asfalto está en buenas condiciones, hay autos, motos y colectivos que suelen circular velozmente. Imaginamos cómo sería si lo hacen en bajada y embalados desde la autovía.

Si el problema es la congestión vehicular que se produce en la encrucijada entre Palacios, Newbery y la avenida, no estaría de más pensar otras alternativas si es para prevenir siniestros viales, heridos o muertes, con las personas capacitadas que trabajan en el área correspondiente de la Municipalidad. Si la idea es facilitar los desvíos para quienes circulan desde el sur por la autovía, bien pueden hacerlo por Newbery, o unos 200 metros más adelante por calle Amaya o un poquito más por avenida Ramírez.

Mientras, dejen al primer legislador socialista de América en su sentido actual. Y de paso, aprovechemos la motivación que generará la inauguración de la autovía para pensar en la generación del espacio público que perderemos los vecinos y ganarán los automovilistas.

Si bien se tendrán en cuenta los semáforos para que los peatones crucen sin riesgo las cuatro arterias que separan cada lado de la avenida, la vereda que hicieron es ínfima comparada con el espacio de asfalto para los vehículos. Denominaron ese sendero de cemento de un metro de ancho como “ciclovía”, pero es claramente imposible circular en bicicleta y que al mismo tiempo vayan personas caminando o corriendo, y si van dos bicis en sentido contrario, una deberá bajarse de esa vía. Otra vez, los autos tienen más derechos que peatones y ciclistas. A las bicis de los chicos habrá que volver a guardarlas, hasta la próxima obra.

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