Secciones
Miradas

Libres y miserables

"El hartazgo y la intolerancia por vivir en una nueva realidad no los motiva a manifestarse, exponiéndose a posibles contagios de covid-19, sino que es el disfraz..."

Domingo 13 de Septiembre de 2020

El domingo te permite proyectar el inicio de la jornada más tarde que durante cualquier día de semana. Aunque para ser sinceros, a esta altura de mi vida quedó muy lejos en el derrotero las noches de sábados de exceso. El cuerpo comenzó a pasar factura desde hace larga data. A partir de ahí comencé a disfrutar más de luz solar durante los fines de semana.

Sobre la mesa ubiqué dos tostadas con queso untable y un vaso de yogur con (abundante) porción de cereales. Luego pasé al primer termo de mate. En el medio el saludo a La Banda de Quincho, el grupo de WhatsApp con mis amigos de Mar del Plata, los hermanos de pasión y los que tenemos la sangre pintada de verde y amarillo. Es un ritual comenzar cada día con el “buen día”. Es una manera de acercarme con los amigos a los que tengo a 900 kilómetros de distancia. Posteriormente cometí el primer gran error del día: ingresar en el mundo de las redes sociales. Accedo a este espacio con cierta frecuencia por (mal) hábito. Más allá de que en este universo encuentro personajes con quienes comulgamos con la misma liturgia, compartimos la pasión por el deporte y la música, el terreno es amplio y diverso. De esta manera circulan en el camino posteos que son publicados y viralizados por personas a las que aprecio, pero que no por eso dejo de observar la vida de una manera diferente. Las diferencias de pensamiento no son, para mí, un obstáculo para convivir.

Bajo el hashtag (etiqueta) #13StodosALasCalles una parte de la sociedad descargó toda su furia, desnudando no sólo su enojo, sino toda la miseria, que no es precisamente material, sino humana. Seguridad, clientelismo, Pobreza, Desocupación, Pan&Circo, Inflación, Corrupción, Cuarentena Eterna. Esos fueron algunos de los argumentos enumerados por quienes convocaban a una nueva marcha en el país en tiempos de pandemia.

El hartazgo y la intolerancia por vivir en una nueva realidad no los motiva a manifestarse, exponiéndose a posibles contagios de covid-19, sino que es disfraz. El odio hacia la actual gestión nacional que se incrementa día a día y que es fogoneado por los medios hegemónicos de información es la causa mayor para el sector que se moviliza.

La marcha no se llevó adelante ayer únicamente porque fue domingo y porque ese día podían convocar un mayor caudal de manifestantes. “El 13 de septiembre del 2012 salíamos a las calles masivamente en todo el país (y en el exterior) en contra de la Reforma Constitucional que había propuesto el kirchnerismo para que Cristina pudiera presentarse nuevamente como candidata, de la famosa “Re-reelección”. rememora el comunicado

Luego continúan con la teoría: “Hoy (por ayer), a 8 años de esa marcha, volvamos a marchar en todo el país, en las plazas de siempre, para conmemorar la fecha y para pedir casi por los mismos reclamos de entonces: No a la reforma, en este caso judicial. En contra de la inseguridad promovida por este gobierno. En contra de la restricción a las libertades individuales con una cuarentena que aún no termina completamente, con el ataque al periodismo independiente, el cepo al dólar y más impuestos”, disparan, en el comunicado.

Este mensaje es instalado en la sociedad en un contexto atípico de la historia mundial. Argentina no es el único país en el planeta donde la pandemia repercute en la economía de la sociedad. El Estado, con errores y aciertos, actuó. Está presente. Otorga medidas para acompañar a la sociedad durante este desgraciado momento que estamos atravesando.

Entiendo a la clase trabajadora que sufrió un pérdida de sus ingresos en este tiempo por las restricciones sanitarias que repercutieron en su economía. A esta altura y a seis meses del inicio del Aislamiento Social Preventivo y Obligatorio la mayoría de los sectores deberían estar habilitados bajo un estricto protocolo sanitario para garantizar las mejores condiciones laborales y reducir las posibilidades de infectados. Pero las restricciones no se llevaron adelante por una decisión arbitraria. Como sociedad hemos gozado de libertad. Se observó, una vez más, en la miserable manifestación que se llevó ayer adelante, con total libertad.

En esta nota

¿Te gustó la nota?

Dejanos tu comentario