La entrada al paseo es libre y gratuito por lo que miles de paranaenses arribaron al predio desde las primeras horas del mediodía, muchos caminando, para luego pasear por la tradicional carpa de los artesanos que se extiende hasta la rotonda de Las Colectividades.
Entre los puestos ofrecen desde Waffles dulces hasta creps con carne trozada de ternera, cerdo o pollo. Es más, a las cinco de la tarde, armaron la base para armar sorrentinos de ricota que a la noche iban a la olla para servirlos en bandejas con diferentes salsas.
Lo llamativo es que pegado a la fábrica de las pastas funciona, muy bien, el camióncito de los helados artesanales que se caracterizan por agregarle los diferentes toppings en muchas cantidades. El cucurucho con tres bochas ronda los 130 pesos.
En una esquina estratégica estacionaron la Kombeer Santa Fe que llama la atención por el alto nivel de restauración y por la adaptación de las seis canillas de cerveza artesanal que está guardada en los barriles que están adentro del vehículo alemán.
En la feria, entre las calles del puerto, comparten camiones de comida (Foodtrucks) con puestos de emprendedores que venden quesos y salames que se producen en los campos entrerrianos. En otro de los extremos, aparece un puesto de dos amigos que cocinan cerveza y tienen algunas botellas de sus producciones. Ofrecen snakcs con una salsa blanca ideal para maridar con una rubia fresca.
En todos los puestos cerveceros la pinta vale 80 pesos y la promo indica 2 x 150 pesos. En promedio la porción de comida ronda los 150 pesos por lo que hay que pensar en 300 pesos por persona para disfrutar de la experiencia gastronómica.
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