Pesca

Revalorizar a la pescadora entrerriana y su lugar en la cultura costera

La doctora en Ciencias Sociales, Salomé Vuarant compartió su experiencia de investigación sobre el rol femenino en la cadena pesquera artesanal

Domingo 28 de Agosto de 2022

"Si bien el trabajo del pescador artesanal, es mayormente, una labor masculina, existen mujeres pescadoras que participan tanto del proceso de salir al río a pescar como de la etapa de comercialización. A menudo, la participación en la cadena de trabajo de las mujeres pescadoras no siempre es visibilizada y reconocida socialmente", escribió Salomé Vuarant, en el manual educativo ambiental Guardianes del Río Paraná.

Vuarant es doctora en Ciencias Sociales, investigadora asistente del Instituto de Estudios Sociales (INES) de doble dependencia entre el Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (Conicet) y la Universidad Nacional de Entre Ríos (Uner) y docente de la Facultad de Humanidades, Artes y Ciencias Sociales (FHAyCS) de la Universidad Autónoma de Entre Ríos (Uader).

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Charla. Entre mujer pescadora, Salomé Vuarant y docentes del equipo de extensión universitaria.

Charla. Entre mujer pescadora, Salomé Vuarant y docentes del equipo de extensión universitaria.

Días atrás explicó sus "Narrativas sobre el trabajo y las condiciones de vida de mujeres pescadoras en Entre Ríos" en el proyecto Tirando Redes de la Facultad de Bromatología de la Uner.

Para conocer su pensamiento sobre la condición de vida y trabajo de las pescadoras de la provincia, UNO entrevistó a la investigadora concordiense que destacó: "Las mujeres realizan múltiples trabajos durante su jornada cotidiana y participan de todas las etapas del proceso productivo y comercial de la pesca artesanal".

—¿Cuándo comenzó a interesarse por el trabajo de las pescadoras? ¿Qué la llevó a profundizar sobre esta labor?

—Mi interés comenzó a partir de mi estudio de tesis en el doctorado en Ciencias Sociales de la Universidad Nacional de Entre Ríos. En principio, debo reconocer que cuando empecé a indagar en esta problemática me centré en la figura de los pescadores, suponiendo de ante mano que era un universo destacadamente masculino, pues, en el imaginario social siempre tenemos la idea de que la pesca artesanal es un trabajo que se realiza con un bote, una canoa y generalmente se trabaja entre 2 o 3 hombres. Pero cuando comencé a entrevistar a estos sujetos me encontré con muchas mujeres, integrantes de estas familias que tienen muchos saberes sobre el trabajo de captura de la pesca, quienes además me han expresado que en ocasiones salen a pescar, y se muestran como expertas conocedoras de las especies de peces que habitan en nuestros ríos.

—¿Cómo describiría a la pescadora entrerriana? ¿Qué características la identifican?

—A mi entender existen diversos tipos de mujeres pescadoras, al igual que existen distintos tipos de pesquerías a lo largo y ancho de nuestra provincia. En este sentido, no es igual la mujer que práctica la pesca de manera deportiva o recreativa respecto de quién la práctica de manera artesanal para el autoconsumo familiar o para la comercialización en mercados locales de cercanía. No obstante, sí podríamos agrupar ciertos rasgos compartidos entre aquellas mujeres que pertenecen a familias pescadoras artesanales. Entre estas características se destaca el hecho de tener esposos que son pescadores, en muchos casos tienen hijos menores a cargo, y son las que se encargan del procesamiento del pescado en el hogar ya sea para alimentar a sus propias familias o para vender a terceros. La vida cotidiana y cultural de estas familias se organizan en torno a la figura del hombre pescador como proveedor económico del hogar.

—¿Cuándo se involucra la mujer en la actividad pesquera? ¿Es herencia familiar?

—Las mujeres se involucran en esta actividad porque les gusta o por necesidad. Estas necesidades pueden ser económicas o en cuanto a la organización del trabajo al interior de estas familias. Por ejemplo, en Villa Paranacito (departamento Islas), en el marco de un proyecto de extensión universitaria “Tirando Redes”, mantuvimos esta semana una conversación con una mujer pescadora, madre de una alumna de la escuela N°4 Vicente López y Planes (ubicada en la localidad entrerriana de Arroyo Brazo Largo). Esta señora nos comentaba que, en su caso, ella sale a pescar con su esposo cuando este no encuentra a otro pescador que lo acompañe, pero también nos dijo que levantar las redes es una tarea muy pesada. Son 100 metros de red los que tiene que levantar y luego le duelen todos los brazos y espalda. A su vez debe tener cuidado de no cortarse los dedos con las tanzas y anzuelos, pero a pesar de eso, a ella le gusta pescar y lo hace cada vez que puede. Aunque para ella es un “apoyo” que le da a su marido cuando este no tiene quien lo acompañe y no lo termina de visualizar como un “trabajo” que realiza.

