Historia

Una puerta a la historia y el presente de la Paraná afro

Arqueólogos estudiaron restos de la capilla San Miguel y proponen revisar la historia de la ciudad y rescatar su ascendencia africana. Su libro se lee online.

Jueves 19 de Agosto de 2021

Con el apoyo de la Secretaría de Cultura de la Provincia de Entre Ríos y el Museo de Ciencias Naturales y Antropológicas Profesor Antonio Serrano, se publicó el libro El Barrio del Tambor: Arqueología histórica en espacios afro de Paraná. Excavaciones en la capilla de San Miguel Arcángel, de Alejandro Richard y Daniel Schávelzon. La novedad, relevante para la historia de la ciudad, forma parte de la colección Ediciones del CAU, del Centro de Arqueología Urbana de la Facultad de Arquitectura, Diseño y Urbanismo (UBA).

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El libro cuenta con un prólogo del reconocido arqueólogo Carlos Ceruti, quien postula, sugestivamente: “El entrerriano actual no dimensiona el protagonismo histórico y social de africanos y afroamericanos. Nuestro presente y nuestro futuro tienen una deuda muy grande con los contingentes esclavizados y su descendencia criolla”.

El volumen es el resultado del trabajo arqueológico de sus autores, que se sumaron a las obras de restauración y puesta en valor de la capilla San Miguel entre 2017 y 2019. A partir de la búsqueda de materiales constructivos de cuatro siglos atrás y de un estudio minucioso e innovador de los archivos documentales de la Paraná colonial y poscolonial, Richard y Schávelzon ofrecen una lectura que va mucho más allá de la historia de la capilla. El libro incita a repensar los orígenes mismos de la ciudad, desde la importancia que tuvieron las poblaciones “no blancas”, que incluyen no sólo afrodescendientes sino también indígenas, mestizos y criollos.

La propuesta nos invita a los paranaenses, a la vez, a hacernos cargo de las huellas culturales que nuestro pasado afrodescendiente tiene en nuestro presente y depara para nuestro futuro. Mucho más que unos pintorescos toques de tambor.

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Alejandro Richard nació en Paraná. Hizo la Primaria en la escuela Moreno, la Secundaria en el Colegio Nacional y después se fue a estudiar Arqueología a Tucumán. Su camino académico siguió luego en la Universidad de Buenos Aires, donde aún transita su doctorado Una puerta a la historia y el presente de la Paraná afro en Arqueología.

En diálogo con UNO explica que la arqueología histórica combina el estudio de materiales de antaño con información de documentos escritos. Para este libro, junto con Schávelzon indagaron padrones censales de la ciudad de los años 1820 y 1824 y documentos eclesiásticos: registros de bautismos, matrimonios y defunciones.

Respecto de las “materialidades” que hallaron en la capilla San Miguel, aclara que las intervenciones fueron “muy puntuales, los sondeos pequeños y la materialidad recuperada, poca”. Es que el trabajo arqueológico se hizo en calidad de invitado, literalmente, entre andamios, materiales y herramientas de albañilería de la restauración. Como ejemplo de lo encontrado menciona un fragmento de cerámica en particular, asociada al mundo hispanoindígena de la colonia, que permite la hipótesis de la presencia indígena en ese barrio, planteado como solo de africanos.

Richard cuestiona la historiografía que “cosifica y esencializa al mundo no-blanco”, reduciéndolo sólo a lo “negro” y señala: “con Schávelzon problematizamos el origen mismo de Paraná”. Sus investigaciones abordan cuestiones patrimoniales e identitarias. Y el libro deja de estar sólo orientado a un público académico, al proponer el interrogante: ¿quiénes somos como sociedad a partir de nuestro pasado? “Siempre se habla de que Paraná no fue fundada. Sí lo fue, a nivel administrativo y colonial, como ciudad hispana”, subraya el autor, y recuerda que la localidad “fue un paraje que se fue poblando como puerta a una gran frontera que era el territorio entrerriano, con todos los grupos humanos que habitaban allí”.

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Entre Ríos mestiza

El arqueólogo indica que entre los siglos XVIII y XIX “hubo una gran interacción de africanos o afrodescendientes con criollos o indígenas” y define: “En el libro develamos los matices y la pugna ideológica de los sectores que disputaron la identidad paranaense”. Entre los principales aportes de la publicación, Richard sintetiza que se propusieron “repensar la historia en clave decolonial, teniendo en cuenta diversos actores, no solo hispano-criollos sino también indígenas, afrodescendientes, que hacen a la historia de Paraná. No es lo mismo decir que había un barrio al modo de una aldea donde vivían africanos, que el origen mismo de la ciudad está ligado a africanos y afrodescendientes, que tuvieron un rol fundamental. La presencia africana y afrodescendiente excede al Barrio del Tambor, los bailes y la música”. El investigador asegura: “hoy hay un montón de afrodescendientes en Paraná. Es algo que nos constituye”.

Consultado sobre otros caminos que pueden seguirse para desentrañar esta historia olvidada o negada, no sólo de la ciudad sino de la provincia, el arqueólogo sugiere: “El campo de las ciencias sociales tiene infinidad de enfoques y aportes para hacer”. Y enumera la historiografía, la arquitectura y la antropología histórica. También aclara que la de ellos “es una investigación lejos de estar terminada. Hace cinco o 10 años no conocíamos los censos eclesiásticos. Puede seguir trabajándose con archivos judiciales y policiales”. Y también precisa que es necesario “consultar a los afrodescendientes”. Además de Paraná, los hay en Gualeguaychú, Villaguay y Concepción del Uruguay.

