Educación
Sábado 09 de Diciembre de 2017

Madre e hija son las primeras egresadas secundarias en zona de islas de Victoria

En esa región del Delta, desde hace pocos años, el Estado garantiza el derecho a la educación, para poder cursar los estudios obligatorios

Garantizar el derecho a la educación de todos los niños y jóvenes es un principio básico. Pese a ello, en contextos adversos como en las zonas de las islas de Victoria eso no era posible hasta hace unos pocos años atrás, cuando a partir de 2011 se inició un proyecto académico destinado a permitir que decenas de niños y jóvenes puedan concluir los estudios secundarios, establecidos como obligatorios desde el año 2006. En ese marco, a partir de 2015 se habilitó el cursado del ciclo Orientado en las escuelas N° 45 Martín J. Thompson en isla La Invernada, y N° 26 Leandro N. Alem del Paraje Charigüé.
Y esta semana se concretó un hecho histórico: dos mujeres se convirtieron en las primeras egresadas de nivel secundario en las islas de Victoria, vasta área geográfica donde las distancias entre escuelas y casas se miden en kilómetros y horas de recorridos en lanchas o canoas. La particularidad es que las dos flamantes graduadas son madre e hija.
"Siempre me gustó ir a la escuela. Juli –por Julieta Schenfeld, tutora y docente de la escuela N° 26 Leandro Alem– me propuso terminar, porque me había quedado pendiente el último año de la Secundaria. Me dije 'si Dios me lo puso en el camino, por algo será', y me animé y lo terminé. Lo charlamos mucho con los chicos", contó en relación a sus hijos. "A ellos les digo que lo importante es estudiar y terminar en tiempo para luego poder seguir, más allá que acá no se puede. Yo a mi edad no sé si puedo seguir otra cosa, por ahora no tengo pensado nada, pero que ellos terminen a la edad correspondiente es importante, para que no pierdan los años como me pasó a mí", dijo a UNO Paola Enrique.
Paola, de 39 años, había cumplimentado sus estudios primarios en Islas, y ya siendo joven debió cruzar a Rosario para cursar parte del nivel Secundario, ante la falta de oferta educativa en la zona. "Hice hasta 4° Año, luego estaba de novio con un chico de las islas y quedé embarazada y no quise seguir el 5° Año", contó. Muchos años después, el destino quiso que finalizara los estudios con su hija Evelyn.
"Además de graduarme con mi mamá, ella fue mi única compañera de grado en toda mi trayectoria. Desde 1° grado siempre fui sola, más allá de tener compañeros de otros grados. Recién en el último año tuve a alguien", narró a UNO Evelyn Simó.
Ante la falta de oferta educativa secundaria, debió rendir libre un año en la Escuela Normal Superior Osvaldo Magnasco de Victoria. Decenas de historias y aspiraciones personales se truncan, o truncaban cada año, al no haber posibilidad de cursar estudios en la zona. Así, muchos chicos de esa zona de islas quedaban expuestos a serias dificultades para poder continuar con los estudios; el Estado allí, en esa zona tan particular como identificadora y simbólica de la geografía entrerriana, no garantizaba la educación a esos entrerrianos. "Algunos iban a Rosario –la distancia desde las islas es significativamente menor hasta la ciudad santafesina, que a Victoria–; otros en Victoria, pero muchos directamente dejaron", contó sobre lo que habitualmente sucedía con los adolescentes de islas.
"Antes no había expectativas, y ahora los chicos están muy incentivados con la Profe, y ya proyectan carreras y seguir. Desde 1° Año hasta los más grandes, todos quieren seguir algo, y eso antes no pasaba. 'Yo cuidaré animales y hacienda´, 'Yo pescaré' y así. Ahora quieren ser otra cosa, estudiar, irse lejos algunos, y eso antes no pasaba. Nos cambió mucho la vida a todos", remarcó.
Según el último Censo Nacional de Población y Hogares 2010, en las distintas islas de la zona habitan unas 800 personas. En total, hay unas 11 escuelas primarias: cuatro están construidas sobre pilotes para evitar que la creciente las afecte; cuatro son flotantes, y se localizan función de la existencia de la población escolar; y tres se encuentran construidas al nivel de la tierra, y son las más afectadas en épocas de creciente del río Paraná.
En esa zona entrerriana asisten al Nivel Inicial y Primario unos 60 chicos; y 32 cursan las ciclos Básico –de 1° a 3° Año– y el Orientado –de 4° a 6° Año–.
El nivel secundario que funciona en las sede de las escuelas primarias localizadas de la zona de Sección Islas del departamento, conforman un agrupamiento incluido en la Escuela Normal Superior Osvaldo Magnasco de Victoria. El proyecto se sustenta en una metodología de enseñanza innovadora, dentro del diseño curricular, que respeta el ritmo de aprendizaje de los chicos, contó a UNO la supervisora departamental, Susana Moutounet.
Evelyn, flamante egresada secundaria, ya tiene una nueva meta: decidió seguir estudiando e iniciará el Profesorado de Historia, en un instituto rosarino. "Nuestra Profe tutora es de Historia, y me dio mucho impulso. Por ejemplo, participamos en Olimpíadas de la Universidad Nacional del Litoral. Me gusta estudiar, soy muy curiosa. Y el año que viene voy a tener 20 años, así que puedo ir y venir sola. Ojalá en el Instituto Olga Cosettini me tomen y pueda seguir", expresó.
Sobre su futuro, habló del deseo personal de ayudar en su zona, pero también su deseo por crecer profesionalmente. "Ahora que me despido de la escuela me cuesta un montón, son un montón de años que vine desde chiquita. Entonces digo alguna vez voy a volver; veo la maestra de grado que hace todo por la escuela, Juli también. Pero también digo no me gusta mucho islas, porque si es tranquilo y seguro, pero es aburrido. Y me gustaría seguir para crecer", planteó.
Por ejemplo, contó: "Los profes están a la antigua, a la noche se alumbran con faroles y linternas". Es que la escuela funciona con energía solar, mediante un panel precario con una batería que no alcanza para conectar muchos dispositivos. Por eso se da la particularidad, dijo, que la escuela cuenta con computadoras, televisores, DVD, materiales de estudio, videos, pero falta energía.
En su hogar, tampoco hay energía eléctrica; solo pantallas solares que no alcanzan siquiera para una computadora. El celular, con Internet, se convierte para los chicos en una gran herramienta educativa.

