Desde hace un tiempo, un grupo de comisiones vecinales de Paraná motorizan una estrategia de trabajo conjunto, con el propósito de ayudar a la resolución de problemas por falencias de obras y servicios públicos en los barrios.
La Asamblea Vecinal invita a comprometerse
La última reunión se realizó en la sede de la vecinal Santa Lucía, días atrás. En ese marco, se elaboró un documento que reseña el diagnóstico sobre la realidad urbana de Paraná, el estado de los reclamos de los vecinos y la situación y funcionamiento de las áreas municipales.
Para brindar algunos detalles de este colectivo que reúne a unas 40 comisiones vecinales, los presidentes de las jurisdicciones Unidad y Padre Kolbe, Sergio Pérez y María Soledad Tabares, se acercaron a la Redacción de UNO.
Los dirigentes remarcaron la necesidad de que todos los ciudadanos deben comprometerse para mejorar la realidad. Por ello, invitaron a sumarse al espacio a los vecinos, instituciones y organizaciones no gubernamentales.
“Hay lazos solidarios quebrados en la sociedad, que debemos restituir para concretar avances”, consignó Pérez.
Hacia fines del año pasado, la Asamblea Vecinal mantuvo una reunión con el gobernador Sergio Urribarri y con la intendenta Blanca Osuna. Allí, el espacio decidió recorrer las distintas unidades municipales y posteriormente, elaborar un informe con opiniones acerca de la prestación de los servicios públicos.
Con tono crítico, el documento aportado a UNO señala que “la unidad 1 –centro– es la que está medianamente organizada. Las demás funcionan como pueden ya que poseen entre 69 y 74 comisiones vecinales cada una”.
En cuanto a los distintos problemas diarios, citaron lo que acontece con la recolección de residuos, que en el centro mejoró con el uso de contenedores, pero que mantiene serias falencias en las unidades 2, 3 y 4. Respecto de las ramas y volcadas de barrenderos, agregaron que se demoran el juntarlas o no lo hacen, y que debido a ello proliferan los minibasurales.
Otros puntos cuestionados son la falta desmalezado y mantenimiento en plazas de los barrios, el escaso bacheo y “el estado de emergencia de la trama vial por falta de planificación y mantenimiento, o arreglos con broza de Obras Sanitarias”.
En cuanto a las obras de pavimentación, cuestionaron que “no hay planificación ni orden por trámites iniciados” y respecto al alumbrado publico, “su reposición es escasa, y la respuesta es que no hay artefactos de recambios”.
Al mismo tiempo, citaron los problemas derivados por las rotura de cañerías de agua potable, la falta presión de agua y barrios donde no llega el suministro, y los serios y viejos inconvenientes sin solución en la red cloacal, que afecta fundamentalmente a las vecinales Espejo, Kentenich, Paracao, zona este, Corona Sur, Vitali, 20 de Junio, Unidad. J. J. Urquiza, Newbery, 9 de Julio, zona Miguel David y Tibiletti, entre otras.
El documento se explaya mucho más en otros aspectos de la realidad municipal. Sin embargo, los dirigentes barriales se encargaron de remarcar que el espacio no solo brega por obras de infraestructura, sino también por desarrollar políticas de trabajo en materia de seguridad, en educación o capacitación.













