Los integrantes del Museo Interactivo Puerto Ciencia decidieron mostrarle a los alumnos de las escuelas secundarias de la provincia lo que hace un científico, su trabajo y cómo se trasluce en la vida de todos los días. Por eso organizaron ayer, en la sede de la institución ubicada en bulevar Racedo de Paraná –lindando con el ingreso de La Pasarela– el primer encuentro al que denominaron Mesas de ideas: un momento con los científicos.
A través de la ciencia quieren “despertar” a los estudiantes
La propuesta estuvo dirigida a estudiantes que tienen entre 16 y 18 años. Por la mañana llegaron jóvenes de Ramírez, Victoria, Viale y de los escuelas paranaenses Bazán y Bustos, María Reina de La Paz, Quiroz, Belgrano, López Jordán, EET Nº1 y de La Base. El 95% de los estudiantes siguieron con muchísima atención las charlas que dieron en el primer turno los profesionales de la Universidad Tecnológica Nacional (UTN), Universidad Nacional del Litoral (UNL) y Universidad Nacional de Entre Ríos (UNER).
Los representantes del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) y el Conicet, en conjunto con los científicos de UNER y los investigadores de Universidad Autónoma de Entre Ríos (Uader), cerraron la primera jornada.
Acercamiento
El ingeniero César Osella, que forma parte del equipo que dirige el museo, explicó a UNO que este encuentro “tiene que ver con varios objetivos que nos planteamos. Observamos que en la sociedad hay una imagen sobre qué hacen los científicos y cómo lo hacen que, en general, no está muy acorde con la realidad. La imagen que tiene nuestra sociedad no está en total sintonía”.
Teniendo en cuenta estos objetivos, los profesionales decidieron buscar a investigadores y científicos que trabajan en las universidades de la región. El núcleo de las charlas tenía que ver con cuestiones que estén pasando en el mundo en este momento, en donde la ciencia y la tecnología estén involucradas.
“Buscamos demostrarles a nuestros estudiantes, quiénes son los científicos, cómo hacen ciencia, el nivel que tienen y cómo esa ciencia vuelve a la población. Hacerles ver que son vecinos nuestros, de carne y hueso, que estudiaron en nuestros colegios”, relató el ingeniero que tiene una cátedra en la UTN.
En Puerto Ciencia están convencidos de que es necesario “acercar la imagen real a la conciencia que existe y por otro lado mostrarle a los jóvenes que hay un camino posible. Ir transitando esos caminos que plantea la ciencia es posible como opción vocacional”.
Más allá de que en los últimos años se publicitó la vuelta de los científicos argentinos, la creación de empleos, la búsqueda de mano de obra calificada, la inversión por parte del estado o la divulgación en canales masivos, Osella insistió: “Hay una diacronía. Por una lado se manifiesta un reconocimiento pero a la hora de creer, se cree otra cosa. Públicamente se dice que hay entregarle fondos (a la ciencia) y estimular la investigación pero a la hora de hacer, se van para otro lado. Entonces nosotros dijimos, vamos por otra dirección, mostremos que es posible”, detalló el académico.
“Hay algo que nos preocupa”, reflexionó Osella
En el Museo Interactivo Puerto Ciencia analizaron lo que sucede con los estudiantes secundarios y llegaron a la conclusión de que es el momento de llegar a los más jóvenes.
“Hay algo que nos preocupa mucho que es creer en las cosas en forma absoluta. No plantearse, no ser críticos, no preguntarse. En esto es en donde nosotros notamos que hay una generación que está adormecida, que está anestesiada, Que no se preocupa por las cosas, simplemente las cree. Nosotros desde la ciencias tenemos otra mirada. Somos críticos. Dudamos. La duda es muy importante porque es lo que hace avanzar a la ciencia que forma parte también de la cultura social”, analizó el ingeniero Osella después de cerrar la última charla de la mañana en donde se habló del recalentamiento global.
El salón repleto de estudiantes siguió atentamente la exposición y unos chicos y algunas chicas se animaron a realizar preguntas.
“Tuvimos mucha atención, esperaba encontrarme en otras circunstancias pero la verdad que encontré una receptividad muy importante y eso nos anima a seguir”, reveló el profesional que destacó la calidad de los investigadores que llegaron para contar sus experiencias.
Herramientas
Teniendo en cuenta la realidad de los estudiantes, en el museo pusieron las dos pantallas y el equipo de sonido para mantener atentos a los estudiantes.
Pensaron hasta el tiempo de las charlas, no más de 30 minutos, y elegir temas actuales que le interesen a los chicos. Además buscaron que los científicos cuenten sus historias para convencerlos de que se puede.
Por ahora no tienen prevista la próxima fecha pero saben que la organizarán para el próximo cuatrimestre, porque quedaron conformes con las devoluciones en este encuentro.













