El fuerte temporal de lluvia y viento que azotó la ciudad y el área metropolitana aquel viernes 19 de febrero de 2016 desde las 8 de la mañana generó gran cantidad de árboles caídos, voladuras de techos y viviendas anegadas. Una situación similar se vivió a 10 años del hecho histórico.
A 10 años del fuerte temporal que azotó Paraná: otra vez la capital bajo agua
Un temporal con árboles caídos y viviendas anegadas. Una historia que se repite luego de 10 años en Paraná.
Por Aldana Martínez
Este jueves el gran caudal de agua generó un alud en diversas viviendas de la capital provincial y del área metropolitana. Los vecinos replicaron en redes sociales distintos pedidos solidarios para ayudar a las familias anegadas, a la par del trabajo que realiza el municipio. Pero esta, es una historia que se repite 10 años después.
Temporal en febrero del 2016
Desde Protección Civil señalaron que hubo más de 40 voladuras de techos. El tendido eléctrico y el cableado de telefonía, como también el servicio de internet fueron afectados en gran manera y diferentes sectores de la ciudad, carecían de esos servicios debido a la grave tormenta que azotó a Paraná.
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El servicio de telefonía, tanto móvil como fija e internet, fueron afectados por las innumerables cantidad de postes caídos en la ciudad. También se podían ver en las calles, las luminarias quebradas y tendidas sobre la cinta asfáltica que en muchos lugares interrumpían el tránsito. UNO retrató uno de los momentos más angustiantes que vivió la capital provincial y se hizo eco esta vez de lo ocurrido.
Muerte en el arroyo
La población no solo recordó la gran tormenta de hace 10 años, sino que los casos de accidentes con la desaparición de una mamá y una hija a causa de los arroyos, trajo al recuerdo el caso de Fiorella Furlán. Era una joven de 22 años y estudiante de economía. El 14 de diciembre del año 2019, fue arrastrada con su auto por las aguas del arroyo Antoñico de la ciudad de Paraná en medio de un fuerte temporal de lluvia y viento.
El automóvil Suzuki Swift de la joven fue encontrado vacío con su parabrisas roto horas después, a 300 metros del puente donde cayó, por lo que existían esperanzas de encontrarla con vida. Pero dos días después, el 16 de diciembre, encontraron su cuerpo en las aguas del río Paraná, en la zona de Bajada Grande, a unos 8 kilómetros de dónde se produjo la caída desde el puente.




















