Secciones
Miradas

La cultura de la hospitalidad

"...Fomentar el turismo sin un trato humano acorde es un contrasentido. .."

Viernes 29 de Noviembre de 2019

Paraná no termina de despegar turísticamente. Tiene todo el potencial natural que cualquier ciudad del país quisiera tener, pero carece, por ejemplo, de una infraestructura adecuada y de la cultura de la hospitalidad. Si bien son dos cosas totalmente distintas, las dos llevan su tiempo instalar. Dotar a una ciudad de la infraestructura para atraer el turismo lleva años, al igual que enseñarle a ser amable y generosa con los visitantes y los locales.

Hay que mirar la costa del Uruguay para darnos cuenta de que estamos muchos años atrasados en estos lares. Igual todo se puede copiar y mejorar para salir adelante en esta industria sin chimenea que tantos beneficios le da a la provincia de Entre Ríos.

Los mayores centros turísticos del país y el mundo hacen de la hospitalidad un valor económico, porque el visitante, más allá de recorrer la ciudad y gastar dinero, si es bien atendido, además de hablar del paisaje, siempre se comenta algo de la gente de ese lugar, tanto en sentido positivo como negativo.

Paraná siempre fue considerada una ciudad limpia y amable. Lo de limpio lo perdimos, pero igual se puede recuperar con políticas públicas y educación. Más en el último año cuando la capital de la provincia estuvo varios días sin recolección de residuos. Lamentablemente la fecha coincidió con la Fiesta de Disfraces que es la reunión privada que más convoca en la capital provincial. La imagen que muchos visitantes se llevaron fue: contenedores llenos de mugre y minibasurales por todos lados.

Lo de amable está por verse. No son pocos los ciudadanos de Paraná y otros lugares que visitan la ciudad, que hacen referencia a la mala atención que reciben en algunos de los bares denominados cerveceros o sitios gastronómicos. Muchas veces el ciudadano naturaliza conductas que no son adecuadas para evitar una discusión o pasar un mal rato. Pero el maltrato en estos modernos locales queda en evidencia al compararlo con la atención que recibe uno cuando es atendido por mozos de “la vieja escuela”. Parece una situación menor, pero no son pocas las personas que se han mostrado molestas por la situación que les ha tocado vivir. Excesiva demora en la atención, malos gestos, respuestas agresivas por citar algunas de las situaciones que más se comentan en las redes sociales y en reuniones de amigos.

Seguro que la flexibilización laboral en el sector puede jugar un papel preponderante. Muchas veces las personas a las que les toca atender a otras son jóvenes que trabajan muchas horas y no ganan el dinero que tendrían que cobrar por su labor. Hasta se puede preguntar si reciben una capacitación adecuada.

Fomentar el turismo sin un trato humano acorde es un contrasentido. No solamente del sector gastronómico, también de los taxistas y remiseros que no deben abusarse de las personas cuando notan que son de afuera.

Obviamente que no es una tarea sencilla y seguro que llevará su tiempo. Pero ojalá que el turista que visite Paraná, además de ver los paisajes, se lleve una sonrisa por la cordialidad de su gente y sus comerciantes.

En esta nota

¿Te gustó la nota?

Dejanos tu comentario