En cambio, el tema de la herencia familiar se transmite fundamentalmente entre hombres de una misma familia. Son los padres pescadores quienes instruyen tempranamente a sus hijos varones en el trabajo de la pesca, y prefieren por su parte que las hijas mujeres estudien. En las familias siempre hay algún hijo que continúa con la tradición familiar y algún otro que opta por recorrer su propio camino, buscando otro tipo de trabajo.

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Trabajo.”Hay una construcción imaginaria y discursiva de que las mujeres son ‘frágiles’ como pescadoras”, explicó la investigadora.

Trabajo.”Hay una construcción imaginaria y discursiva de que las mujeres son ‘frágiles’ como pescadoras”, explicó la investigadora.

—¿Qué lugar ocupa la mujer en la cadena pesquera? ¿Pesca, teje y arma redes, cocina, cría a los hijos o hace un poco de todas?

—Las mujeres realizan múltiples trabajos durante su jornada cotidiana y participan de todas las etapas del proceso productivo y comercial de la pesca artesanal. Como dijimos en la etapa de captura trabajan en ciertas ocasiones pues también suelen asumir el trabajo de cuidados al interior de sus hogares. Las mujeres fundamentalmente son las que trabajan en la etapa de procesamiento y comercialización para agregarle valor a los pescados capturados, son las que preparan tartas, empanadas, hamburguesas, milanesas para comercializar y también para alimentar a los miembros de su hogar. Los hombres, en cambio, son los que arman mayormente las redes de pesca y son los que limpian, filetean y despinan los pescados.

—¿Por qué se la imagina a la mujer pescadora más en las tareas domésticas que en una canoa?

—Tal como vemos las mujeres de familias pescadoras dividen su uso del tiempo entre el trabajo productivo y entre el trabajo reproductivo en el hogar. A pesar de ello, socialmente se las relaciona más al trabajo del hogar puesto que la actividad de la pesca es una tarea muy pesada y difícil, pues implica estar constantemente expuestos a las condiciones climáticas que se presentan, ya sea, estar bajo el sol, pasar frío, mojarse, y resguardarse cuando hay tormentas. Es por ello de hay toda una construcción imaginaria y discursiva de que las mujeres son “frágiles” para trabajar como pescadoras, aunque no se percibe que el trabajo en la etapa de procesamiento, comercialización y de cuidados son también labores muy pesadas.

—¿Se sostienen las pescadoras entre ellas? ¿Se forman cooperativas, grupos para desarrollar la actividad con más apoyo?

—Se sostienen de manera parcial. En algunas ciudades de la provincia como en Concordia, si hay experiencia de participación de las mujeres en una Cooperativa y un grupo asociativo de pescadores artesanales de la ciudad, también participan de las Ferias de Economía Social y en la organización de la Fiesta anual de pescadores artesanales. En este caso, ellas se han fortalecido a partir de esta participación comunitaria y están en un proceso incipiente de formación de una asociación de mujeres pescadoras artesanales. No obstante, en otras localidades aún están muy atrasados en el sentido de asociarse y de generar redes de apoyo entre sí.

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Testimonio. Una pescadora de Villa Paranacito compartió su experiencia con la investigadora y un grupo de estudiantes, en el marco de un proyecto de extensión universitaria “Tirando Redes”.

Testimonio. Una pescadora de Villa Paranacito compartió su experiencia con la investigadora y un grupo de estudiantes, en el marco de un proyecto de extensión universitaria “Tirando Redes”.

—De acuerdo al estudio que desarrolló a lo largo de estos años ¿hay aumento de mujeres dedicadas a la actividad o se mantienen los números? ¿Se lleva un registro?

—Sobre el sector de pescadores artesanales en general hay muy pocos datos. Con respecto al aumento de las mujeres que se dedican a la actividad de la pesca artesanal no hay números concretos. Los registros que hay generalmente son municipales y a veces se actualizan y a veces no. Lo que si podemos decir es que hay tendencias. Y la tendencia de los últimos años es que hay una mayor participación femenina en esta actividad, al igual que sucede en otros ámbitos de la sociedad donde las mujeres van ganando participación en distintos espacios.

—¿Se incorpora a la pescadora en la idiosincracia entrerriana?

—Considero que la figura de la mujer pescadora en la cultura entrerriana todavía ocupa un lugar postergado. Si bien es verdad que en proporción numérica sigue siendo un trabajo mayormente masculino, creo que es hora de empezar a visibilizar el trabajo de estas mujeres, mostrar el valor que representan para nuestra sociedad y fundamentalmente poder valorizar el rol que se desempeñan para el sostenimiento de la vida de sus propias familias.

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