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Tensión en la futura oposición

"...Esa tensión se observa en la Legislatura, donde los siete diputados radicales tendrán bloque propio, separados de los seis macristas y del peronista Juan Domingo Zacarías..."

Lunes 25 de Noviembre de 2019

Tras la elección del 27 de octubre y la recuperación de ocho puntos porcentuales que logró el presidente Mauricio Macri respecto de las PASO, la primera impresión era que el destino de Juntos por el Cambio estaba cerrado en cuanto a su continuidad. Sin que se hubiera concretado la catástrofe electoral del oficialismo que preanunciaron las primarias, la calma parecía haber llegado y los cambiemistas podían respirar tranquilos.

Más allá de la discusión sobre errores y aciertos de campaña, de unos y de otros; y sobre responsabilidades nacionales y locales, de unos y de otros; la verdad de lo números mostró a un Macri fortalecido respecto de las PASO. A tal punto que las principales voces del oficialismo nacional y muchos medios de comunicación sostuvieron que la elección había sido poco menos que un triunfo, cuando en verdad el porcentaje de votos a favor del Frente de Todos fue amplísimo, similar al de Carlos Menem sobre el candidato radical Eduardo Angeloz cuando finalizaba el gobierno alfonsinista.

Así hubo radicales que habían estado esperando el momento posterior a la elección general para comenzar a trabajar abiertamente la salida de la UCR de esa alianza, y debieron meter violín en bolsa ante tanto optimismo.

Pasadas las primeras semanas el tema vuelve a estar en la discusión política. En La Pampa la UCR dio igualmente ese paso y se separó del macrismo. No puede afirmarse que vaya a ser un fenómeno generalizado, pero sí es cierto que los argumentos de los correligionarios pampeanos no son diferentes a los de los radicales de otros puntos del país.

Por un lado, y aunque ahora resulte una discusión retroactiva, se sigue planteando si las políticas de corte neoliberal del macrismo tienen algo que ver con la historia y el pensamiento radical. El centenario partido acompañó esas medidas sin demasiado debate hacia su interior, y aunque ahora pueda parecer tardío, el tema sigue siendo convocante. Además, se dan situaciones a nivel latinoamericano que abonan esa discusión.

La otra cuestión que aflora rápidamente es el perfil que tendrá la oposición y está a la vista que en ese tema también hay diferencias. No es lo mismo lo que piensan Macri, Rodríguez Larreta o la próxima presidenta del PRO, Patricia Bullrich, sobre cuestiones económicas o sociales que lo que plantean muchos radicales.

Tampoco les hace mucha gracia a los correligionarios tener que defender políticamente muchas medidas respecto de las cuales fueron convidados de piedra. El gobierno de Juntos por el Cambio no fue un gobierno de coalición, fue el gobierno del PRO con el apoyo silencioso y dócil del radicalismo en los ámbitos legislativos; y ahora que comenzará una etapa de reproches de muchas de esas medidas, amén del desfile judicial de muchos funcionarios, a los radicales no les entusiasmas tener que dar la cara por Juan José Aranguren, Toto Caputo o Nicolás Dujovne. Incluso les resulta complicado defender al radical Aguad, de los pocos correligionarios en puestos de trascendencia.

También en Entre Ríos esa tensión se observa en la Legislatura, donde los siete diputados radicales tendrán bloque propio, separados de los seis macristas y del peronista Juan Domingo Zacarías.

En lo local incide también, como en lo nacional, la cuestión acerca de quién conduce a la oposición. Los radicales entrerrianos no quieren responder a las decisiones de los legisladores PRO puros con los que compartieron la boleta.

Parece improbable que el ejemplo de La Pampa se expanda demasiado, porque como dice el diputado nacional Atilio Benedetti (en la página 5 de esta edición), hay que cuidar el 40% conseguido.

Sin embargo, hay sectores del radicalismo tironeados por la situación, porque la decisión de Macri en la conducción de la futura oposición es posicionarse un poco más a la derecha de lo que estaba desde el gobierno. Y evidentemente a muchos radicales esas posturas no los representan, y está visto que el presidente saliente las sostendrá a rajatabla. Si para muestra sobra un botón, a días de irse del gobierno, por uno de estos temas, sacrificó a su secretario de Salud, casualmente radical.

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