Delitos de Lesa Humanidad
Viernes 21 de Diciembre de 2018

Se dictará una nueva sentencia contra el represor Marino González

La Corte Suprema ordenó al Tribunal Oral Federal de Paraná que revise la absolución del militar que formó parte de una patota en la dictadura militar

El genocida Marino González, absuelto en 2011 por el robo de los mellizos Valenzuela Negro, está a un paso de perder esa condición de libre de culpa y cargo, ya que el Tribunal Oral Federal de Paraná deberá dictar un nuevo pronunciamiento respecto a él. Esto se debe a que la Corte Suprema de Justicia de la Nación hizo lugar el martes a una queja, declaró procedente un recurso extraordinario y dejó sin efecto un fallo de la Sala II de la Cámara Federal de Casación Penal, que había rechazado un planteo presentado por el Ministerio Público Fiscal en el marco de la causa por la sustracción de los hijos mellizos de los detenidos desaparecidos Tulio Valenzuela y Raquel Negro.
El Tribunal Oral en lo Criminal Federal de Paraná había absuelto a Marino Oscar González, acusado de la sustracción y alteración del estado civil de dos menores de 10 años de edad, en el marco de la causa Zaccaría, conocida como Hospital Militar.
Contra esa decisión, la Fiscalía presentó un recurso de casación. La Sala II de la Cámara Federal de Casación Penal rechazó el planteo. Consecuentemente, el Ministerio Público Fiscal interpuso un recurso extraordinario fundado en la doctrina de la arbitrariedad, por entender que se había confirmado la absolución del acusado sin tratar debidamente los agravios que se plantearon en el recurso de casación, publicó el Centro de Información Judicial.
La Corte, con la firma de Elena Highton de Nolasco, Juan Carlos Maqueda, Ricardo Lorenzetti y Horacio Rosatti, entendió que el fallo recurrido carece de la debida fundamentación, al omitir analizar la incidencia que podía tener el argumento desplegado por la Fiscalía, referido a que, en paralelo, González estaba siendo juzgado por su participación en la privación ilegítima de libertad y torturas cometidas en perjuicio de Negro, en el marco de la causa "Guerrieri II", hechos por los que resultó condenado, reprodujo el portal Telaraña Digital.
El Máximo Tribunal consideró que tampoco se ponderó qué temperamento correspondía adoptar para evitar que, como consecuencia de la tramitación separada del juzgamiento de hechos que podrían tener vinculación entre sí en dos causas separadas, se arribara a un análisis fragmentado de los hechos en menoscabo de la verdad real.
La Corte, por tanto, dejó sin efecto la sentencia apelada y ordenó el envío de la causa al tribunal de origen para que se dicte un nuevo pronunciamiento con arreglo a lo expuesto. Marino González era un hombre del área de Inteligencia del Ejército y parte de la patota que mantuvo secuestrada a Raquel Negro y concretó el robo de los mellizos una vez nacidos en Paraná. El represor "colaborador" Eduardo Tucu Costanzo, cuando declaró en el juicio realizado en 2011, sostuvo dirigiéndose a los hijos de Raquel: "Les digo a Sabrina y a Sebastián: mírenle bien el rostro a Marino González, porque él es el último que tocó a su madre, porque era él quien tiraba la gente de los aviones".
Este año por estos mismos hechos fueron condenados los médicos del Instituto Privado de Pediatría, donde estuvieron internados los mellizos luego de nacer en el Hospital Militar. Ellos son Miguel Torrealday, David Vainstub y Jorge Rossi. La niña mujer de ese par de bebés, Sabrina, restituyó su identidad en 2008, mientras que el varón sigue siendo buscado.




Nuevo juicio para el expolicía Céparo

El expolicía Atilio Ricardo Céparo, condenado a 11 años de prisión por los delitos de secuestro y torturas cometidos durante la última dictadura cívico-militar, deberá enfrentar un nuevo juicio en relación a una nueva causa por delitos de lesa humanidad. Es que la Cámara Federal de Apelaciones de Paraná confirmó el procesamiento del exintegrante de la fuerza por el secuestro y aplicación de torturas a tres mujeres durante el gobierno de facto.
María Cristina Lucca, Marta Brasseur y Graciela López fueron ilegalmente detenidas el 11 de noviembre de 1976 en la ciudad de Cipolletti, provincia de Río Negro, en operativos realizados a plena luz del día por grupos de civiles armados, informó Página Judicial.
Las tres fueron trasladadas, vendadas e inmovilizadas, al centro clandestino de detención "La Escuelita", en el batallón militar de Neuquén, donde fueron interrogadas bajo tortura, y luego trasladadas a Paraná.

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