Miradas
Sábado 24 de Febrero de 2018

Legalización del aborto: Un debate necesario y con fines distintos

Años de luchas, de ideas, de creencias, de cifras crueles y de mucho dolor acumulado están detrás de centenares de mujeres muertas en condiciones inhumanas, a escondidas, descalificadas y sumidas en la vergüenza.

La batalla por la legalización del aborto en la Argentina es un debate que lleva mucho tiempo, y se activó precisamente cuando el gobierno nacional debe enfrentar un momento crucial de cara al comienzo de las paritarias, en el marco de un paro importante, con la amenaza de un paro nacional, y con la economía que no para de arrojar números preocupantes.


Hilando aún más fino, la movilización nacional del 8 de marzo en favor de los derechos de las mujeres promete ser contundente, por lo que la "luz verde" que el Gobierno le da al debate en el Congreso de la Nación también está teñida de cierto temor ante la posibilidad de que esta manifestación sume otro punto en contra a la golpeada imagen de la administración de Mauricio Macri.

La necesidad de discutir el tema es impostergable, por lo que el beneficio de sumar voces al debate es, sin dudas, una alternativa más que positiva ante la inacción imperante por parte del Estado cuyo único resultado ha sido sumar muertes de mujeres que podrían estar vivas si hubieran recibido la atención médica correspondiente.

Los hechos son incuestionables. Esas mujeres están muertas. Y seguirán muriendo más si no se hace nada.

Solamente por eso el pedido debería ser central: una ley que permita salvar la vida de muchas mujeres que mueren por falta de atención. Es urgente, y este debate es un nuevo comienzo hacia una posible solución.

Si esta discusión es una cortina de humo para tapar otras cosas se sabrá en poco tiempo, en la Argentina los temas se tapan unos con otros de acuerdo a la necesidad de los gobiernos.

El debate podrá avanzar si la fuerza del movimiento en favor de la ley encuentra los respaldos necesarios en Diputados que es donde se debatirá inicialmente. Por ahora no es así. Las divisiones internas dentro de cada bloque no le permiten a la iniciativa tener hoy una mayoría, por lo que ese primer escollo bien podría significar el principio del fin para este nuevo intento en busca de la ley.

La Iglesia es el otro gran problema. El de siempre, en realidad. La oposición aquí es tan cerrada como lo describe el propio arzobispo de La Plata, monseñor Héctor Aguer, al tildar al gobierno nacional de "sin principios" por abrir el debate, y al Presidente como "un hombre que fue formado en el colegio Newman y en la UCA, que yo creo que ni sabe hacerse bien la señal de la cruz". El hombre dice estas cosas aún sabiendo que la mayoría del Gabinete Nacional es "Provida" y está en contra de la ley reclamada. Es esto último un punto más para dudar realmente del porqué de la "luz verde" que se le da al debate en este preciso momento.

Distraer la atención de otros temas bien podría ser un objetivo dentro del gigantesco esquema de análisis de la opinión pública que el gobierno nacional tiene permanentemente en marcha para contrarrestar cualquier tipo de caída en la imagen de la gestión. Sin embargo, este nuevo impulso al debate sobre el aborto podría significar un avance más en la lucha que se viene dando desde hace muchos años sobre el tema.

Es esta otra valiosa oportunidad para exponer ideas, para someter a debate las creencias, para buscar acuerdos y encontrar consensos que permitan evitar la muerte de muchas mujeres que, si seguimos igual que hoy, seguramente morirán.

Está comprobado que en los países donde se ha legislado sobre el aborto legal y seguro, los índices de mortandad materna han bajado y la cantidad de abortos no subió.

Todos estos cambios generan temor a romper el statu quo de ciertos sectores sociales. Así sucedió con la Ley de Divorcio en el gobierno de Alfonsín o la de Matrimonio Igualitario con Cristina Kirchner.

Macri podría tener aquí la oportunidad histórica para que en la Argentina cambiemos de verdad algo que parece intocable, que no es otra cosa que la falta de libertad de las mujeres para decidir por sí mismas sobre su cuerpo.

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