Maternidades
Domingo 21 de Octubre de 2018

Un escobazo de tu madre harta

Hasta hace poco se daba por hecho que entre la maternidad y el feminismo había una relación incómoda, casi incompatible. Pero esa verdad de Perogrullo, a la luz de lo que muchos ya llaman "la cuarta ola" de feminismo, de a poco comienza a quedar en el pasado. Resentidas, feas que no se depilan y odian a los hombres. Los insultos son las pobres herramientas que encuentra el patriarcado más rudimentario para digerir la frustración que les provoca la negación, cada vez más extendida, a aceptar discursos que promueven la subordinación de la mujer.

La marea feminista puso las desigualdades de género en el centro de la escena y hoy resulta innegable que todas las estructuras de las que formamos parte, en particular las laborales y las familiares, necesitan una urgente revisión. Primero con muñecas y cocinitas; luego con sueldos más bajos e imposibilidades de ascenso en el trabajo, a las mujeres se nos intenta convencer de que es mejor estar en casa y que hemos venido al mundo con una misión: la de parir y dar cuidados. Cuidar de los hijos, del marido, de la casa y de cualquier familiar enfermo, y si en el seno familiar no quedara nadie para cuidar, salir buscar por ahí quien necesite ser cuidado, quizás por algunos pesos y por supuesto sin recibo de sueldo que nos lleva a una vejez empobrecida y sin respaldo económico alguno. Dice Silvia Federici: "eso que llaman amor, es trabajo no pago", y en vísperas del día de la madre, con las vidrieras llenas de lavarropas con moños y cocinas con descuento, esta afirmación se hace palpable y también un poco doloroso, como un escobazo de tu madre harta.

Harta porque, aunque colmados de buenas intenciones, hemos estado confundiendo el amor hacia ellas con el enaltecimiento del trabajo doméstico no pago, que además carga con la inhumana exigencia de hacerlo a la perfección, y siempre con una sonrisa. "Pobre mi madre querida", se lamentaba Sandro mientras la señora, diminuta, jorobada y en silencio, barría las colillas de cigarrillo con las que el Elvis vernáculo sembraba el comedor, la cocina y el baño. Hartas de cuidarlo todo, de limpiarlo todo, de aportar a la economía familiar sin reconocimiento alguno. Incluso las que trabajan fuera de casa, al regresar, continúan trabajando en nombre del amor.

Embed

Recién en el año 2004 el Estado reconoció a las Amas de Casa como trabajadoras, otorgándoles la posibilidad de jubilarse, aunque esa moratoria tuvo su punto final en el año 2016. En las tarjetas que hoy acompañan los paquetes de regalo escribimos, sin pensarlo demasiado, que ser madre es darlo todo sin esperar nada a cambio, y yo creo que es una trampa con la que, sin darnos cuenta, reproducimos al infinito ese sistema injusto que reparte derechos de manera desigual y donde las que perdemos siempre, siempre, somos nosotras. Hemos crecido escuchando a nuestras madres y abuelas alegrarse al ver salir el sol después de muchos días de lluvia y no para ir a disfrutarlo, sino para colgar ropa. ¿No será injusto? Quizás sea por eso que a la sociedad y a muchas de nosotras todavía nos cueste pensarnos fuera del mandato de ser madres.

Diana Maffía, referente feminista, en medio del debate por el aborto, explicaba que la lucha era contra las maternidades forzadas, "la maternidad será deseada o no será", dice la consigna que abrazan millones de mujeres. Porque el feminismo no odia a los hombres ni a la familia. El feminismo se opone a la maternidad obligatoria como condición a ser mujer y a la idea de que hay una sola forma de serlo. En Paraná existen las FemiMamis, una comunidad de madres que construye sobre la práctica y en manada, las mueven "las ganas de criar en tribu y brindando herramientas libres de estereotipos y roles de género", dicen en Facebook y agregan que buscan "un mundo donde quepan todes". Celebremos todas las maternidades, también las que se oponen a naturalizar y sacralizar el sacrificio como características innatas de las mujeres. Que promuevan la autonomía y respeten el proyecto de vida de todas las personas. Que deseen ellas, es mi deseo en este día.

Comentarios