La sequía se siente en la provincia. Se la ve en el volumen que toman los incendios de pastizales isleños que tienen en jaque a millones de personas en el Litoral y también en las quemas que se multiplican en los baldíos de cualquier ciudad. También está plasmado en las complicaciones de los municipios para tomar el agua del río con destino de potabilización. La crisis está ahí, al alcance de la vista de cualquier observador promedio.
Clima: "El año normal no existe"
Por Carlos Damonte
Pero quizá, si se cumplen los pronósticos, lo peor esté por venir. Expertos en asuntos del clima anticipan que en los próximos meses la falta de lluvias se profundizará y ese escenario no hará más que secar la tierra y perjudicar los cultivos de los que generan riqueza desde la producción agropecuaria. Es decir, se teme que caiga el rendimientos agrícola, lo que impactará en el ingreso del productor primero y, por la suma de todos los casos, en la economía después.
Días pasados la información específica se hizo pública por medio de una conferencia de especialistas en agroclima que impulsaron desde la Bolsa de Cereales de Entre Ríos. En ese escenario, virtual por cierto, Germán Heinzenknecht sentenció: “Hacer buenos trabajos de campo para mantener la humedad en el campo durante el trimestre de la primavera es una buena recomendación que debemos hacer para los sembradores”.
Van a ser pocas las precipitaciones al menos hasta el verano. Así de simple asoma el futuro inmediato. Y el experto lo enmarcó en un contexto más amplio que el horizonte provincial: “Las condiciones actuales se caracterizan por una disponibilidad de reservas (de humedad) inferiores a las normales y en lo que resta de agosto no se presentarán soluciones de importancia para esta coyuntura. Además vienen dos semanas de frío pleno. Para septiembre pueden llegar mejores lluvias, sin embargo la persistencia del comportamiento deficitario será difícil de quebrar. Las siembras tempranas de maíz pueden verse complicadas y hay que prepararse para un escenario pluvial austero. Esta es una campaña para desarrollar estrategias agronómicas conservadoras, con objetivos en rendimientos normales”.
En la audiencia de sembradores y periodistas especializados en asuntos rurales, Heinzenknecht brindó un detalle de las perspectivas climáticas para la campaña 2020/2021.“Hubo un aumento significativo de la variabilidad climática, lo que hizo que aumente la frecuencia de fenómenos extremos y un aumento del riesgo agroclimático. Esto no va a cambiar y vamos a tener que lidiar en los próximos años”, dijo.
Según el profesional, la mayor variabilidad climática genera incerteza, lo que hace tener mayor riesgo. Especificó que su esfuerzo está puesto en mejorar los pronósticos y las tendencias. Y además sostuvo que el seguro multirriesgo tendrá un desarrollo muy interesante para el agro, a futuro.
Durante su exposición recomendó la utilización de las fuentes de información oficial, como es el caso del Servicio Meteorológico Nacional, que, argumentó, es confiable y muy recomendable utilizar.
Heinzenknecht se preguntó sobre qué es un año normal, y explicó que de octubre a marzo la lluvia tendría que ser de más de 700 milímetros para que la agricultura sea muy favorable, pero hoy la realidad es otra.
“La realidad es muy volátil”, definió, y remató: “El año normal no existe, pero necesitamos una estadística como referencia. La información climática debe reducir la incertidumbre”. En tanto, sostuvo que el otoño fue muy favorable para Buenos Aires y La Pampa, pero muy desfavorable para las provincias del centro. Esta deficiencia de precipitaciones complicó muchísimo los caudales de los ríos”.
El profesional manifestó que los departamentos Paraná, Diamante y Victoria no están en una condición adecuada, por lo que parten negativamente para la campaña de gruesa. En su opinión, la condición de partida es ajustada, pero todavía no es crítica.
Al visualizar todos los indicadores, Heinzenknecht resaltó: “Vamos a una primavera con un evento La Niña, ya que los pronósticos consolidan este enfriamiento de las aguas del Pacífico ecuatorial”.













