Secciones
Hoy por hoy

El gran negocio del ferrocarril en la Argentina

Los políticos hace un tiempo atrás, privatizaron el ferrocarril y otros servicios esenciales. Ahora los mismos, los quieren nacionalizar. Cero coherencia

Martes 29 de Junio de 2021

Entre Ríos es una provincia ligada con la industria, los talleres, los trabajadores y las ciudades que directa o indirectamente tenían que ver con el ferrocarril.

Uno llega, por ejemplo a Gualeguay y se encuentra con La Solís, la locomotora a vapor utilizada en la primera línea ferroviaria construida en Entre Ríos en 1866, que unía la capital de la cordialidad con Puerto Ruiz.

En el país hubo una política de Estado que se fue afirmando con aciertos y errores, pero que sirvió para desarrollar como medio del transporte popular y económico al tren, que llegó hasta los lugares más extremos de la Argentina. El radicalismo, el peronismo y otros gobiernos apostaron a este servicio de pasajeros y de transporte de cargas con la idea de llegar, incluso hasta los puertos.

En Entre Ríos, desde el pueblo más chico, hasta la ciudad más grande, contaban con la estación de ferrocarril, sus depósitos, oficinas. Era un pequeño mundo, dentro de otro, bien organizado y desarrollado.

Muchas localidades crecieron con el ferrocarril, o existieron por el paso del tren. Estamos hablando de una Argentina pujante, con trabajo, industria pesada y un proyecto que buscaba invertir en el interior del país toda la estructura férrea.

Era increíble, pero en los servicios ferroviarios, había comedor, camarotes, vagones con pasajes de primera y económicos, pero la población podía viajar.

La línea Paraná-Concepción del Uruguay, estaba llena de pueblitos que recibía el servicio ferroviario que transportaba de todo. La provincia y la Argentina se hizo bajo el característico ruido de la locomotora y los vagones.

A nadie se le hubiera pasado por la cabeza, cerrar este servicio y disponer de una política de Estado en beneficio vaya a saber de qué o de quiénes. Tanto que se habla de corrupción, robo, malversación y un par más de figuras penales, seguro, se ejecutaron desde 1.990 en adelante. Con la premisa ramal que para, ramal que cierra, se inició por parte del peronista Carlos Menem, el más salvaje desguace del Estado. Todos los sectores internos apoyaron este proceso, hasta los gremialistas se callaron la boca.

Matar el ferrocarril fue matar pueblos y ciudades, que quedaron casi desérticos, con estructuras cerradas, llenas de pastos y malezas. Miren lo que se ve hoy en calle Pronunciamiento de Paraná, al costado del Ferrocarril.

Se explicó de muchas maneras el cierre del ferrocarril, pero los beneficiados fueron algunos amigos del poder político, y algunos sindicalistas que se vieron favorecidos. Al no existir el tren aparecieron los grandes grupos de transporte de pasajeros y cargas que llenaron las rutas de micros y camiones.

El transporte se encareció, afectó al pueblo y a los pobres –enfatizo esto-, porque hoy escucho hasta el cansancio a los que están en los gobiernos “trabajar las 24 horas por el pueblo y los pobres, y la verdad es que lo hacen muy bien, ya que hoy hay casi un 50% de marginales”.

Vergüenza deberían darles acomodar los discursos según los intereses propios.

Hoy escuchamos que quieren “nacionalizar” el ferrocarril, los puertos para desarrollar el país, al pueblo y favorecer el transporte. Pero muchos de los que están hoy en el poder, 20 años atrás levantaron las manos en el Congreso para privatizar lo que hoy quieren estatizar.

La población seguramente se está dando cuenta que detrás de falsos slogan, hay negocios muy apetitosos y amigos del poder, empresarios que ya están en la lista de los nuevos beneficiarios.

No hay políticas de Estado, mataron el ferrocarril y entregaron las vías y hasta los ríos con la hidrovía. Pero hoy levantan el dedo y anuncian que la Argentina recupera estos dos puntos vitales.

Una pena que antes, muchos que forman parte del mismo partido gobernante, no vieran los grandes perjuicios. Con solo recorrer cómo quedaron los pueblos entre Paraná y Concepción del Uruguay, verán la crisis que aún hoy persiste.

Tanto apostaron a la destrucción del ferrocarril, que cuando se empujó una conexión física entre Victoria y Rosario, no se les ocurrió habilitar una vía férrea. Faltó visión, ideas?, o directamente los intereses económicos apostaron a seguir privilegiando a el sector del transporte que creció abruptamente gracias a los políticos.

Ojala puedan demostrar con la realidad que lo que dicen hacer, en favor de la patria, del pueblo, de los más desprotegidos, lo hacen de corazón. Dios quiera que en poco tiempo, se confirme que todo este proceso, no sea un gran negocio. El pasado y la historia reciente no los favorece.

En esta nota

¿Te gustó la nota?

Dejanos tu comentario