Polémica
Miércoles 13 de Febrero de 2019

Cigarrillos electrónicos se venden sin restricciones en Paraná, aunque estén prohibidos

Los ofrecen como un método para dejar de fumar, pero la OMS los desaconseja como sustituto del tabaco. ANMAT no los autoriza, pero en Paraná se consiguen en kioscos, locales que comercializan accesorios para celulares, o a través de Internet

Un informe del Centro de Control y Prevención de Enfermedades (CDC) de Estados Unidos reveló que en ese país 4,9 millones de adolescentes comienzan a consumir tabaco a partir del uso del cigarrillo y hasta se habla de una epidemia.
En Argentina no hay registros de cuántas personas utilizan este dispositivo, que a pesar de estar prohibido por la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (Anmat) se vende sin restricciones. En Paraná se lo puede conseguir en kioscos, en locales donde comercializan accesorios para celulares, y también a través de Internet. Los precios son variados y van desde los 300 a los 3.000 pesos, de acuerdo a la calidad del artefacto, que funciona con una batería que se carga con un cable USB, y un claromizador al que se le coloca una esencia a elección, con o sin nicotina, según la preferencia del usuario, que ronda los 100 pesos.
"En mi negocio vendo cigarrillos electrónicos cuyos precios van desde 350 pesos a 3.000, que incluyen el cargador y una esencia. Hay diversas opciones, según el poder adquisitivo de la gente, y sus gustos. En cualquier caso se puede conseguir el líquido con o sin nicotina, como para mantener la maña de tener el cigarro en la mano", contó a UNO Víctor, un vendedor de celulares que los ofrece en su comercio, quien aseguró que "vienen con olor" a marcas tradicionales de cigarrillos, o saborizados con chocolate, vainilla, banana, entre un gran abanico de alternativas.
En otro local del rubro en la capital entrerriana los ofrecen a 800 pesos y la empleada aseguró que tienen bastante demanda. "Algunos lo llevan cansados de que les aumenten los cigarrillos comunes a cada rato, con la esperanza de ahorrar. Si acostumbran fumar unos 10 cigarrillos diarios, un frasquito de esencia les va a alcanzar una semana y media. Haciendo cálculos, un atado de 10 hoy sale 43 pesos y en 10 días suman 430 pesos, contra 100 o 150 que vale la esencia", analizó.
En Internet también se comercializan y hay páginas locales y Fanpages en las que los vendedores lo ofrecen como "kit para dejar de fumar", aunque sus efectos sean dudosos y que la Organización Mundial de la Salud (OMS) haya expresado que "no deben ser recomendados como sustitutos del tabaco hasta tanto no haya evidencia clara de su seguridad y eficacia".
La mayoría de los fumadores que se inclinan por esta opción lo hacen esperanzados en poder reemplazar el consumo de los cigarrillos convencionales, con claras evidencias científicas de que afectan seriamente la salud de las personas, sobre todo porque activan 50 sustancias cancerígenas, entre ellas el alquitrán, y promueven la aparición de radicales libres, provocando enfermedades mortales como cáncer, cardiopatía isquémica, Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica (EPOC), bronquitis crónica, enfisema, entre otras,
A Gervasio Esquivel, un relacionista público de Paraná que se había propuesto dejar de fumar, le dio resultado: "Me sacó las ganas de fumar", afirmó tajante, y confió: "No me gustaba ni me disgustaba el cigarrillo electrónico, pero me servía para paliar la necesidad de fumar. Hasta que fui recurriendo cada vez menos a este dispositivo terminé dejándolo por completo".
Ingrid Williams, que es piscóloga, comenzó a fumar cigarrillo electrónico desde 2011, pero en su caso sin intenciones de dejar de fumar. No obstante, mencionó que procuró reemplazar el consumo del cigarrillo convencional por una alternativa que sea menos nociva. "Fumo desde los 14 años y en aquel entonces empecé con cigarrillos negros; después seguí con una marca tradicional, hasta que descubrí el cigarrillo electrónico en un tiempo en que me fui a vivir a Italia. No siempre que se recurre al cigarrillo electrónico es para dejar de fumar", aseguró.
Si bien contó que durante las primeras semanas le costó habituarse, se fue acostumbrando. Al respecto, refirió: "Arranqué con esto y por una semana o dos estaba también con el cigarrillo común, hasta que opté solo por el cigarrillo electrónico. La forma de fumar es diferente, se llama vapeo, porque lo que genera el humo es un vapor en realidad. Lo podés llevar a los pulmones o no, depende de cada uno".
Asimismo, comentó que en Estados Unidos y Europa no está prohibido su uso, como ocurre en Argentina, y aseguró que descubrió ciertos beneficios si lo compara con el consumo del cigarrillo tradicional: "Como no generan olor podés fumarlo en cualquier lugar; ya no siento las piernas pesadas y con falta de circulación, como suele pasarnos con el cigarrillo convencional a los fumadores de años; desaparecen la grasitud de la cara y el pelo y también las manchas en la piel ocasionadas por el cigarrillo sumado al hábito de tomar sol", dijo.
En un comunicado, la Asociación Argentina de Medicina Respiratoria (AAMR) aclaró: "El cigarrillo electrónico es un dispositivo que dispensa un aerosol que contiene nicotina, glicerina, propilenglicol y saborizantes. Desde su invención en 2004, su popularidad ha crecido en forma exponencial en todo el mundo y es usado para disminuir el consumo de tabaco combustible, para dejar de fumar y para utilizarlo en lugares públicos con prohibición de fumar. Pero durante estos años de uso se ha demostrado que el vapor (aerosol) que dispensa no es inocuo: contiene sustancias tóxicas y cancerígenas aunque sea en menor cantidad que el cigarrillo común. Además se ha comprobado que contamina el aire ambiente con riesgo para los que comparten el lugar".
Consultado sobre los efectos del cigarrillo electrónico sobre la salud, el médico neumonólogo Sebastián Wustten señaló: "No están autorizados por la Anmat porque no se sabe qué es lo que contienen. Hay algunos que vienen con adición de nicotina y otros que no, y por lo tanto tampoco se sabe qué efectos nocivos pueden tener".
A su vez, el especialista sostuvo: "Lo que se supone es que como no contienen la cantidad de humo y de sustancias que tiene el cigarrillo común serían menos nocivos, pero a ciencia cierta no se sabe y no hay estudios todavía concluyentes que hayan demostrado que realmente sirvan como sustituto del cigarrillo estándar. Por lo tanto, por el momento la medicina seria, basada en la evidencia, no está recomendando utilizar el cigarrillo electrónico para tratamientos para dejar de fumar o como sustituto. Tampoco está definido cómo sería el plan para dejar de fumar, ni cómo serían las dosis que se tendrían que utilizar".
También opinó que en principio el cigarrillo electrónico tampoco sirve para erradicar el hábito de fumar: "El paciente de alguna forma sigue fumando a través del vapeo, y no ayuda a erradicar la adicción psicológica de tener algo en la mano, inhalar por la boca, largar el humo en situaciones sociales", explicó, y concluyó: "Hay gente a la que le ha sido útil pero a la mayoría de los pacientes que he visto no. Siguen con el cigarrillo electrónico algún tiempo y algunos vuelven inclusive a consumir cigarrillo común, o usan las dos cosas".

Comentarios