Lucila Tosolino / De la Redacción de UNO
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A fines de 2010, el Hospital Neuropsiquiátrico Doctor L. Antonio Roballos de Paraná cambió su nombre por Hospital Escuela de Salud Mental. Esta institución tiene 52 años y con el tiempo sufrió numerosas transformaciones que en la actualidad repercuten positivamente en el imaginario social. Se trata de un intenso trabajo desde el interior del lugar que consistió -entre otras cosas- en desestigmatizar la locura, el manicomio. Se puede decir que, en cierta medida, se logró modificar el panorama aunque aún quedan algunos vestigios dando vueltas, los cuales deben ser removidos para asegurar el bienestar de todas las personas.
Estos resabios son considerados costumbres a las cuales nos enfrentamos a diario la mayoría de las personas. Hablo de los prejuicios, la discriminación y los estereotipos.
El prejuicio es un juicio anticipado, una idea que tenemos de la gente o de una situación. Albert Einstein decía: “Es más fácil desintegrar un átomo que desintegrar un prejuicio”. El físico alemán estaba en lo cierto, porque cuando una persona cree algo de alguien le resulta muy difícil cambiar ese pensamiento.
Respecto a la discriminación, es una conducta que nace de un prejuicio y es “en contra de”. Y el estereotipo es una generalización.
A estas tres costumbres se enfrenta a diario el Hospital Escuela de Salud Mental que, bajo términos estigmatizantes como “manicomio” o “loquero”, queda condicionado a un espacio que no es tal.
Por el contrario, se trata de un lugar ameno, que cobija personas y las ayuda a mejorar su calidad de vida a través de un intenso trabajo interdisciplinario. Es necesario salir de estos pensamientos limitantes, dejar de juzgar y criticar al otro y a lo desconocido, porque quien decida recorrer los pasillos del Hospital Escuela de Salud Mental podrá ver un panorama tranquilo, amigable, en donde no hay caos, gritos o “locos” circulando con chaleco blanco y pelos revueltos como pueden señalar diferentes películas propias del siglo pasado.
Como sociedad estamos inmersos en un océano en el cual navegan estas tres malditas costumbres. Si bien resulta difícil tomar distancia ante una determinada situación que nos lleve a formular enunciados cargados de discriminación, prejuicios y estereotipos, es necesario intentarlo y reflexionar, para así contribuir a un futuro mejor, ajeno a estigmas que afectan la calidad de vida de todos.
Tres malditas costumbres
23 de septiembre 2015 · 06:05hs













