Secciones
hoy por hoy

Comprometen nuestro futuro

La única razón por la cual no se adoptan decisiones que protejan el ecosistema y el futuro es el dinero que genera su destrucción.

Viernes 27 de Noviembre de 2020

En las rondas de los martes en la Plaza Mansilla de Paraná y en el acampe en la cabecera del puente Victoria-Rosario, hay una generación que le dice a los gobernantes que ya no tienen derecho a seguir tomado decisiones que comprometen la salud y el futuro de todos. Desde ya que no se trata de un conflicto intergeneracional, sino de intereses. La única razón por la cual no se adoptan decisiones que protejan el ecosistema es el dinero que genera su destrucción, aunque el mismo termine en pocos bolsillos.

Los incendios en las islas vienen sucediendo desde hace varios años, pero el problema se metió en la agenda pública a partir de los reclamos en las calles (en Argentina, de otro modo es imposible).

El discurso que enfrenta el cuidado del ambiente a la producción y el desarrollo demostró su mentira y su fracaso. Va resultando más clara la imperiosa necesidad de que las autoridades políticas, judiciales y legislativas tomen las medidas exigidas por los movimientos ambientalistas, sociales y populares.

La pulseada en torno a la Ley de Humedales está entre los sectores de la sociedad que la reclaman y el lobby de los empresarios del agronegocio. Desde el primer proyecto presentado en 2013 (por una senadora nacional por Entre Ríos, entonces oficialista), el poder político se inclinó por estos últimos: nunca se trató debidamente y perdió estado parlamentario.

Actualmente hay 13 proyectos en danza, pero se va terminando el año legislativo. En el Congreso se jactan de tener una actividad incesante durante este año pese a la pandemia, pero parecen tener otras prioridades, como la disputa por el procurador general, en vez de la situación de emergencia ante las quemas y la destrucción de los humedales.

Islas de Victoria frente a Rosario incendios (4).jpg
Hay una generación que le dice a los gobernantes que ya no tienen derecho a seguir tomado decisiones que comprometen la salud y el futuro de todos.

Hay una generación que le dice a los gobernantes que ya no tienen derecho a seguir tomado decisiones que comprometen la salud y el futuro de todos.

Desde ya que tener una ley no garantizará la salvación de los humedales. Tal como sucede con las leyes de Bosques Nativos, de Manejo del Fuego o la Ley General del Ambiente, su reglamentación y el efectivo cumplimiento del cien por ciento de sus disposiciones siempre quedan en deuda. No obstante, legislar sobre este problema es un paso adelante para poner un freno al avance del sector minero, del forestal, de la ganadería industrial, la agricultura intensiva, las urbanizaciones y el turismo insustentable, entre otros.

“Hace más de dos meses que la ley duerme en la Comisión de Ambiente y todavía tiene que pasar por cuatro comisiones más para lograr el debate en Diputados. Necesitamos un proyecto unificado. ¿Qué esperan? ¿Qué explica tanta dilación? Exigimos el inmediato debate de una Ley de Humedales para proteger su inmensa riqueza biológica y evitar que el agua dulce que beben las poblaciones sea contaminada con agrotóxicos”, reclama la Multisectorial por los Humedales.

Los puntos claves del proyecto de ley reseñados en la web leydehumedalesya.org, son: “favorecer el uso ambientalmente respetuoso y las actividades que preservan sus funciones ecológicas y eliminar los factores que los perturban”; “redireccionar los incentivos que entrega el Estado a actividades perjudiciales hacia la promoción de acciones de conservación, uso ambientalmente respetuoso y restauración”; “frenar el avasallamiento de derechos y los procesos de desposesión y migración forzada de las comunidades (…) toma de decisiones con oportuna, amplia, efectiva e informada participación”; “registrar las zonas de humedales (…) con un proceso colaborativo con aportes de quienes habitan los humedales y demás actores de la sociedad civil; y poner “en valor los roles, contribuciones y conocimientos de las mujeres en defensa de los humedales, que atienda sus necesidades específicas y respete sus derechos”.

Lo que se puede afirmar, a esta altura, es que están avisados. Frente a las próximas inundaciones o a las temperaturas imposibles o a las sequías y bajantes del río históricas como la actual, los responsables hoy tienen nombres y apellidos. No hay más que esperar. Actuar hoy ya es tarde por las irrecuperables pérdidas ambientales; pero peor será mañana.

En esta nota

¿Te gustó la nota?

Dejanos tu comentario