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Agrotóxicos

En Argentina los productos surgidos de la tierra de forma intensiva se elaboran con plaguicidas

En el libro del sello Sudestada "Agro Tóxico" (Argentina como laboratorio a cielo abierto para el control de la alimentación mundial) el periodista Patricio Eleisegui advierte que "los cultivos más expandidos en el país son hijos directos del laboratorio y la manipulación genética".

Viernes 01 de Febrero de 2019

El periodista Patricio Eleisegui, autor de investigaciones periodísticas relevantes como Envenenados y Fruto de la desgracia, publicó con el sello Sudestada su nuevo libro titulado "Agro Tóxico" en donde devela desde el rol del Estado en el desarrollo de biotecnología aplicada al agro hasta el direccionamiento de la investigación de entidades públicas, como las universidades nacionales, hacia la demanda de los privados, sin perder detalle del vínculo directo entre funcionarios y multinacionales que reciben recursos y conocimientos locales para asegurarse ganancias millonarias que son sacadas del país en forma automática.

¿Cuál es la apuesta de Bayer-Monsanto en la Argentina? ¿Qué opina el segmento gubernamental de la catástrofe ambiental derivada del uso de pesticidas que tiene lugar en las principales provincias agrícolas? ¿Qué pasa por la cabeza del empresariado que se enriqueció por efecto del negocio sojero?

¿Cuáles son los intereses en juego detrás de los últimos transgénicos aprobados o en vías de recibir el permiso oficial para ser comercializados? ¿Dónde está puesta la mira de los socios comerciales internacionales como China y el resto de los países asiáticos?



Los indicadores de cáncer en los pueblos del interior se disparan, nuevos monitoreos retratan el incremento en las malformaciones, los abortos espontáneos, las enfermedades desconocidas en distritos como Entre Ríos, Córdoba, Santa Fe, Buenos Aires, Chaco y Misiones.

El libro se puede pedir a sudestadarevista@yahoo.com.ar o en Buenos Aires se consigue en Librería Sudestada Tucumán 1.533.

"14 Datos duros"


* En la Argentina de la agricultura agrotóxica se pulveriza, en promedio, 7,6 litros de plaguicidas por habitante. Argentina aparece hoy como el país con mayor consumo de glifosato en el planeta, siempre en términos de cantidad de población. Así, mientras que naciones como Estados Unidos -uso anual de 136 millones de litros- promedian 0,42 litros del herbicida por habitante, Argentina -187 millones- ostenta una pauta de 4,3 litros por cada persona que puebla nuestra geografía.

*Además del control de la genética modificada para soja, maíz y algodón, Monsanto -ahora Bayer- en la Argentina también produce semillas de poroto verde, pimentón, brócoli, repollo, zanahoria, coliflor, pimiento, berenjena, toma­te, lechugas, melón, cebolla, ají, espinaca, zapallito, zapallo y sandía.

*Las compañías que controlan el agronegocio en la Argentina mantienen vínculos aceitados e intensos con casi todas las universidades y centros de investigación del país. Sólo en el caso de Monsanto, la compañía viene desarrollando proyectos científicos en vínculo con entidades o organizaciones como INTA, Conicet o la Universidad de Buenos Aires (UBA).

*Las lluvias que ocurren en la Argentina presentan concentraciones elevadas de herbicidas como el glifosato y la atrazina. La carga máxima cuantificada de agrotóxicos en las precipitaciones locales es hasta 20 veces superior a la registrada en paí­ses como Estados Unidos, el territorio con mayor historia en lo que hace al uso de plaguicidas y el principal promotor mundial del uso de estas sustancias y su aplicación a través de las ultra cuestionadas fumigaciones.

*En apenas 10 años, en la provincia de Chaco la cantidad de escuelas destinadas a la atención de niños que habitan zonas fumigadas y sufren inconvenientes cognitivos, además otros tipos de retrasos, pasó de 12 a 70 establecimientos.

