Quería ser pediatra, pero la música la llevó a volar más alto. Convertida en uno de los máximos exponentes de la música tropical falleció trágicamente a los 34 años, en un momento especial de su vida, en el cual comenzaba a disfrutar de las mieles del éxito. Miriam Alejandra Bianchi; Gilda en honor a la femme fatale que encarnaba Rita Hayworth en la película del mismo nombre, encontró la muerte un 7 de septiembre de 1996 camino a Concordia, en el kilómetro 129 de la ruta 12 y se convirtió en leyenda. Amada por sus fans, muchos le atribuyen el mote de santa.
Gilda, en el recuerdo: la leyenda de un ángel con corazón valiente
Este viernes un grupo de fanáticos honrará su memoria en el lugar donde se erige el Santuario de los Milagros. Además sus seguidoras personificarán a su ídola y a partir de las 19 se prenderá un fogón.
Marta Lescano es presidenta del fans club Las Gilderas de Paraná y como todos los años, formará parte de la convocatoria. En diálogo con UNO la fanática contó que: “La homenajeamos como a ella le hubiese gustado, con canciones, escenario y banderas de los distintos fans club, con la participación de artistas y testimonios de milagros”.
Por la tarde harán una misa y a las 19 la Fogata de la Fe. “Se hace a las 19 porque es el horario del accidente en que murieron siete personas un 7 de septiembre. Ella tenía 34 años, si se suman los dos números... Para nosotros el 7 es un número mítico”, relató.
A la fogata se arrojan papelitos con pedidos y agradecimientos. “La creencia es que esos papelitos van al cielo, Gilda los recibe y cumple los pedidos”, explicó Marta.
“No es mi despedida”
El 7 de septiembre de 1996 al atardecer, camino a Concordia, en el kilómetro 129 de la ruta 12, un camión embistió al micro donde viajaba todo el equipo de Gilda.
El trágico accidente terminó con la vida terrenal de Gilda, su madre, su hija Mariel y tres de los músicos de la banda. Fabrizio, su otro hijo y Juan Carlos Toti Giménez, ex pareja y manager, sobrevivieron al choque.
La noticia fue un gran golpe para todos los seguidores de la cantante. Al funeral, en el cementerio de Chacarita, asistieron cientos de personas. La multitud, que lloraba por ella, sorprendió a familiares y amigos, que no tenían idea del éxito de Gilda.
Los restos mortales de la cantante descansan en el cementerio de la Chacarita, primer piso tumba 3636. Ya fallecida, fue nominada para la entrega de los premios Carlos Gardel. Fue la ganadora del mismo en la categoría mejor artista tropical femenina. Fuiste, No me arrepiento de este amor, No es mi despedida, Corazón valiente y Como tú, algunos de sus éxitos, aún resuenan en fiestas familiares, radios y boliches bailables.
Un fans club en Paraná
Marta Lescano es la presidenta del fans club Las Gilderas de Paraná. Oriunda de La Paz desde hace muchos años vive en la capital entrerriana. Como demostración de su afecto, lleva tatuado el rostro de Gilda en su brazo izquierdo.
Ininterrumpidamente desde 1997 Marta viaja al santuario. El 14 de enero de 2009 en el programa televisivo Hoy puede ser, Andrea Del Boca le cumplió el sueño de viajar al cementerio de La Chacarita junto a sus dos hijas y sus tres nietos. Uno de los dos nietos varones se llama Alejandro en honor a Gilda.
Todos los 7 de septiembre Marta visita el santuario de Gilda. Y todos los 11 de octubre, acude al cementerio de La Chacarita.
Las Gilderas –define Marta– viven de 7 de septiembre a 7 de septiembre. “Ya de regreso el viernes, seguramente comenzaremos a planear el nuevo encuentro, en 2013”, manifestó.
De esta manera, la fecha que marcó el final de la vida de la cantante es para el grupo un año nuevo.
La presidenta de Las Gilderas también relató como conoció a la cantante. “Un mes antes de su muerte fui a un recital de ella en Santa Fe. Por mucho tiempo la tenía en cuenta como una chica que cantaba bien en la radio, pero me empezó a gustar su música cada vez más y entonces quise conocerla. Me acuerdo cuando escuché su interpretación del tema La Suavecita, fue increíble. Me chocó un montón el accidente. Luego, en noviembre de 1997 tengo un grave problema en mi casa, me quedo sola junto a mis hijas chiquitas, me desalojaron y de pronto estaba sin vivienda, sin trabajo, sin nada. Entonces le prometí a Gilda ir a Chacarita y le pedí un ranchito para mí y mis chicas. A los 7 días recibí la noticia de que iba a cobrar un seguro de vida que me había dejado una tía mía. Cobré y me compré la casa que tengo. Una vez que se hizo el santuario prometí ir todos los años de mi vida pase lo que pase”, explicó.
En 2000 le descubrieron a Marta una enfermedad y debía operarse. Ella recurrió al santuario y le dijo a su santa que no iba a operarse. Al año siguiente una ecografía reveló que la enfermedad había desaparecido de su cuerpo. Una vez más confió en Gilda.
Vive en su música
Días antes de morir la cantautora había cambiado la letra de la canción No es mi despedida. Así dejó su mensaje final. También en la cinta recuperada días después que conformó el álbum Entre el cielo y la tierra. “Mucha gente le dice santa, personalmente pienso que ella intercede entre nosotros y Dios. Fue una persona muy buena, siempre hizo el bien y por eso Él que se la llevó. El santuario es mágico, no se puede explicar lo que se siente al estar ahí”, aseguró.













