Miradas

Apuntes sobre la buena censura

Hay distintas varas para medir qué es censura, quién la merece, quién puede ejercerla y cuándo es conveniente.

Jueves 17 de Marzo de 2022

El mero sonido de la palabra censura siempre enciende las alarmas. La censura, por lo general, está asociada a la intención –de un gobierno o de un sector del poder– de impedir la difusión de información contraria a sus intereses. En las sociedades democráticas, la censura previa suele estar prohibida. En caso que dicho material, una vez hecho público, incurra en un delito, la Justicia puede tomar las medidas correspondientes.

Sin embargo, y como en todos los ámbitos, parece que hay distintas varas para medir qué es censura, quién la merece, quién puede ejercerla y cuándo es conveniente. La regla tiene varias excepciones: no es lo mismo meterse con medios de comunicación biempensantes que con aquellos que van contra la corriente dominante en materia de corrección política, social y moral.

Cuando algún país del “eje del mal” del siglo XXI –llámese Rusia, Venezuela, China, Cuba– silencia a algún medio opositor, la condena internacional no se hace esperar. Sin embargo, cuando los censores son la Unión Europea, Twitter, Facebook, Amazon, Youtube o Google, el “bloqueo” (porque ellos no censuran) responde a un bien mayor.

Y que quede claro: que Rusia bloquee medios de comunicación y redes sociales es censura, pero Europa también tiene un problema con la libertad de expresión. La decisión de la Unión Europea de bloquear los medios Sputnik y Russia Today (RT) por su “desinformación dañina” ha puesto sobre la mesa el debate de hasta qué punto se está limitando la libertad de expresión. En nuestro país tampoco se puede acceder a los canales de Youtube ni las cuentas de Twitter de dichos medios de comunicación rusos. De hecho, al ingresar a Twitter, lo primero que la red social del pajarito nos ofrece es un dramático banner con la bandera azul y amarilla: “informate de todo lo que pasa en Ucrania”. Las fuentes: CNN, Infobae, El País.

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Facebook, Youtube, Twitter y otras redes sociales aplicaron censura a medios de comunicación Rusia.

Facebook, Youtube, Twitter y otras redes sociales aplicaron censura a medios de comunicación Rusia.

Y no es la primera vez que pasa: en enero del año pasado, esta misma plataforma sentó un grave precedente cuando censuró al mismísimo presidente de los EE.UU., Donald Trump, durante los últimos estertores de su mandato. Entonces, si una empresa privada puede acallar al presidente del país que marca el compás del mundo, ¿qué queda para los demás? Hay quienes sostienen que la medida tendía a evitar mensajes que inciten a la violencia; sin embargo, eso debería decidirlo la justicia: si se ha cometido un delito, que lo diga un juez. Si lo expresado no es claramente ilegal, ¿cuál es el motivo por el que la plataforma ejerce censura?

Asimismo, cabe destacar que Facebook aclara en cada publicación de RT que se trata de un “medio de comunicación controlado por el Estado de Rusia”, y por otro lado, volvió a permitir posteos de la agrupación Azov, un grupo paramilitar previamente bloqueado por sus reivindicaciones del nazismo. La organización ahora es parte de la guardia nacional ucraniana y sus acciones militares pueden ser difundidas por la red, como se supo gracias a un memo filtrado a la prensa. ¿Quién controla o financia a Azov? Parece que eso no le compete a Facebook.

Hoy, bloquear a medios de comunicación rusos es una medida “excepcional”, sostienen. Lo aquí expuesto confirma que la regla de no censura previa tiene sus excepciones y que todo se mide con distintas varas.

Por último, creo conveniente marcar que, a diferencia de los medios de comunicación tradicionales, como un diario o canal de televisión, las redes sociales no tienen una línea editorial. Entonces, el bloqueo de una cuenta reviste aún mayor gravedad, pues esta medida muestra la verdadera cara de los emporios tecnológicos: suelen presentarse como auténticos espacios de democracia, pluralidad e inclusión. No obstante, esa pluralidad es válida en la medida en que se adhiera a un mismo pensamiento.

“Un cliente puede tener su automóvil del color que desee, siempre y cuando desee que sea negro”, es la mítica frase que Henry Ford escribió en su autobiografía y que ha pasado a la historia como una de sus más famosas citas. ¿De qué colores será la pluralidad de pensamiento que pregonan Zuckerberg y compañía?

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