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El hartazgo a los mismos de siempre

Cada cuatro años la historia en este país se repite, y seguimos sin aprender que para que algo cambie debemos tener un mayor compromiso.

Sábado 10 de Agosto de 2019

La sociedad está desencantada con la política, y mucho más con las personas que representan a esa clase. Esa sensación de hartazgo no es de ahora, se puede decir que empezó después de 2001 en medio del estallido social que dejó como saldo varias muertes que hasta hoy siguen impunes. Aquella vez algo se rompió entre la gente y la clase política, pero esa bronca no se canalizó debidamente para que fuera posible una nueva representación. Detrás del que se “vayan todos, que no quede ni uno solo” estaba el clamor popular para que se produzcan verdaderos cambios, una fuerza identificada con los movimientos sociales, las organizaciones barriales, sectores de la juventud y mujeres. Era el momento adecuado para romper con el tradicional sistema personalista que caracteriza a los partidos políticos, es decir, realizar una verdadera transformación desde las bases para luego conseguir la legitimidad social.

Pero cada cuatro años la historia en este país se repite, y seguimos sin aprender que para que algo cambie debemos tener un mayor compromiso. Y eso lo saben los que nos gobiernan. Si siguen perpetuados en lugares de poder los Duhalde, los Menem, los Cavallo, los Coti Nosiglia, los Cobos, las Bullrich, los Pichetto, los Moyano, es porque nosotros tenemos directa responsabilidad en que estos personajes sobrevivan al escarnio público. Salvo el senador rionegrino, los demás no están en ninguna de las listas, pero siguen manteniendo su cuota de poder. Representan a la vieja política, pero que se “recicla” para ser funcional al partido gobernante y hacernos creer que estamos eligiendo algo nuevo. La renovación, esa palabra que tanto usan para “interpelarnos” pero que está vacía de sentido.

Por todas estas razones la gente está “cansada” de los políticos y de la política. Y no es una sensación. Si en medio de la campaña se la pasan prometiendo obras, mejorar la situación social y económica, acabar con la pobreza y la desocupación, bajar los índices de desocupación. Y no solo que eso no se cumple, sino que al cabo cuatro años de gobierno las condiciones empeoran y los más vulnerados deben elegir entre pagar los servicios básicos o alimentar a su familia.

¿Esto explica en cierto modo que no haya clima electoral? Puede ser, pero no es la única explicación para este comportamiento. De todos modos, ello no afectará los niveles de participación del electorado, aunque en cierta medida podría incrementar los guarismos de los votos en blanco, que en las generales provinciales representó un porcentaje importante. No se quiere arriesgar con este dato que hoy vaya a ocurrir lo mismo, pero es tanto el desinterés que los votantes ni siquiera conocen a los precandidatos. Entonces se elige por los partidos, y en esta situación se terminan favoreciendo las fuerzas tradicionales, el peronismo, el radicalismo, ahora formando parte del frente Juntos por el Cambio.

Las PASO

Con la elección de hoy va a ser la tercera vez en forma consecutiva que los entrerrianos vayamos a las urnas. Y no será la última, porque aún resta la general presidencial de octubre. Quizás esa sea otra de las variables que contribuyan al cansancio del electorado. Más allá del análisis que parece estar escrito desde el desánimo, lo que se debe valorar es el fortalecimiento de nuestro joven sistema democrático.

Porque el derecho a elegir es una de las conquistas más preciadas que tenemos, sepamos que cuando concurramos a las urnas estamos haciendo más fuerte a las instituciones y a un sistema de gobierno que en la práctica todavía cuenta con muchos defectos. Por todo esto, construir una nueva representación que renueve a la política dependerá de un mayor compromiso y participación en los asuntos ciudadanos.

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