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Poder e impunidad

Castrillón y las élites entrerrianas

El caso Castrillón revela que pasan los años y en Entre Ríos se perpetúan las mismas caras, los mismos linajes. Si los insultan en la calle, no se olviden.

Miércoles 12 de Mayo de 2021

Pasan los años, pasan las décadas y en Entre Ríos se siguen perpetuando las mismas caras, los mismos apellidos, los mismos linajes con otros nombres propios, las mismas relaciones que se fueron tejiendo a lo largo del tiempo y del territorio provincial, como una telaraña de acero que contiene a un selecto grupo de personas y familias enquistado en los tres poderes del Estado, que derraman un poco a otras redes con menos pretensiones pero similares privilegios que les permiten sostenerse. ¿Cómo puede comprenderse, fuera de esa promiscua maraña de favores, que el trámite de la jubilación al vocal del Superior Tribunal de Justicia de la provincia, Emilio Haroldo Castrillón, haya pasado como un rayo por todas las instancias administrativas, justo cuando avanzaba el proceso de juicio político en la Legislatura provincial?

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Muchos de esos apellidos se repiten hasta el cansancio en los saff de las carteras ejecutivas, en las listas de candidatos a bancas legislativas, en la Guía Judicial de todos los fueros y de los ministerios públicos, en Entre Ríos.

Muchos de esos apellidos se repiten hasta el cansancio en los saff de las carteras ejecutivas, en las listas de candidatos a bancas legislativas, en la Guía Judicial de todos los fueros y de los ministerios públicos, en Entre Ríos.

Cuando los insulten en la calle, cuando los señalen por corruptos, cuando lluevan votos sobre la derecha, no se olviden.

Muchos de esos apellidos se repiten hasta el cansancio en los saff de las carteras ejecutivas, en las listas de candidatos a bancas legislativas, en la Guía Judicial de todos los fueros y de los ministerios públicos, en las plantas de empleados intocables de los tres poderes y en las aduanas del país cada temporada de verano e invierno. Y algunos de esos apellidos eran firmes referentes en la lucha por la democracia en la década del 80 y contribuyeron a su laboriosa construcción y consolidación. Pero algo pasó que casi cuarenta años después, hoy son un cepo al desarrollo de la provincia y sus instituciones. Y, a la vez, ellos constituyen uno de los principales peligros a este sistema, porque son responsables del crecimiento del descrédito al actual sistema democrático que se mantiene fuerte gracias a otras instituciones como sindicatos, partidos minoritarios, organizaciones sociales, no gubernamentales, feministas y hasta religiosas que enfrentarán cualquier intento de retroceso.

La impunidad en Entre Ríos no es la falta de esclarecimiento de crímenes que nos conmocionan, porque hay personas bastante capacitadas que, en la gran mayoría de los casos, ponen tras las rejas a sus responsables. La impunidad no está en Jorge Nicolás Martínez que bien está pagando su prisión perpetua, sino en el silencio ensordecedor del sistema que mostró sus hilachas en el femicidio que aquel cometió sobre Fátima Florencia Acevedo. Y el retiro por la puerta mediana de Castrillón al disfrute de su jubilación de magistrado y de los terruños que ostenta en La Paz, es el mismo repelente con distinto envase, rociado sobre el poder judicial y el poder político, que viene a ser lo mismo.

Nuestro compañero y colega Tirso Fiorotto expuso en la denuncia a Castrillón aquello que fue comidilla diaria durante muchos años en el cotilleo de las élites entrerrianas que copan los cargos en los poderes del Estado. En un debate público sobre cada punto que fundamentaría el juicio político, iba a ser demasiado evidente que lo dejaron actuar como se señaló: con violencia. Y nada garantizaba que la ropa sucia se terminara lavando afuera de casa. Ahora pueden respirar tranquilos, mientras se calienta la rosca por la vacante en el STJ.

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