*En la Argentina se comercializan al año unos 20 millones de bidones de agrotóxicos. La porción que se destina a reciclado vuelve al mercado bajo la forma de baldes para albañilería, varillas y postes, caños cloacales y hasta conos de señalización.

*Los ingenios azucareros tienen en gateras el lanzamiento de una variedad de caña de azúcar modificada genéticamente para resistir al herbicida glifosato Apuntan a pisar fuerte en la producción de etanol para el corte en las naftas. Por cada litro de alcohol obtenido de la caña se generan 13 de vinaza, un residuo corrosivo que pudre las aguas.

*Nueve de cada diez hisopos, toallas femeninas y tampones contienen residuos de glifosato. En tanto, la totalidad de las gasas y algodones que hoy llegan a los botiquines de los hogares se encuentra contaminada con el herbicida, según un estudio llevado a cabo por los científicos del EMISA de la Universidad de La Plata.

*Bocaditos de pollo Granja Azul. Chocolate Nesquik. Papas fritas Pringles. Café instantáneo Cabrales. Bizcochuelo Godet de Arcor. Margarina Dánica Dorada. Mortadela Calchaquí. Salchichas Paladini. Paté Swift. Leche entera La Serenísima. Turrón de maní Arcor. Caramelos Sugus. Alfajor Terrabusi. Bon o Bon de Arcor. Sardinas Nereida. Puré de tomate La Costeña. Cara­melos Palitos de la Selva. Kani Kama. Vidacol de La Serenísima. Galletitas Salvado Bagley. Algunos de los productos alimenticios que contienen algún ingrediente derivado de la soja transgénica tratada con pesticidas como el glifosato y hoy se ofrecen en cualquier supermercado de la Argentina.

*Es falso que falta producción para alimentar a toda la población del mundo. Sólo en la Argentina, cada persona desperdicia a nivel nacional hasta 38 kilos de comida por año, lo cual representa un "volumen superior al promedio que estima la FAO para América latina (25 kilos)". Más del 40 por ciento de las hortalizas culmina en descarte por efecto de la misma cade­na de producción y el posterior desperdicio hogareño. En la Argen­tina, según fuentes oficiales, sólo llega a consumirse la mitad de las frutas y hortalizas que se cosechan.


*En Argentina el grado de manipulación de las semillas es tal que se multiplican las compañías que apelan a técnicas para eludir el creciente recelo internacional a los transgénicos. Un ejemplo: la mutagénesis. Dicha alternativa consiste en el desarrollo de variedades vegetales resis­tentes a herbicidas a través de mutaciones en las células de las semillas. Esto se origina mediante radiación o la exposición a químicos a los que luego resultará inmune el producto.

*En San Salvador, Entre Ríos, la capital del arroz, los tumores malignos provocan el 40 por ciento de las muertes en San Sal­vador, mientras que la segunda causa –enfermedades cardiovasculares– no representa ni la mitad del indicador antes mencionado. Estudios de dos universidades confirmaron presencia de glifosato e insecticidas en el aire, el suelo y el agua de toda la ciudad.


*Ocho de cada diez peces monitoreados en aguas del norte de la provincia de Buenos Aires dieron positivo en contaminación con agroquímicos. Los análisis arrojaron presencia de 17 pesticidas diferentes en los diversos teji­dos analizados y en algunas muestras se llegó a ubicar hasta 5 plaguicidas concentrados en un mismo ejemplar. Estos y otros resultados surgen de un estudio que, llevado a cabo por científicos del INTA y el CONICET.


*Dato: 6 de cada 10 frutas y verduras adquiridas en verdulerías de Buenos Aires y evaluadas por científicos de la UNLP -a pedido de la Cátedra de Soberanía Alimentaria de la UBA- dieron positivo en al menos un plaguicida. En algunas de las variedades analizadas se constató la presencia de hasta tres agroquímicos en un mismo artículo. Zanahoria, naranjas y lechuga, los más contaminados.

Esta nota se realizó con la información de prensa de Sudestada.

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