Educación
Domingo 17 de Diciembre de 2017

El celular en las aulas, debate abierto para su aplicación pedagógica

Florencia Ripani, titular de Innovación Educativa de Educación de la Nación, planteó la necesidad de integrar el aparato a los procesos de aprendizaje. El CGE se apresta a abrir la discusión para dictar una nueva norma

Elemento de distracción, o recurso potencial para motivar interés. El debate sobre la autorización a los alumnos para llevar el teléfono celular a las aulas sigue cada vez más vigente, y con fundamentados contrapuntos, de un lado y del otro, a la par del fenómeno de universalización de su uso en la vida cotidiana. La cultura digital moldea y domina cada vez más los hábitos de la comunidad. Francia disparó esta semana nuevamente la polémica, al disponer la veda del uso de estos dispositivos digitales en establecimientos educativos; además, estableció que los menores de 16 años deberán tener autorización parental para tener cuentas en redes sociales.

¿Vanguardismo o involución?


La disparidad de criterios permanece en distintos sistemas educativos mundiales. Y algo similar sucede en el país, donde persisten aún normas que prohíben su presencia en los establecimientos educativos.
La provincia de Buenos Aires es el caso paradigmático de cambio, ya que el año pasado derogó la resolución que impedía su portación a clases. En el resto del país, prácticamente rigen normas prohibitivas. En Entre Ríos aún tiene vigencia desde lo formal, la circular que impide la presencia de teléfonos en las aulas, tanto de los docentes como de los alumnos.
De todos modos, desde el CGE se rechaza el término de prohibición, más allá de que no se modificó la norma vigente Y por eso en la realidad, ocurre que cada institución adopta el modo o no de su incorporación. "En este momento tenemos que rever todo lo que corresponde a nuevas tecnologías. No hay nada definido al respecto", planteó la titular del Consejo General de Educación (CGE) Marta Irazabal de Landó. Ante la consulta de UNO, prefirió no omitir su opinión personal acerca del uso de las nuevas tecnologías en las aulas, e informó que debe mantener una reunión con coordinadores del área de Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC) del organismo educativo, para ver cómo continuará esta situación en las escuelas. Vale recordar que ya a fines de 2016, el expresidente del CGE José Luis Panozzo había manifestado que se iba a derogar esa prohibición, en el marco del proceso de modernización tecnológica que pretendió ejecutar, con el control de ausentismo mediante reloj facial, como bandera de la avanzada tecnológica. Ahora, su sucesora es más prudente, y si bien alcanzó a referirse acerca de programas educativos nacionales como Escuelas del Futuro, o la enseñanza ya en marcha en las escuelas, que de modo transversal ya unen a robótica e informática, remarcó: "Esta medida amerita una reunión, para acordar con todos los actores que correspondan, responsables de departamentales y directivos de las instituciones, para sacar por consenso una resolución", indicó.

Perspectiva nacional
Florencia Ripani, directora nacional de Innovación Educativa en el Ministerio de Educación de la Nación, explicó que hay provincias que siguen teniendo normas que prohíben el uso del celular en las escuelas. Al respecto, citó a modo de ejemplo que la provincia de Buenos Aires derogó esa normativa, y ya quedó al menos como formal su uso en las escuelas. En tanto, citó que hay otras provincias como Misiones o Santa Fe que tienen normas que prohíben el uso del celular en las escuelas, pero hay proyectos para derogarlas estas normas. "Incluso, en las jurisdicciones donde está prohibido el uso, hay docentes que usan el celular en las escuelas", acotó, al enumerar las distintas situaciones que existen en el país.
"Desde el Ministerio de Educación creemos que lo más adecuado es incorporar la tecnología, bviamente mediada por la intervención de los docentes. Hay muchas escuelas que ya están haciendo esto y que en sus reglamentos de convivencia escolares, establecen ciertas pautas para el uso del celular. En este momento en general, más allá de las prohibiciones que pueden haber en algunas provincias, o de las derogaciones que dan un marco en la jurisdicción, suele haber ciertas decisiones que se toman en un marco institucional, que tienen que ver mucho con el equipo de conducción y con el docente. Nosotros creemos que es adecuado incorporarlas, siempre que haya una pauta de la institución que le dé un marco a su uso, y que el docente además dé ciertas pautas para su uso. En el momento que crea que puede ser una distracción, puede pedir a los alumnos no será usado y se tomará otro recurso. Pero los teléfonos celulares en sí mismo pueden ser muy potentes como recursos tecnológicos, pueden permitir acceder a Internet a buscar información en escuelas que no tienen conectividad o que no tienen dispositivos para hacerlo en el momento", opinó, en diálogo con UNO.
La Ley Nacional de Educación N° 26.026 establece la necesidad de generar las condiciones necesarias para que los estudiantes desarrollen las competencias necesarias para el manejo de los nuevos lenguajes asociados a las TIC. Prácticamente –argumentó Ripani– en toda la ley hay referencias a las TIC, incluso como incorporados en contenidos curriculares.
La educación, entonces, avala el uso de las TIC. Entonces la ley ya está marcando un poco el espíritu de lo que la educación tiene que hacer con las TIC; las prohibiciones las han hecho las jurisdicciones, pero no porque les dado la orientación la Nación, y ahora tiene que derogar.
"Teniendo en cuenta que la escuela tiene que fortalecer la motivación de los alumnos, poder presentar actividades y propuestas que resulten interesantes y significativas, resulta sumamente pertinente poder incorporar este tipo de recursos, obviamente de manera orientada y con la mediación de los docentes", insistió.


