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Argentina vacuna lento

Argentina ha administrado 1,1 dosis por cada 100 habitantes, Costa Rica, 1,5, Brasil 1,8, Chile 5,6 y Estados Unidos 13.

Miércoles 10 de Febrero de 2021

Al comienzo del proceso de vacunación que se inició en el mundo contra el Covid, Argentina hizo punta con anuncios de compras que incitaban a la esperanza de un pronto retorno a la normalidad perdida. Pero como somos Argentina, teníamos que poner nuestros propios palos en la rueda, y se desató una campaña política, sí, política, en contra de la vacuna porque era de origen ruso, y eso nos dejaba al borde del comunismo adorando a Marx, Lenin y Mao.

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Argentina avanza con compras de más vacunas, y no solamente a los rusos

Argentina avanza con compras de más vacunas, y no solamente a los rusos

Con esa argumentación, más el enorme lobby que imponen algunos medios asociados con capitales extranjeros en favor de algún laboratorio en particular, surgieron los movimientos en contra de la vacuna Sputnik V. Desde microchips de seguimiento en las venas, hasta la falta de pruebas científicas que la avalaran, los argumentos discurrieron a lo largo de las semanas tratando de hacer trastabillar el operativo de vacunación. Lo cierto es que recién hace pocos días, y ante el aval de publicaciones internacionales especializadas que avalan la eficacia del fármaco ruso, las movidas en contra cayeron por su propio peso. Sin embargo, y pese a que el gobierno nacional ha anunciado compras y contratos con otros laboratorios para garantizar la provisión de la mayor cantidad de vacunas posible, el proceso de aplicación es muy lento, y sus avances están entre los más bajos de Latinoamérica.

Según la plataforma Our World in Data, de la Universidad de Oxford, hay solo ocho países de Latinoamérica que están llevando procesos de vacunación sostenido. Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Costa Rica, Ecuador, México y Panamá ofrecen datos actualizados.

Según este seguimiento, Argentina ha administrado 1,1 dosis por cada 100 habitantes, Costa Rica, 1,5, Brasil 1,8 y Chile 5,6.

Ya no se trata de estar a favor o en contra, entramos en tiempos de evaluación del poder de compra, de la logística aplicada a los procesos de transporte y de la capacidad operativa para vacunar. Todo eso demanda poderío económico, infraestructura de transporte y servicios sanitarios suficientes. Y es allí donde Argentina vuelve a quedar desnuda ante la realidad.

Ya no hay dudas sobre la calidad de una vacuna sobre otra. La eficacia está vinculada a la capacidad de disminuir la probabilidad de desarrollar síntomas significativos de coronavirus. Y lo más importante: ya se ha comprobado que cualquiera de las vacunas tiene un impacto altísimo evitando la muerte por este virus.

Argentina avanza con compras de más vacunas, y no solamente a los rusos, sino también a los ingleses de AstraZeneca, también de doble dosis. Chile, por su parte, compró 60 millones de dosis de la Coronavac, desarrollada por el laboratorio chino Sinovac, y la eficacia de esta vacuna se sitúa en un 50,3%.

Todos los países que pueden avanzan según sus posibilidades.

Y aquí el mapa de avance se identifica mucho con el mapa de la pobreza en América Latina. México, por ejemplo, ha comprado 24 millones de dosis de la Sputnik, y Bolivia recibió recién 20.000 vacunas y se desconoce el ritmo de vacunación.

En la cúspide de la curva de aplicaciones en América se ubica Estados Unidos, que ya lleva administrando 13 dosis cada 100 habitantes con el fármaco elaborado por Pfizer.

La realidad muestra que Argentina vacuna lento, y seguirá vacunando lento por muchos meses más, aún sumando nuevas compras y nuevos laboratorios.

Hace un año que estamos batallando contra un virus desconocido al que la gran mayoría comenzó temiendo, pero con el que ahora convive casi con displicencia, ignorando en todos ámbitos de la vida cotidiana los cuidados mínimos requeridos que están vigentes desde hace 11 meses.

Usar barbijo, lavarse las manos, usar alcohol en gel, mantener distancia social. Todo eso sigue tan actual como entonces.

La espera por la Vacuna Para Todos va a ser larga, y el virus no se intimida con anuncios. Todos los días sigue muriendo gente por coronavirus, y tal cual sabemos desde aquel 20 de marzo de 2020, gran parte de la protección sigue estando en nuestras manos.

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