El temido desarraigo
"Estamos muy felices. Somos concientes y orgullos de estos proyectos educativos en islas, porque hay muchas familias y chicos que tenían que irse del lugar, cruzar a Rosario o Victoria. Para nosotros como padres es muy importante, y mucha gente colaboró para eso. Ojalá no se termine, porque antes no había posibilidad de seguir la secundaria; la única posibilidad era enviar a los chicos a la casa de algún familiar o mudarse todos a Rosario. Para nosotros era un desarraigo bárbaro, entonces estamos muy agradecidos y felices con la gente del proyecto que se preocupó por nuestros hijos, para que puedan progresar", opinó.
Paola nació y vivió siempre en islas. Actualmente se ocupa de cuidar y mantener limpias las casas de fin de semana en la zona; en tanto su marido Daniel Simó –también nacido en la zona, con estudios primarios cursados en su momento, en la misma escuela– se ocupa de cuidar hacienda. "Antes pescaba y ahora consiguió ese trabajo", relató. La familia la integran Ariana de 13 años, y Jonás de 7 años, que concurren también a la Escuela N° 26.
Cada día de la semana, en lancha o en canoa y tras recorrer casi un kilómetro, antes de las 8 llegaban Paola, Evelyn, Ariana y Jonás a la escuela. Y regresaban a sus hogares al mediodía.


