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Por ciclovías en la cuna de campeones

Sábado 23 de Noviembre de 2019

En 20 años y cinco gestiones no se ha inaugurado ninguna ciclovía propiamente dicha en Paraná. Es decir, con su respectiva demarcación, semaforización, cartelería, indicaciones mínimas que den cuenta que se trata de un lugar exclusivo, como si se tratara de una senda peatonal. Se puede aducir que en la zona del Rosedal del Parque Urquiza hay un camino con características ideales para pedalear, pero su uso es solamente recreativo, no lleva a ningún lugar, solo recorre las barrancas y sus intrínsecos recónditos.

En los pagos de ciclistas de renombre internacional como don Mario Mathieu, Humberto Varisco y hasta Miguel David, no hay una ciclovía que los emule e indique que Paraná fue cuna de campeones. Un trayecto que recorra avenida Almafuerte, avenida Ramírez, Blas Parera, Almirante Brown, Don Bosco, que una barrios y que le dé seguridad a los que deciden utilizar la bicicleta por sobre el auto o el colectivo.

Crisis económica mediante, crisis del funcionamiento del tránsito y transporte urbano, nuevas generaciones que buscan modos de trasladarse más saludables y cambio de hábitos sociales están llevando a que cada vez más se vean bicicletas en las irregulares e indóciles calles de la ciudad, como definía el poeta Amaro Villanueva.

Ese fenómeno se observa cada vez más nítidamente. Sin embargo, nada se ha hecho en dos décadas, para apuntalar el uso de este medio de transporte y garantizar la seguridad vial de los ciclistas.

En muchos casos –como sucede con la separación o disposición final de los residuos– hay complicidad social y responsabilidades compartidas con el Estado por el mal funcionamiento o deficiencia de los servicios. Pero en este caso, hay una realidad que aparece y que hace ineludible que las autoridades empiecen a prestar atención y tomar decisiones, frente ese nuevo actor que va ganando terreno. Los cambios de abajo están dejando expuesta la falta de decisiones políticas.

Rosario instrumentó carriles exclusivos paralelos al cordón y a la línea de dársenas de estacionamiento: entre ellas circulan las bicis, en una ciudad donde se armó un plan de movilidad con bicis gratis en distintos sectores urbanos. Más cerca, en Rafaela, se dispusieron circuitos de traslado por la ciudad, con senderos prolijamente delineados y señalizados, con señalización horizontal y vertical, y hasta semáforos para bicicletas sincronizados con los de los automóviles. Crespo, Oro Verde han inaugurado y dispuesto medidas favorables a su uso. En estos 20 años, solo en julio de 2014 se pretendió instrumentar una bicisenda de 3.000 metros por la zona alta del Parque Urquiza pero en agosto del mismo año ya se había levantado según da cuenta UNO. Fue el único intento que no prosperó frente a críticas del paranaense que entre otras cosas, quedaba privado de poder estacionar su auto cuando iba al Patito Sirirí. Se habían colocado incluso divisorios de plásticos para velar por la seguridad de los ciclistas.

Pero nunca hubo una seria discusión o planificación sobre la movilidad urbana. Se han trazado nuevas avenidas en los últimos años, y ninguna tuvo en cuenta a la bicicleta, como tampoco a caminantes ni a quienes quieren realizar actividades físicas: el hormigón deja poco y nada espacio verde. El acceso sur es una prueba de ello: no incluye un cantero central o el desarrollo de una senda más cerca de una vereda; sobre el margen oeste se hizo una vereda de hormigón que no puede confundirse con una bicisenda. A poco más de arrancar el año 2020 la capital de la provincia sigue teniendo como materia pendiente las políticas amigables con el ambiente. La ciclovía es solo el primer tramo de una cuesta empinada que también incluye una ciudad accesible para personas mayores, discapacitados y niños.

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