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Rituales afro del Litoral

Algunos fragmentos de El Barrio del Tambor: Arqueología histórica en espacios afro de Paraná permiten aproximarse a las certezas y las hipótesis en las que los autores fundan la propuesta. La obra indaga en profundidad la intrigante historia de la capilla declarada Monumento Nacional en 2000. “No existen planos originales, ni fecha segura de erección, ni atribución a su constructor, pese a que es una obra importante –casi única para su tiempo–. (…) no se sabe de nadie que fuese capaz en Paraná o Santa Fe de construir esa estructura en la década de 1820. Esto puede tener dos explicaciones: o algo nos falta saber, o lo que vemos hoy es el resultado de cambios y modificaciones”, se lee.

Ante la falta de documentación sobre el origen mismo de la construcción, la hipótesis de Richard y Schávelzon indica que “para el siglo XVIII existió un rancho de adobe y paja sobre un basamento, el cual fue demolido en la década de 1820 (o quizás antes). Luego se construyó en estilo colonial (o ‘poscolonial’ como lo llamaron algunos historiadores)”.

La investigación sí arrojó algunos resultados interesantes sobre los usos iniciales de la capilla.

Se destaca el “hallazgo de un pozo en el centro que pudo tener el poste ritual habitual en las capillas afroargentinas (…) Un espacio interior pensado para albergar al Rey y la Reina de la comunidad afro en sus tronos”. Allí “la gente circulaba y no se detenía. Raramente habría misas en el sentido tradicional estático cristiano sino que era un lugar para el movimiento corporal y de tránsito por el interior, en la tradición africana”, consta en el libro.

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El principio del fin

En el trabajo recientemente publicado se postula la tesis de que la Iglesia católica, con el respaldo de los gobiernos de Paraná del siglo XIX, construyó la iglesia de San Miguel para ocultar la capilla y sus rituales de la vista de los visitantes que recibía la ciudad y de la población blanca del centro. “En 1836 se comenzó con la construcción de una gran iglesia nueva hecha exactamente a un costado de la capilla. Como si no hubiera otro lugar en una zona casi vacía. (…) el inicio de la construcción de la iglesia fue el principio del final de la capilla. Se la arrinconó (…) la capilla fue modificándose para seguir activa, adaptándose a un nuevo sincretismo afrocatólico, perdiendo tradiciones, generando hibridaciones en las que incorporó todo lo que le fuera útil para subsistir. Fue una resistencia activa lo que logró salvarla y que siguiera en funciones”, afirman Richard y Schávelzon.

Desde un estudio arqueológico que se extiende a una revisión integral de las disputas sociales que fueron haciendo a Paraná, el libro constituye una verdadera invitación a “entender el proceso por el cual dos mitologías tan fuertes, la cristiana y la africana de la Diáspora, se fueron mezclando, luchando por la supremacía, hasta que finalmente la católica se impuso para después dejar abandonado el edificio: ocupar para luego poder olvidar”.

“El ‘sentido común’ entrerriano no dimensiona el protagonismo de indígenas y africanos”.

La construcción de la iglesia ubicada en las actuales Buenos Aires y Gardel no fue, según se lee en esta publicación, la única obra hecha para avanzar sobre el territorio y las tradiciones afro presentes hasta mediados de 1800 en la zona del actualmente conocida como Barrio del Tambor. El repaso incluye la traza de Alameda de la Federación, para que el acceso a la ciudad, desde el Puerto Viejo, no se encuentre con el protagonismo de la población afro, que era la primera en aparecer. Y también menciona a la actual plaza Alvear, frente a la iglesia, para “darle prestancia al sitio que luego albergaría museos, universidad y casas importantes. Es decir: la urbanización destruía la memoria y la identidad física del Barrio del Tambor”, dicen Richard y Schávelzon.

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Seguir el rastro a futuro Sobre el destino que tuvieron aquellos pobladores (¿originarios?), los arqueólogos consideran “aventurado pensar en que hubo un plan para reubicar a la población afro sacándola del Barrio del Tambor con la nueva urbanización, pero sí es posible ver una serie de donaciones y ventas de tierras hechas por la Iglesia a muy bajo precio cuando el municipio comenzó a amanzanar la zona, al parecer ambos interesados en que esas modestas viviendas tuvieran lo que para ellos era ‘apariencia urbana’”.

Finalmente, el libro confirma que la obra de Richard y Schávelzon está lejos de terminar. “A futuro, planteamos continuar con los trabajos arqueológicos tanto en la zona norte del casco urbano paranaense, como en el área del Puerto Viejo, por ser este uno de los sectores cuya ocupación remonta a los orígenes mismos de La Bajada”, anticipan en la publicación.

Bienvenidos los interrogantes por venir.

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Sobre los autores y la publicación

Daniel Schávelzon es arquitecto (Universidad de Buenos Aires, 1975), magister en Restauración de Monumentos (UNAM, México, 1981) y doctor en Arquitectura, especialidad en Arquitectura Prehispánica (UNAM, México, 1984). Es fundador y director del Centro de Arqueología Urbana (FADU, UBA).

Alejandro Richard es arqueólogo (Universidad Nacional de Tucumán, 2015), becario doctoral de Conicet, doctorando en Arqueología por la Universidad de Buenos Aires. Como investigador ad honorem del Museo Antonio Serrano, ha dirigido y coordinado proyectos de investigación en torno a familias afrodescendientes del Departamento Villaguay y lleva adelante investigaciones desde la Arqueología Histórica en el Departamento Paraná.

La primera edición de El Barrio del Tambor: Arqueología histórica en espacios afro de Paraná. Excavaciones en la capilla de San Miguel Arcángel fue editada en junio de 2021. La obra puede descargarse gratuitamente desde Internet, ingresando aquí.

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