Hoy por hoy
Viernes 11 de Mayo de 2018

De producción y de trabajo no se habla

No es por la estampida cambiaria de las últimas semanas. Viene de varios meses antes.
Nos han acostumbrado a obligatoriamente familiarizarnos y a naturalizar en nuestra vida cotidiana, en charlas o como simples escuchas o receptores de informaciones en los distintos medios de comunicación o de plataformas mediáticas, palabras como Lebac, mercados de capitales, tasas de interés. O a reincorporar otras que habían quedado casi en desuso, como ajustes, recortes y FMI.
Lo que algunos llaman la timba financiera, o la bicicleta financiera, copa las extensas discusiones de los especialistas. Horas y días se agotan en entender los modos de funcionamiento de los capitales especulativos.
Y llamativamente, fuera de la agenda de discusión pública siguen las realidades de las economías regionales; no se habla de las situaciones de cada sector productivo, de sus necesidades y debilidades, de sus reclamos y aspiraciones. O del valor preponderante que tiene en la realidad diaria de cada una de las comunidades del país.
Inversión productiva, reactivación del mercado interno, ampliación del poder adquisitivo, financiación e incentivos al desarrollo no figuran en el actual vocabulario político, ni son parte de las fórmulas que se tejen para volver a hacer crecer al país.
Ajuste fiscal, flexibilidad laboral, reforma previsional, despidos, costos laborales, ganan terreno en un escenario recesivo y especulativo.
Para eventuales despistados, vale recordar que el Fondo Monetario Internacional (FMI) es un prestamista que lo único que quiere es ganar dinero. Y vale reiterarlo, porque por estas horas en que el pedido de salvataje en negociación parece ser la única salida, algunos creerán o querrán confiar en que un préstamo de estas características permitirá el despegue del país. Las penurias de hoy, son más hambre para mañana.
La historia se repite, y más aún en Argentina, mal que le pese al jefe de Gabinete de Ministros, Marcos Peña, quien se esforzó en las últimas horas en marcar que el FMI, diríamos, ya no es tan malo como antes. El Fondo no es ni bueno, ni malo, exige condiciones para prestar, como cualquier prestamista; el problema son y fueron las distintas administraciones argentinas que recurrieron a él.
El empréstito solicitado –denominado stand by de alto acceso– nos iguala a países como Irak, Jamaica o Kenya, que son los últimos que accedieron a sistemas de este tipo de líneas. Alejados del "infierno" de Venezuela, hoy nos recostamos en cercanías de esas repúblicas que nos gusta denominar –como signo de nuestra supuesta superioridad-, como "repúblicas bananeras".
Poco, o más bien nada, se habla de trabajo, de producción. Menos aún de educación, que es la clave para el progreso social e individual de las personas.
Inmersos en conflictos docentes en todos los niveles educativos, se repiten los paros y protestas. En estos días, por ejemplo, los gremios universitarios reclaman por una paritaria aún sin definición, a poco de llegar el año a su mitad, y acumulando una inflación cada vez más galopante. Y recortes y ajustes también son palabras comunes en esos ámbitos: el nuevo rector de la UNER, Andrés Sabella, por ejemplo, señaló ayer a UNO su preocupación por el anuncio de un recorte de 3.000 millones de pesos al sistema universitario nacional, que pone en riesgos el cumplimiento de pagos de los gastos de funcionamiento. Con el mismo nivel de recursos de 2017, se debería hacer frente a un 2018 de tarifazos, estampida del dólar e inflación descontrolada.
La angustiante realidad y el incierto futuro inmediato, nos golpea con miles de preguntas, sin respuestas. Y es difícil ser optimistas en un entramado político atomizado, donde será imposible constituir políticas de Estado. El 2019 está muy cerca; los diagnósticos sobre los problemas, tanto como las medidas de acción, difieren 180° entre unos y otros.
El oficialismo con sus problemas quiere llegar sin que se le incendie el país; la oposición, naufragando sobre los errores de esa administración. Hasta entonces, trabajo, producción, educación y también ciencia escaparán de la atención y prioridades de gestión. De eso no se habla.



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