Con el calendario de Semana Santa cada vez más cerca, la ciudad de Crespo se prepara para recibir a cientos de ciclistas en una de las actividades más convocantes de la región: la 9° edición de “Pedaleamos por la Fe”, organizada por el grupo Crespo Bike Cicloturismo. El evento se realizará el viernes 3 de abril y promete, una vez más, una experiencia que une deporte, camaradería y espiritualidad en un entorno natural único.
Semana Santa: Crespo se prepara para una nueva edición de "Pedaleamos por la Fe"
Esperan recibir a cientos de ciclistas de otras ciudades en Semana Santa, que recorrerán unos 50 kilómetros para visitar siete iglesias de pueblos aledaños.
Por Vanesa Erbes
Como cada año, en Semana Santa Crespo espera una multitid de ciclistas para recorrer siete iglesias
La iniciativa, que nació hace casi una década, mantiene una premisa clara: ser un encuentro abierto, gratuito y sin fines de lucro. Así lo destacó Fabián “Manija” Reicenawer, uno de los referentes del grupo organizador, quien remarcó que la continuidad del evento es posible gracias al acompañamiento de empresas, auspiciantes y la comunidad local.
“Desde que empezamos, hace nueve años, pudimos sostenerlo de manera gratuita. Esa es la esencia del grupo, y queremos mantenerla en el tiempo”, explicó, y destacó el apoyo de la Municipalidad local y las empresas que apoyan el evento y colaboran para que sea posible realizarla sin costos para los participantes.
La propuesta consiste en una travesía de aproximadamente 50 kilómetros por caminos rurales del departamento Paraná, atravesando paisajes característicos de Entre Ríos. A lo largo del recorrido, que permite descubrir la región, los participantes visitan siete iglesias, en una experiencia que combina el cicloturismo con una vivencia espiritual.
El punto de partida será la iglesia Nuestra Señora del Rosario de Crespo, donde se realizará la bendición inicial a las 8 de la mañana. Desde allí, la caravana avanzará hacia distintas localidades y aldeas cercanas como Aldea San Juan –también conocida como Aldea Jacobi–, Colonia Merou –donde se visitan dos templos–, Aldea San Rafael y Aldea Santa Rosa, para luego regresar al predio de la Avicultura cerca del mediodía.
Cada año, el circuito se modifica de algún modo para ofrecer nuevas experiencias, aprovechando la red de caminos de tierra de la zona. “Tratamos de variar los recorridos para no hacer siempre lo mismo. Tenemos muchos caminos rurales que permiten armar circuitos diferentes y atractivos”, señaló Reicenawer.
Experiencia accesible
Si bien la participación es libre y gratuita, los organizadores establecen algunos requisitos básicos para garantizar la seguridad de los ciclistas: el uso obligatorio de casco, llevar una cámara de repuesto y contar con una bicicleta en condiciones.
Además, recomiendan tener una preparación mínima. “Son más de 50 kilómetros, entonces es importante estar un poco entrenado. La idea es disfrutarlo, no sufrirlo”, advirtió el organizador.
El evento convoca tanto a ciclistas experimentados como a personas que se suman por motivaciones recreativas o religiosas. De hecho, uno de los rasgos distintivos es la diversidad del público. “Hay quienes lo viven como deporte y otros como una manifestación de fe. Eso le da un clima muy especial”, agregó.
Organización y servicios
Uno de los puntos fuertes de la actividad es la logística. La caravana se mantiene unida durante todo el trayecto, con un ritmo controlado por guías en la parte delantera y trasera. Además, cuenta con vehículos de apoyo, asistencia mecánica y cobertura sanitaria.
En caso de inconvenientes, las bicicletas pueden ser trasladadas en un carretón municipal hasta la siguiente parada, donde se realizan las reparaciones necesarias. También hay puntos de hidratación y entrega de alimentos durante el recorrido.
Las mochilas y pertenencias de los participantes son transportadas en vehículos de apoyo, lo que permite pedalear con mayor comodidad. A mitad del trayecto, se realiza una pausa más extensa donde los ciclistas pueden descansar, alimentarse y recuperar energías.
Antes de la largada, habrá servicio de desayuno a cargo de instituciones locales, y al regreso funcionará una cantina con opciones gastronómicas.
Gran convocatoria cada Semana Santa
“Pedaleamos por la Fe” se consolidó como una de las actividades más convocantes del calendario local, con una participación que suele superar las 250 personas y visitantes provenientes de distintas localidades de Entre Ríos y provincias vecinas como Santa Fe.
El atractivo no solo radica en el desafío físico, sino también en el paisaje. Las ondulaciones del terreno entrerriano, poco habituales para quienes provienen de zonas más llanas, se convierten en un diferencial que muchos valoran.
“El que viene de Santa Fe se encuentra con lomadas, subidas, bajadas, y eso lo hace más entretenido. Les cuesta, pero lo disfrutan mucho”, contó Reicenawer.
Participación
Las inscripciones se realizarán el mismo viernes desde las 6 de la mañana, mientras que los residentes de Crespo podrán anotarse previamente durante la semana. Para quienes llegan desde otras ciudades, el municipio ofrece alojamiento gratuito desde el jueves por la tarde, facilitando la participación sin necesidad de viajar de madrugada.
También pueden realizar consultas a través de las redes sociales de Crespo Bike, donde se brinda información actualizada sobre el evento.
La historia de Crespobike
El grupo Crespo Bike surgió hace más de 10 años como una iniciativa de vecinos que compartían la pasión por el ciclismo. Con el tiempo, creció hasta convertirse en un colectivo numeroso, aunque en la actualidad enfrenta el desafío de reorganizar sus salidas tras los cambios que dejó la pandemia. “Antes teníamos salidas grupales todas las semanas. Hoy, por los horarios y las rutinas de cada uno, se hace más difícil coincidir. Pero la idea es retomar esos encuentros y seguir sumando gente”, explicó el referente.
En ese contexto, “Pedaleamos por la Fe” no es sólo un evento, sino también una oportunidad para reencontrarse, fortalecer vínculos y seguir promoviendo una actividad que combina salud, naturaleza y comunidad.
Con una propuesta que integra deporte, turismo rural y espiritualidad, Crespo vuelve a posicionarse como un punto de encuentro para quienes buscan vivir la Semana Santa de una manera diferente, sobre dos ruedas y en contacto con el paisaje entrerriano.



















