Miradas
Viernes 04 de Enero de 2019

Pasajes al doble

Mientras en muchos casos los salarios de los trabajadores están congelados y en otros las actualizaciones tras reñidas paritarias quedaron en 2018 muy por debajo del índice inflacionario y difícilmente puedan recuperarse, siguen subiendo los precios de diversos productos esenciales, los medicamentos, los peajes, los impuestos, los servicios como la luz y el gas, las prepagas, la atención médica y el transporte urbano e interurbano de pasajeros.
En este último caso, por dar un ejemplo concreto, un boleto en colectivo para viajar desde Paraná a General Ramírez costaba 65 pesos hasta mediados de octubre. Previo al Día de la Madre, fecha en que aumenta la demanda porque mucha gente vuelve a su lugar de origen para visitar a quien le dio la vida, subió a 80 pesos. Al aproximarse la Navidad, tiempo en el que también más personas viajan para reunirse con sus seres queridos, se fue a 90 pesos. Esta semana, trepó a 130 pesos, es decir que en menos de tres meses su valor se duplicó. Con otros destinos pasó lo mismo y alarma a los usuarios habituales de los servicios.
Ya lo había anunciado UNO en su edición del jueves, explicando que "a raíz de la quita de subsidios de la Nación, y con un aporte parcial del gobierno provincial para evitar un impacto aún mayor en los bolsillos de los usuarios –el 50% del total recibido en 2018–, desde enero viajar a destinos nacionales se incrementará un 40% en promedio, mientras que en los destinos provinciales ronda un 30%".
Son miles los pasajeros que utilizan el servicio en el mes, en una provincia cuyos pueblos y ciudades quedaron sin el servicio del tren en la década del 90 y el colectivo es el único medio que muchos tienen para movilizarse, no con fines turísticos en todos los casos, sino para trabajar en una ciudad cercana a la que viven, o para estudiar, requerir atención médica especializada, hacer trámites y otros motivos.
Las empresas argumentaron a fines del año pasado que los costos operativos subieron notoriamente generando un retraso tarifario. Entre confusas medidas en que procuran incentivar las ventas de pasajes en determinados días de la semana con la denominada una política low cost, se anunciaron estas nuevas subas para un servicio que muchas veces suele ser deficitario y en el que se nota cada vez más la falta de mantenimiento de las unidades de transporte: quedarse varado una hora antes de llegar a destino, y tener que esperar un coche de reemplazo ya no sorprende a los usuarios, que deben resignarse, ya que las quejas suelen caer en saco roto, unidas a una falta de controles de parte de los organismos estatales tanto provinciales como nacionales.
En medio, los trabajadores de las empresas de colectivo interurbano son los que dan la cara frente a los pasajeros, y hasta ofician de mecánicos intentando subsanar las falencias que podrían poner en riesgo la vida de quienes viajan.
Más allá de la renta empresaria, el transporte es un servicio público al que se acude por una necesidad y no de un lujo del que puede prescindirse. Por eso urge encontrar una solución y el Estado no puede desentenderse del tema.

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