Una necesidad
"Todos los que hemos participado y sostenido este proyecto, desde los maestros desde Primaria, los asesores y tutores, sentimos una gran emoción porque algo que lo pensábamos en la lejanía, hoy se hace realidad. Para nosotros es un antes y un después, porque los chicos de esos contextos inhóspitos, tan alejados y muchas veces son subestimados o no son tenidos en cuenta. Debo decir como supervisora que hoy se ha hecho realidad un derecho de tener escuela secundaria", sostuvo la supervisora y coordinadora general de proyectos, Susana Moutounet.
En esa zona de islas, la escuela es la única presencia del Estado en la zona, y además es el centro social de referencia. Su importancia es superlativa, para el entramado social. Por eso, allí, las lluvias o las adversidades climáticas no afectan la asistencia a las escuelas. "Acá los chicos vienen aún si llueve o truene, atravesando brazos del río Paraná para llegar. Mientras en otros lados, hay chicos que caen unas gotas y no van a la escuela porque están cómodos, ellos le dan tanta importancia y significado o sentido a la escuela, que asisten más allá del tiempo y de los caminos que tienen que atravesar", insistió.
En esos ámbitos también se manifiesta con fuerza la vocación y pasión docente.
La tutora del Ciclo Orientado en la escuela Alem es Julieta Schenfeld, desde 2015 –cuando se implementó el proyecto-. Profesora de Educación Secundaria en Historia, egresada de la Escuela Magnasco de Victoria, es también profesora de Educación Superior en Historia recibida en la Universidad de Concepción del Uruguay, sede Rosario, y tiene un postítulo de Especialista en Problemáticas de las Ciencias Sociales; y le restan tres materias para finalizar una Maestría en Historia de la Universidad de Buenos Aires.
Oriunda de la zona de Lucas González, cursó sus primeros años de nivel primario en la Escuela N° 6 Paso de los Andes de Colonia La Llave; hasta allí llegaba a caballo, con sus hermanos. Finalizó la Primaria y desarrolló la Secundaria en el Colegio Castro Barros San José, de la ciudad.
Tiene 30 años y durante la semana vive en la isla. Para llegar hasta allí viaja por tierra a Rosario, y en la zona del puente suben a una lancha que recorre unos 30 minutos para llegar a la escuela.

Fiesta y acto académico
El miércoles se realizó una celebración en la escuela, para agasajar a Paola y Evelyn, flamantes egresadas. En tanto el martes se hará el acto académico con la entrega de certificados en la Escuela Normal Superior Osvaldo Magnasco de Victoria, ya que el proyecto educativo implementado en la sección Islas, depende de esa institución.

La experiencia educativa en una zona inhóspita
Este proyecto educativo se gestó en 2011, por iniciativa de la extitular del CGE Graciela Bar, y de Marcela Mangeón, por entonces al frente de la dirección de Nivel Secundario. Quedó plasmado en la Resolución Nº 4.144/11 y su modificatoria Resolución N° 3.501/12, bajo el amparo de las leyes Nacional Nº 26.206 y Provincial Nº 9.890 de Educación.
"Hay una metodología de enseñanza innovadora, dentro del diseño curricular, que respeta el ritmo de aprendizaje de los chicos", explicó Moutounet
Tanto para el ciclo Básico como el Orientado, los alumnos y docentes están acompañados por un equipo de profesores asesores, encargados de la producción didáctica pedagógica, a través de secuencias y recorridos marcados y establecidos en el diseño curricular de la provincia.
La implementación completa de la secundaria fue progresiva, y desde 2015 se inició el dictado del Ciclo Orientado.
La supervisora recordó que en 2001, cuando se habían creado las escuelas intermedias, se implementó en zona de islas un ciclo Básico, donde a los maestros se les pagaba dos horas para atender a los 7°, 8° y 9° Año. "Ahí terminaban y tenían que irse a Victoria, pero la mayoría no seguía. No estaba desarrollada la escuela secundaria completa", explicó.
Ante esa necesidad, surgió el proyecto: hoy, de las 11 escuelas en la Sección Islas de Victoria, nueve tiene alumnos en secundario. Funcionan junto a las Primarias, y todas ellas –de nivel secundario- conforman un agrupamiento que depende de la Normal de Victoria.
Además de cada tutor en una escuela, hay un equipo de asesores profesores, por disciplina, que acompañan el proceso y crean las producciones pedagógicas, bajo una coordinación.
"La didáctica es importante, porque los tutores son docentes de una disciplina en secundaria. El tutor no tiene 11 profesorados de Matemáticas, Geografía, Ciencias, pero tiene que desarrollar todas las disciplinas y por eso el equipo de asesores hace la producción de material pedagógico y realiza encuentros con los tutores, donde trabajan juntos para internalizar ese material, para que el tutor también haga su aporte, porque es el que lleva a la práctica en el territorio. Esa es la dinámica de trabajo", sintetizó Moutounet.
"Las distancias no son un motivo para no estar en contacto. Por ejemplo, los equipos educativos trabajan con tutores y chicos, mediante videos y Whatsapp. Así, se enseñará Inglés el año que viene mediante videos que están haciendo los profesores, porque los tutores no son profesores de Inglés. Por eso las dinámicas de trabajo que se están llevando a cabo con este grupo son innovadoras: los chicos desarrollan contenidos y para demostrar que aprendieron, lo hacen a través de la producción de videos; o para la aplicación de los teoremas de Pitágoras o Tales se suben a un poste para medir, o incorporan el curso de los ríos", destacó.

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