Catriel Fonzo viajó a Europa en septiembre del año pasado para hacer la ciudadanía y continuar con su profesión en Italia, donde se encuentra varado por la cuarentena en un Complejo Franciscano gestionado por el Consulado argentino. El joven de 18 años llegó al norte, luego se fue a jugar al sur y de repente todo se paró. Hoy espera por ser repatriado y volver con su familia. Comenzó a jugar al fútbol en Atlético Neuquén de Paraná y luego se fue a Colón de Santa Fe donde hizo todas las inferiores de AFA. A partir de una oferta de su representante decidió viajar a Europa y probar suerte en el Viejo Continente.
Cuarentena: está varado en Italia y vivió toda una odisea
“Llegué a Italia para hacerme la ciudadanía y poder jugar porque sino no te habilitan porque no podés ocupar cupo de extranjero. Llegué en septiembre y recién la pude obtener en enero. Como a esa altura estaba cerrado el libro de pases, decidí jugar en club amateur del sur del país. Estuve desde comienzos de febrero a comienzos de marzo que se dictó la cuarentena obligatoria”, contó el futbolista que alcanzó a disputar dos partidos con el Policoro que juega la categoría Eccellenza en diálogo con la Radio de UNO (97.1).
Al suspenderse el fútbol, desde el club les comunicaron que tenían la opción de quedarse o de volver a su lugar de origen, pero ante la seguridad de que no se iba a disputar más el torneo, le sugirieron que se vuelva. Fue allí que Catriel tomó la decisión de regresar a Argentina, situación que nunca se pudo concretar.
“Era una locura quedarme solo en el lugar. El 11 de marzo me saqué un pasaje para el 20 y el 16 fue el último vuelo. Estaba en el sur en ese momento. Y el 28, después de varios intentos fallidos, porque las aerolíneas seguían vendiendo a pesar de que sabían que se iban a cancelar, busqué hacer una conexión con Francia y Brasil, no me dejaron abordar el vuelo en Roma. Me bajaron del avión”, contó el hijo del reconocido árbitro de AFA, Adrián Fonzo. Solo en Roma y sin saber adónde ir, el entrerriano empezó a comunicarse desde el aeropuerto con su familia para tratar de resolver, al menos, dónde pasar la noche. Durmió en un hotel hasta que fue “rescatado”.
“Por suerte nos contactamos con el consulado argentino y salió este programa de ayuda a los varados y conseguí alojamiento de una congregación franciscana al otro día”, relató.
Fonzo comentó que el alojamiento está “muy bien” y que se encuentra con otros 10 argentinos que están en la misma situación. “Es un alojamiento que está dentro de una facultad. Tenemos habitaciones y abajo hay aulas y una biblioteca y del otro lado los estudiantes de Teología de distintos países. Tenemos desayuno y almuerzo y a la noche nos cocinamos, pero nos traen todo para que nos cocinemos”, contó desde Roma. “Acá somos 10 argentinos que fuimos llegando en tandas y todos con diferentes historias. Algunos se quedaron sin alquiler y otros estaban de viaje de turismo y los agarró en Italia. Por suerte se hace mucho más llevadero estar con gente en la misma situación, y más si son argentinos”, agregó el futbolista. Por otra parte comentó que desde el primer momento que pidió ayuda al consulado tuvo que completar un formulario y a partir de allí quedás a la espera de un vuelo. “No sabemos cómo se define, pero estamos a la espera. Pero, por lo que vemos, Italia parece ser un lugar complicado, así que tenemos muchas dudas de lo que puede pasar. Igual los argentinos deben pensar que acá caminan zombis por la calle, pero no es así”, mencionó.
Catriel tiene el pase en su poder y su gran deseo es ser futbolista profesional. No obstante su prioridad pasa por regresar a Paraná para estar con su familia. Mientras tanto contó que los días pasan y dijo que la cuarentena en Roma es similar a la que se vive en nuestro país. “Reglamentariamente podés salir a la farmacia o a realizar compras o por un trámite. Cuando lo hacés tenés que hacer una autodeclaración. Es un formulario que te da el gobierno declarando por qué estás en la calle. Salís con barbijo, tenés que respetar la distancia y si vas a un supermercado chico tenés que hacer la cola afuera para evitar de que haya mucha gente en el lugar”, finalizó el joven.
Por Sebastián Gálligo/Ovación