Índices
Para graficar la inserción y penetración social de las tecnologías en la estructura social y en los hábitos diarios de las personas –y su necesidad e importancia de inclusión en las aulas–, apuntó que en el marco del operativo Aprender, se conoció que el 97,9% de los docentes de nivel Primario,y el 98,5% de Secundaria, declararon tener un teléfono móvil, sin diferencias entre escuelas de gestión estatal o privada. En la Secundaria, más de la mitad de estos aparatos son smartphones; mientras que en la Primaria el 36%. Algo similar ocurre con los estudiantes: en el nivel Secundario es cuasi universal: tienen un aparato móvil el 94,4% de los chicos que cursan estudios en el ámbito estatal; y 98,1% en el sector privado; mientras que en la Primaria, en el 6° grado, posee teléfono el 72,6% de los chicos de escuelas públicas, y el 83,5% de las de gestión privada "Otro dato que arroja el Aprender es que el uso de los celulares es cada vez a más temprana edad: cuando se les preguntó a los alumnos del último año de la Secundaria, en la franja etaria más temprana que es de 6 años, solo el 5% reconoció haberlo utilizado; mientras que a los chicos del último año de la Primaria, marcaron que el 20% lo usó antes de los 6 años, teniendo en cuenta que los respondientes hoy tienen 11 años. Esto indica que hay una tendencia a que sea cada vez más temprana la edad en se empiezan a tener contacto con el celular.
Debe ser de los dispositivos más frecuentes de uso para acceder a contenidos digitales", justificó. Por eso, remarcó la necesidad de integrar estos dispositivos tecnológicos al aprendizaje.
"En principio, en términos generales no debería haber ninguna razón para no integrar los teléfonos móviles a los procesos de enseñanza y aprendizaje. Ahora bien, son recursos que no son tradicionales, entonces muchos de los docentes y de la culturas escolares no fueron formados integrando este tipo de dispositivos", planteó a modo de explicación de la dificultad o lentitud de su mayor uso en las aulas.

Contexto
"Muchas veces se producen estos procesos disruptivos de emergencia de productos culturales. La tecnología está producido por el hombre, que es quien produce determinados recursos tecnológicos en un determinado momento de la historia, pero su integración en distintos espacios sociales es desigual. Suele pasar que la educación muchas veces, se incorpora de manera tardía a la tecnología. No ocurre lo mismo en otros ámbitos: en la Medicina por ejemplo vamos a ver que ha incorporado a la tecnología mucho más rápido que la educación.
De todos modos, acotó que desde el Ministerio de Educación de la Nación, en el marco del programa Escuelas del Futuro, se están incorporando el uso de plataformas educativas que tienen una aplicación para celulares. Ello permite que alumnos, docentes y facilitadores pedagógicos puedan integrar el celular a las prácticas del proceso de aprendizaje: "Se llama Escuela Red, que es como una especie de aula virtual, que permite que los docentes puedan compartir material con los alumnos, puedan también enviar actividades, trabajos colaborativos, con una interfase muy similar a Facebook". Y a modo de ejemplo, citó experiencias educativas desarrolladas con la incorporación de los celulares.
Algunas de ellas fueron reconocidas por la cartera educativa nacional, en el marco del programa Maestros Argentinos. Los casos de educación digital distinguidos fueron el desarrollo de App para grabar y administrar audios, a cargo de una escuela de la ciudad de Córdoba; o también otra App para poder detectar, con los celulares, el índice de alcohol en sangre, desarrollado por un establecimiento educativo de Ushuaia. Esa aplicación incluía números de teléfonos de taxis y de emergencias, para evitar el consumo de alcohol en exceso, atendiendo a una problemática social. "En estos casos el teléfono no ha sido simplemente un recurso que sirvió para buscar información, sino un objeto en sí mismo considerado por su uso social y un recurso pedagógico muy potente", acotó.
Contó que hay experiencias de docentes que forman un grupo de WhatsApp con sus alumnos, donde mantienen una comunicación para coordinar tareas fuera del horario estricto de clases, utilizando un modo de comunicación más propio de las generaciones.

Comentarios