La Salada
Domingo 02 de Julio de 2017

Los viajes de Paraná a La Salada resisten las crónicas policiales

La batahola que se generó tras la detención de Jorge Castillo, uno de los líderes de la popular feria situada en Lomas de Zamora, no desalentó a quienes periódicamente van a este espacio comercial a comprar ropa para revender

En Paraná son numerosas las agencias de viaje que ofrecen tours a La Salada, en Lomas de Zamora, Buenos Aires. Van y vienen varios días a la semana y llevan pasajeros no solo de la capital provincial, sino de otras ciudades aledañas, como Crespo, General Ramírez, Diamante, Nogoyá, entre otras. Los usuarios generalmente son personas que visitan los puestos de la popular feria y traen ropa para revender, por lo general remarcando el precio en un 100%, pero también hay quienes van a hacer una provista para la familia, sobre todo en cambios de temporada o al inicio de las clases.


Tras conocerse la noticia de la detención de Jorge Castillo, el principal accionista de la cooperativa Punta Mogote –una de las tres plataformas que integran la feria–, a quien se lo acusó de asociación ilícita y otros delitos, el imaginario popular volvió a alimentarse con múltiples versiones sobre la dinámica de este gran centro comercial.


Sin embargo, quienes se trasladan periódicamente para reponer stock de mercadería, revelan cómo es en realidad La Salada por dentro y dan cuenta de los cuidados que hay que tener para no convertirse en sus pasillos en víctimas de la inseguridad. "Son tres ferias grandes las que hay en La Salada, no es solamente Punta Mogote. Nosotros vamos ahí por la variedad de mercadería que ofrece", contó Glenda, referente de una agencia de viajes que hace alrededor de 24 años organiza tour de compra a Buenos Aires, quien aseguró que tras la detención de Castillo, apodado el Rey de la Salada, no hubo una merma notoria de pasajeros que viajan a este punto, aunque aclaró: "Nosotros no hemos dejado de salir ni tuvimos que cancelar viajes. Por ahí en televisión se sobredimensiona la cuestión y no es lo que realmente sucede allá. La gente que está acostumbrada a ir, que conoce, sigue viajando. Por ahí las personas más nuevas en esto sí tienen miedo justamente por lo que ven en los noticieros".


En otra agencia de viajes que visita otro de los centros comerciales de La Salada comentaron que la situación actualmente es "normal" y coincidieron en que no debieron interrumpir los viajes por lo que se conoció en las crónicas policiales. "El tema fue los primeros días con los puestos de afuera y de la Mogote", señaló quien se ocupa de hacer las reservas.



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Dinámica. Miles de personas de todo el país van a diario en busca de precios convenientes. 
Dinámica. Miles de personas de todo el país van a diario en busca de precios convenientes.



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Tour para valientes



Rocío, quien viaja a Buenos Aires a comprar ropa desde hace 19 años, contó que la semana pasada optó por ir a Flores por precaución, pero en breve piensa volver a La Salada porque allí hay mejores precios: "Cuando pasan esos despelotes me desaparezco porque ahí es cuando se pone jodido por el tema de robos, al igual que en épocas de elecciones. Después no hay problemas".


Ella empezó a vender ropa a domicilio a los 17 años y lo hizo más de una década con esta modalidad. Iba a Once primero, y cuando surgieron las ferias de Flores y más tarde La Salada, modificó su recorrido para buscar precios convenientes y variedad. Hace cuatro años, gracias a su esfuerzo, logró abrir un negocio con venta al público y recordó: "Hace 10 años que empecé a ir a La Salada y ha cambiado mucho. En la época que comenzamos a viajar ahí era una cortadita en la que entrada un colectivo por vez y demorábamos como cuatro horas para entrar; ahora ingresás en cinco minutos, hay escalera mecánica, shopping. Es impresionante cómo está hoy".


"Yo viajo siempre con la misma empresa. El pasaje cuesta 1.000 pesos ida y vuelta. Te dejan en la plataforma y vos vas y entrás. Son tres pero yo me manejo en una sola, que es Punta Mogote. Tenemos unas seis horas para recorrer y los primeros días del mes o en fechas especiales es una locura de gente. En el lugar hay mucha seguridad y en los años que hace que voy ahí jamás me pasó nada. Hay gente a la que sí, por descuido o porque van por pasillos peligrosos, o porque se pasan a otra feria y está oscuro. Si te manejás en el lugar donde no hay peligro no pasa nada", aseveró.


Entre las recomendaciones que brindó para ir y no sufrir percances, manifestó: "Primero que todo no hay que demostrar miedo ni que es la primera vez que uno va. Cuidado hay que tener en todos lados, pero acá hay que llevar la plata dividida en varias partes y no hablar con nadie ni responder preguntas de desconocidos ni permitir que te lleven a algún lugar con ningún pretexto, menos si sos mujer".


