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La inseguridad vial, un mal endémico

"...Se desentiende el Estado, y también las empresas concesionarias de las rutas; ello denota que antes que un servicio público, es un negocio..."

Sábado 16 de Noviembre de 2019

La transformación en autovía no alcanzó para que quede atrás su lamentable identificación histórica como “la ruta de la muerte”. Solo en este año, la autovía 14 en el tramo entrerriano se cobró 24 víctimas y decenas de lesionados de distinta consideración en los más de 200 siniestros viales.

La fría estadística se incrementó el fin de semana tras el accidente a la altura de Gualeguaychú, que provocó la muerte de cinco personas; en el transcurso de la semana se produjeron otros dos siniestros. Ello expone de la peor manera lo que desde hace varios años vienen manifestando y reclamando las comunidades lindantes al enlace: el mal estado de la calzada por falta de mantenimiento a raíz del permanente e intensivo paso de transporte pesado. Por ello se llegó a peticionar, hace ya dos años, la reparación total de su trama asfáltica. Falta de iluminación, de señalización horizontal y vertical y problemas en las banquinas son otras evidencias de la falta de consideración a la problemática estructural de esa traza clave en el Mercosur.

Se desentiende el Estado, y también las empresas concesionarias de las rutas; ello denota que antes que un servicio público, es un negocio.

Hay numerosas quejas y planteos ante Caminos del Río Uruguay, por la autovía José Gervasio Artigas, que parten desde el ineficiente mantenimiento, pero que llegan hasta la falta de servicios de emergencia médica.

El problema en torno a los peajes, condiciones y obligaciones es más profundo porque poco se conoce de la letra chica de ese sistema instaurado en los años 90, con el Estado “bobo” haciendo las rutas, y concesionarias que se hacían cargo luego, sin ninguna inversión. Esa modalidad no se alteró hasta la actualidad. Prueba de un sistema poco claro es que las tarifas son determinadas desde alguna ignota oficina nacional, sin ningún tipo de debate ni análisis, ni audiencias públicas con los usuarios o comunidades cercanas.

Los recursos provenientes del Impuesto a los Combustibles, más de 90.000 millones de pesos anuales, permitirían sostener y mejorar el sistema vial argentino sin “aduanas interiores”. Pero hoy a esos fondos el Gobierno les otorga destinos distintos a los originales.

Con motivo de conmemorarse el Día Mundial en Recuerdo de las Víctimas de Accidentes de Tráfico, vale la pena recordar que, además de la autovía 14, las principales conexiones troncales de la provincia presentan serias falencias que ponen en permanente grave riesgo a quienes transitan. Todos los días un milagro se produce en tierra entrerriana que permite no incrementar la cantidad de víctimas fatales.

La ruta nacional 158 es la otra conexión vial concesionada en la provincia. Más conocida como enlace vial Victoria-Rosario, ha tenido un diseño tan poco adecuado que el día de su habilitación se cobró la primera víctima. Desde entonces poco y nada ha cambiado en fortalecimiento de la seguridad vial.

La ruta nacional 18, cuya obra de transformación fue paralizada y abandonada por el gobierno nacional desde 2016, no solo exhibe un mal estado de su calzada en distintos tramos, sino que la falta de señalización o demarcación con líneas reflectantes pone en riesgo permanente a los automovilistas.

Ni qué hablar de la ruta nacional 127, cuyo tramo extremo cercano al límite con Corrientes debe hacerse a paso de hombre: sin señalización, con profundas grietas y baches desde hace largos años, sin respuestas oficiales a históricas demandas.

No vale la pena extenderse en lo que es el resto de la red vial provincial. En cambio, es pertinente entender y demandar que las políticas de seguridad vial no solo sean controles y campaña de educación, sino también inversión en infraestructura y mantenimiento.

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