Juan Manuel Kunzi/ De la Redacción de UNO
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Los viajeros que disfrutan de la sincronicidad de la vida
Los dos coinciden en que, además de los paisajes naturales, lo que más los sorprendió es la conexión que logran con la gente en el viaje. Alanderson Del Giudice es brasileño y Érica Valle cordobesa de San Francisco. Desde que salieron de Río de Janeiro en sus bicicletas les fueron pasando cosas que no dejan de sorprenderlos.
Ayer llegaron a Paraná provenientes de Diamante y tienen pensando quedarse, por lo menos, un día. Se alojarán en el complejo del Túnel Subfluvial y visitarán algunos circuitos turísticos de la ciudad.
Después seguirán camino a Santa Fe (todavía no tienen en claro muy bien cómo cruzarán el Túnel) y después pasarán unos días en el Imperio cordobés para visitar la familia de Érica.
Después de juntar energía volverán a la ruta para cruzar por Mendoza, hacia Santiago de Chile, Puerto Montt, Bariloche y ahí retomar la ruta 40 hacia el norte hasta llegar a La Quiaca, cruzar a Bolivia pasar por Perú, visitar Colombia, para continuar hacia Ecuador y Venezuela.
En Diamante, la pareja contó esta historia: “Tenemos la idea de llegar a Trinidad y Tobago”, se adelantó Alanderson. “Cuando iba a la escuela entablé una discusión con mi maestra, porque hacía pocos años que se acababa de conformar ese país y se constituía en otro estado limítrofe de Brasil al norte; aunque ella sostenía que había solo dos. En honor a esa disputa, culminaremos ahí nuestro itinerario”, recordó.
Los dos arribaron a la capital provincial esperanzados con conseguir un plato caliente de comida porque el frío cansa y exige más energía.
Alanderson está padeciendo las bajas temperaturas y ahora se está concientizando para lo que se viene que no será para nada fácil.
Salieron de Brasil, pasaron por Uruguay hasta que llegaron a Buenos Aires en donde todo se hizo cuesta arriba. “Es una infección en los pulmones, él esta estable, tiene que ser fuerte para matar el virus”, escribió Érica en la cuenta de Facebook/ Serotoninas Viajeras para describir que su compañero había contraído Hanta Virus. Pensaban pasar unos días pero terminaron más de un mes en la ciudad de Buenos Aires, hasta que se recuperó Alanderson.
Salieron para Rosario en donde Érica quería visitar a una amiga de toda la vida que estaba embarazada. Después de encontrase, charlar y pasar una tarde agradable, su amiga rompió bolsa y salieron todos corriendo porque la bebé había decidido llegar al mundo.
Después de semejante alegría llegó el momento de partir y cruzar el puente que une la ciudad santafesina con la entrerriana Victoria. La Gendarmería los frenó a mitad de camino y tuvieron que volver por la prohibición de cruzar el puente. Un rosarino que estaba andando en rollers observó la situación y decidió cruzarlos en su camioneta. Para ayudarlos.
Algo similar les ocurrió dentro de Brasil cuando les ofrecieron dormir adentro de un cajero automático para resguardarse del viento.
Esta nota se sumará a las entrevistas que les vienen realizando en radio, televisión, diarios y páginas de Internet. Siempre es bueno obtener repercusiones para que se sigan abriendo puertas. El objetivo que tienen es muy difícil y la ayuda siempre es bienvenida. En Paraná esperan poder conocer la historia de la ciudad y alguien les contó que en Puerto Sánchez preparan algunos de los pescado más ricos de la región. Cuidando la economía, que viene apretada, tienen la intención de llevarse lo mejor de cada lugar.
La historia
En la cuenta de Facebook Serotoninas Viajeras están todas las historias del viaje narradas en portugués y castellano. También hay una gran cantidad de fotos sacadas en la ruta o en los espacios naturales más lindos de esta parte del mundo. La pareja tienen el sueño de recorrer 25.000 kilómetros y recién están por concretar unos 3.000. En el camino tratan de reivindicar el uso de la bicicleta.