En este marco, mencionó: "He tenido compañeros a los que los han fichado cuando van con mucha plata, los agarraron, les pegaron y les robaron todo, como pasó con un tipo que viajaba con nosotros que siempre iba con montos importantes. También hay un teje y maneje con la Policía: un conocido agarró a una mechera que le robó la billetera y se la llevó al policía que estaba custodiando y este la trasladó a un lugar a revisarla y volvió con un montón de billeteras menos la de él; fue todo un complot. Por eso cada uno debe cuidar lo suyo y no confiar en nadie ahí".


Curiosamente, en la feria van cambiando de horario de atención, pero por lo general las puertas se abren al público por la noche. "Salimos de Paraná a las tres de la tarde para llegar y comprar de noche. Hay que llevar dinero para que rinda el viaje. No ir con 5.000 pesos, sino más", dijo, y agregó: "Es una actividad que a uno le tiene que gustar. He guiado gente para empezar y hacen dos o tres viajes y dejan, porque es sacrificado, hay que estar y no es fácil. Al vender ropa hay que ser muy ágil para todo, en el trato con la gente, en el tema de los talles, tener paciencia con los cobros, porque vender al contado es difícil y para vender hay que dar a cuenta",


Rocío rememoró que la actividad tiene épocas buenas y también algunas difíciles: "He tenido mis caídas y ahora hace tiempo que gracias a Dios vengo bien. Sin ayuda de bancos ni de nadie logré un crecimiento. Los tiempos bravos fueron cuando estaban los federales: los tenía que cambiar a 1,40 pesos en la Peatonal para poder ir a comprar a Buenos Aires. A los que me pagaban con pesos o lecop les hacía un pequeño descuento, y con federales tenía que ponerle un poquito de recargo".


Marina es otra entrerriana que comenzó a vender ropa a domicilio hace varios años, cuando se separó y quedó con un bebé a cargo. Sobre sus inicios, expresó: "Me separé, recibí un dinero por la venta de una propiedad familiar, me compré un auto y me sobraron unos mangos. Mi hijo no pagaba pasaje y con una amiga fuimos a Flores como un paseo y a comprar ropa con la plata que me había quedado. Siempre me gustó el tema de la venta de indumentaria, pero no me animaba a viajar, hasta que tuve que empezar por necesidad, porque no tenía trabajo, estaba sola y tenía que mantener a mi nene".


"Después empecé a viajar en un tour. Hay que ir con 10.000 pesos como mínimo para comprar y para vender hay que moverse, buscar los clientes. Después de un tiempo de vender casa por casa puse una tienda, pero duró un año porque me costaba pagar alquiler y monotributo. En cambio con el auto lo hacés todo en negro y te rinde", confió a UNO.


La última vez que viajó a La Salada fue en junio y piensa regresar en breve cuando reúna algo de efectivo. No la amedrentó la batahola que se generó luego de que apresaran al líder de este espacio comercial. Sobre la seguridad en el lugar, sostuvo: "A mí nunca me pasó nada, pero tengo conocidos a los que les robaron bolsos o plata". A su vez, opinó: "Se compra siempre de noche y eso es algo que nunca entendí, calculo que es para que uno compre primero ahí y gastemos más en esta feria, porque después nos llevan a Flores. En La Salada hay mejores precios y es cierto que están las cosas truchas con marcas; hay locales de Nike, de Adidas, y la mercadería es muy parecida a la original, tenés que fijarte bien para darte cuenta la diferencia".


Marina indicó que ella recorre mucho para encontrar cosas convenientes y que en el caso de las carteras o la ropa de niños va siempre a los mismos negocios. "En Punta Mogote hay hasta escaleras mecánicas y ahí está el local de Marixa Balli y lo he visitado. A veces nos para Gendarmería y hay que coimear", relató a modo anecdótico al referirse a la actividad con la que sustenta su hogar, como lo hace tanta gente en épocas en que el emprendedorismo se transforma en una opción para abrirse camino ante la falta de empleo.



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Datos


La Salada se originó en 1991, cuando un grupo de personas –muchas de ellas de origen boliviano– se instaló en el barrio Ingeniero Budge, en el partido Lomas de Zamora.


La feria fue creciendo y hoy es un punto comercial que aglomera a miles de vendedores, muchos de los cuales comercializan marcas apócrifas.


Jorge Castillo, principal accionista de Punta Mogote, una de las tres plataformas de La Salada, fue detenido el 21 de junio junto a otras 30 personas en el marco de un operativo que incluyó 57 allanamientos.


El pasaje ida y vuelta desde Paraná en un tour de compras cuestas 1.000 pesos e incluye desayuno y merienda. Hay más económicos, pero en ocasiones no cuentan con habilitación oficial.

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