Noray Nakis trabajó a la sombra de Julio Humberto Grondona desde sus inicios como dirigente del fútbol argentino. No solamente compartían la pasión por el fútbol y por Independiente, sino que con el correr de los años forjaron una estrecha relación y el armenio se transformó en uno de sus discípulos dentro la Asociación del Fútbol Argentino.
Para Nakis, Don Julio fue una especie de maestro. Por él conoció la frase "Todo pasa", que se repetía en muchas de las reuniones que se desarrollaban en las entrañas del edificio de la calle Viamonte, cuando surgía algún problema. "No se preocupen, todo pasa", decía insistentemente quien fuera el presidente de la AFA durante 36 años.
En el libro Todo pasa, el periodista Hernán Castillo describe el momento en que Noray Nakis, dueño de dos joyerías -hoy señaladas por la Justicia como pantalla para lavar dinero de la barra brava de Independiente- decidió confeccionar ese joya para regalársela al mandamás de la AFA.
Luego de consultar y recibir la aprobación de Liliana, hija del ex mandatario de la AFA, el armenio se comunicó de inmediato con su joyería y realizó el pedido: el anillo de 18 kilates y 9 gramos de oro costó 900 pesos en ese entonces. Así, Grondona reemplazó con esa joya el papel que siempre llevaba en uno de sus bolsillos y que tenía escrita su frase predilecta.
Tal era la obsesión por el anillo, que en 2001, Nakis repuso inmediatamente la querida alhaja que Don Julio había extraviado en un viaje por el exterior. Cuando Grondona bajó del avión y pisó suelo argentino, el vicepresidente de Independiente estaba firme, esperándolo en el aeropuerto de Ezeiza para llevar a cabo la entrega.
Hoy el destino le jugó un revés a Noray, quien fue detenido por estar acusado de formar parte de una asociación ilícita liderada por Pablo Álvarez, ex jefe de la barra de Independiente.












