La fuerte tormenta de granizo registrada el jueves de la semana pasada dejó importantes daños materiales en General Ramírez, Aranguren y distintas zonas del centro y Este de Entre Ríos. La caída de piedras, que en algunos sectores alcanzó un tamaño considerable y se produjo durante varios episodios, generó una demanda extraordinaria de reparaciones de vehículos, vidrios y otros bienes, además de afectar cultivos de invierno.
Tras el granizo en General Ramírez, chapistas, vidrieros y aseguradoras están a full
La caída de granizo registrada la semana pasada provocó importantes daños en vehículos, viviendas, establecimientos rurales y cultivos para la zona.
Los sacabollos trabajan a pleno debido a la caída de granizo en la zona de Ramírez
En General Ramírez, chapistas especializados en reparación de abolladuras comenzaron a recibir vehículos apenas inició esta semana y estiman que la demanda continuará durante los próximos meses. Emiliano Butta, quien es de Paraná y se dedica desde hace unos 15 años a la reparación de vehículos afectados por granizo, se trasladó a Ramírez para trabajar durante estas jornadas, y describió el escenario como excepcional por la cantidad de automóviles dañados. “Estamos a pleno. La gente está desesperada para reparar su vehículo”, afirmó a UNO.
El especialista explicó que todavía resulta difícil establecer una cantidad precisa de automóviles afectados, debido a que muchos propietarios recién están realizando las denuncias ante sus compañías aseguradoras o detectando los daños después de lavar los vehículos el fin de semana; e incluso algunos vehículos llegaron al taller todavía sucios, lo que impidió realizar una evaluación y elaborar un presupuesto.
Las reparaciones pueden demandar varias horas de trabajo. La magnitud de los daños varía según el sector donde se encontraba estacionado cada vehículo y la intensidad de la pedrada. Butta indicó que hubo automóviles que recibieron el impacto directamente y otros que quedaron parcialmente protegidos por árboles o cocheras. “Hay distintos daños”, resumió, y explicó que en los casos más severos puede demandar una jornada completa de trabajo con dos o tres personas.
La técnica utilizada para recuperar las carrocerías consiste en reparar las abolladuras sin necesidad de reemplazar la chapa, siempre que el daño permita conservar sus características originales. Para ello se utilizan diferentes herramientas, entre ellas varillas y elementos de succión. “Son unas chupetitas que se pegan y después varillas de distinta medida, distinta calidad y distintas torsiones que se usan para los distintos bollos”, detalló.
Según Butta, la mayoría de los vehículos afectados pueden ser reparados. “Creería que un 90% van a tener arreglo”, estimó, y aclaró que cuando la chapa sufrió un daño que no permite una reparación mediante esta técnica, el vehículo debe pasar a un taller de pintura para realizar una reparación tradicional.
Los costos dependen de la cantidad y gravedad de las abolladuras. El chapista señaló que los presupuestos pueden partir aproximadamente desde 1,2 millones de pesos y alcanzar valores de hasta 4 millones en los casos más complejos, aunque aclaró que esos montos corresponden exclusivamente a la reparación de chapa y no incluyen eventuales repuestos.
Las aseguradoras están a full
El impacto sobre los vehículos también se refleja en la actividad de las compañías y productores de seguros. Nahir Aguilar, productora de seguros de General Ramírez, explicó a UNO que la cantidad de vehículos afectados llevó a que los peritos se trasladaran hasta la localidad para realizar allí las inspecciones. “Habitualmente los vehículos afectados por granizo son derivados a localidades donde funcionan talleres especializados, como Paraná, María Luisa o Valle María. En este caso, la magnitud del fenómeno hizo necesario modificar esa dinámica: al haber tanta cantidad, tuvieron que directamente venir acá a Ramírez para instalarse acá y poder trabajar”, explicó.
En la agencia en la que trabaja, que pertenece a la Cooperativa Agrícola Unión Regional Ltda. (CAUR), Aguilar contabilizó unos 22 vehículos afectados, aunque aclaró que también existe otra aseguradora vinculada a la Cooperativa La Ganadera que recibió una cantidad similar o incluso superior de denuncias.
La mayoría de los daños correspondió a la carrocería. “Rotura de parabrisas prácticamente no hubo. Sí se registraron en la chapa de los vehículos”, indicó.
La productora explicó además que no todos los automóviles cuentan con cobertura contra granizo. Algunos propietarios contratan únicamente el seguro contra terceros, que es obligatorio para circular, mientras que otros optan por coberturas más amplias, particularmente en vehículos de modelos más recientes. “Cuando pasa una situación así, muchos se dan cuenta de que realmente es una cobertura que vale la pena tenerla”, sostuvo.
El costo de la cobertura depende de diferentes variables, entre ellas el modelo y el año del vehículo. En el caso de la cobertura específica contra granizo, Aguilar señaló que el daño está contemplado en su totalidad y sin franquicia, según las condiciones de la póliza.
Demanda de vidrios
Ezequiel Weber, propietario de una vidriería de General Ramírez, describió como “impresionante” la cantidad de daños registrados después de la tormenta, y señaló que recibió numerosos pedidos relacionados con roturas provocadas por el granizo, aunque aclaró que buena parte de su trabajo se concentra en maquinaria agrícola y vehículos rurales. En este marco, explicó que trabaja tanto con cabinas de tractores antiguos, que utilizan vidrio común, como con maquinaria más moderna equipada con vidrios templados.
En cuanto a las viviendas y establecimientos, comentó a UNO que se registraron daños principalmente en vidrios de menor tamaño, aunque también hubo roturas de ventanales. Y mencionó además que en uno de los cementerios de la ciudad tuvo que arreglar casi una decena de cabezales de vidrio que están sobre las lápidas.
Los presupuestos para reemplazar vidrios pequeños parten, según indicó, de aproximadamente 18.000 a 20.000 pesos, mientras que el valor aumenta de acuerdo con las dimensiones y características del material.
El volumen de trabajo llevó al comerciante a trabajar incluso durante el fin de semana. “Traté de trabajar sábado y domingo también”, contó, y explicó que procura atender rápidamente los pedidos para reducir la lista de espera.
Daños en cultivos
El fenómeno también afectó establecimientos agropecuarios. Gustavo Wagner, productor de La Dulce Seguros, informó que recibieron varias denuncias y que los tasadores recorren los campos afectados. Uno de los sectores donde la pedrada tuvo mayor intensidad fue Costa Grande, cerca de Isletas y hacia Molino Doll. Según describió a UNO, el fenómeno avanzó desde esa zona hacia General Ramírez, otras áreas del centro de la provincia y sectores ubicados más allá de Aranguren.
También se registraron daños hacia el sur, hasta General Galarza. Y durante la noche del jueves, el viernes y la madrugada siguiente hubo nuevos episodios en distintos puntos de Entre Ríos, entre ellos Concepción del Uruguay y localidades cercanas, además de Cerrito, aunque con menor intensidad.
Al momento de la tormenta, los principales cultivos afectados son trigo, colza y carinata, entre otros vinculados a la cosecha fina. Wagner explicó que se encontraban en una etapa susceptible a sufrir consecuencias por el granizo, especialmente en los sectores donde la tormenta fue más intensa.
Sobre la superficie total afectada, Wagner explicó que los registros de una compañía no permiten establecer por sí solos los valores, porque corresponden únicamente a los campos asegurados por esa empresa. “Para una estimación regional se necesitan relevamientos sectoriales”, dijo, aclarando que los daños fueron importantes.



















