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Que miren más allá de la punta de la nariz

Se viene la elección de legisladores. Sabrán cuál es la preocupación de los ciudadanos, qué harán para ganar el voto, miren que hay premio y castigo

Miércoles 28 de Julio de 2021

Pese a la pandemia y a los severos problemas que padecemos en la Argentina, ahora debemos involucrarnos, por más que se quiera o no, en la campaña electoral para la renovación de legisladores nacionales. Miren que en esta campaña habrá premios y castigos.

Más allá de todo, bienvenido sea que cada dos años, elijamos nuestros representantes para el Parlamento, a fin de robustecer el sistema democrático.

Lo interesante de esta campaña, será saber cómo los candidatos del oficialismo y de la oposición tratarán de proponer al electorado algo serio, creíble y posible de ser llevado a convertirlo en una ley, y que al mismo tiempo permita ayudar en semejante crisis.

No me gustaría escuchar que desde el Gobierno los aspirantes a bancas en Diputados, se nos diga que estamos en Disneylandia, donde pese a los graves problemas -todos creados por la gestión de Mauricio Macri-, haya que “tener esperanzas”, para que esto cambie.

El discurso aburrido, lleno de frases huecas, con slogans y críticas a los que se fueron, no sería una buena estrategia para lograr apoyo electoral. Bueno, al menos si quieren respetar a la ciudadanía, al menos que propongan proyectos reales, y no caer en el facilismo de decir: “Vamos a enfrentar la crisis, la inflación, la pobreza y con tal y tal persona, vamos a salir adelante”, pero nunca van a explicar cómo. Sin olvidar que los actuales gobernantes, como los anteriores: fracasaron.

El oficialismo tiene hoy, mayor responsabilidad, por estar al frente del gobierno en estos casi dos años de gestión. Podrán argumentar la pesada herencia recibida y pésima gestión de Cambiemos que comprometió su trabajo, pero se ve a las claras que no hubo gestión. Tambien, podrán invocar la pandemia, pero acá hubo de todo, desde vacunatorio VIP y una pésima política de compra de vacunas, priorizando ideológicamente a Rusia, y dejando de lado otros laboratorios. Este martes, se firmó el acuerdo con un laboratorio que era mala palabra, y tras un año, no se vendió ni regaló la Antártida, como se dijo, y se pudo acordar. Claro, en el medio hubo miles de muertos.

Esto se supo hace horas con una carta de una funcionaria argentina, donde admitió que la sintonía fina con Rusia permitió dejar de lado otras alternativas en el mundo.

Seguramente, para los seguidores del oficialismo, y pese a pasarla mal, votarán con los ojos cerrados. Por lo que será interesante saber qué piensa el electorado independiente o el que trata de pensar el voto.

El voto cautivo está, pero tiene un techo. A la hora de las definiciones, no se aprecia entre los candidatos mucha renovación, ni apertura a sectores no tan político, o hasta los colectivos de igualdad de género y derechos, que tanto dice defender este gobierno. Por el contrario, brillan por su ausencia. Más de lo mismo.

En la oposición, no aparecen muchas luces que digamos. Personas ligadas con el gobierno de Macri, ahora quieren convertirse misteriosamente en los salvadores de la provincia y el país.

Ahora, fuera de la gestión del Pro, se animan a hablar de autocrítica. Mientras tanto, cerraron la boca. Ni mu, dijeron cuando se contrajeron créditos impagables, o bien se denigró el Ministerio de Salud de la Nación.

Tendrán ahora, una nueva oportunidad de revalidar ideas, proyectos, pero partiendo que la población no les dará el crédito de espera. Necesitarán cambiar urgentemente sus perfiles e historias, con discursos convincentes que demuestren que están a la altura de las circunstancias.

Tendrán que romper con lo que hasta irónicamente dijo el dirigente Juan Grabois, sobre el peronismo y el radicalismo en Entre Ríos, que tienen un acuerdo para mantener los privilegios de la política y el poder.

Da la sensación que la población que no forma parte de los sectores extremos de la grieta, quiere propuestas que tengan al menos el contacto con la realidad y los problemas de la población. Dejar de colgarse de frases o ideas de moda, solo para agradar a sus jefes políticos.

Ese sector independiente, ya en su momento castigó al Frente de Todos, como a Cambiemos. Cuando fueron en contra de los intereses de la provincia, o bien se adhirieron al centralismo de Buenos Aires y perdieron la autonomía, sufrieron derrotas, sobre todo en las elecciones de medio término.

La población puede percibir si el candidato tendrá por función enrolarse en las denominadas escribanías nacionales, de ir al Congreso a levantar la mano a lo que digan “las reservas morales del país”, o bien intentar ser dignamente un representante del pueblo, que lleve su voz, sus problemas, y que pelee por las soluciones.

Da la sensación que en medio de esta Argentina llena de pobres, desempleados, crisis y pandemia, llegarán las elecciones para aprobar o reprobar al gobierno y a la oposición. La palabra la tienen ahora los candidatos y las coaliciones, de buscar el camino del consenso para enaltecer a la política. De lo contrario, serán más de lo mismo, meros espectadores perdidos en sus bancas.

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