Homicidio
Viernes 28 de Octubre de 2016

Comienza el juicio por un crimen con tintes de ritual umbanda

Alejandro Comas fue asesinado hace 13 años en Paraná. Desde hoy juzgarán al único procesado

La familia de Alejandro Comas nunca bajó los brazos. Siempre peleó para que el asesinato del joven ocurrido en 2003 sea esclarecido. Después de 13 años de lucha, hoy tendrán la posibilidad de saber si el único procesado por el homicidio es culpable o inocente.

En el banquillo de los acusados estará Héctor Rafael Albornoz, a quien se lo sindica como el autor de la muerte de Comas, quien sufrió 52 heridas punzocortantes en cabeza, tórax, abdomen y miembros superiores. El cuerpo de Comas fue encontrado el 14 de junio de 2003 en la zona de bañados, en calle Rubén Zárate al final.

El juicio no será "un trámite" por muchas cosas, pero sobre todo por el trasfondo oscuro que tuvo el asesinato. Alejandro se había metido en un grupo que practicaba la religión umbanda, y su sangre sería la ofrenda de un integrante de la secta en cumplimiento de una promesa. También se sospecha de una venganza por una relación sentimental. Albornoz sería el único identificado por testigos que se atrevieron a declarar, de varios que participaron del rito en el que le asestaron más de 50 puñaladas al joven.

El lugar, según creen algunos, fue una vivienda del barrio Mosconi. Luego habrían cargado el cuerpo en un carro y lo arrojaron en la zona de bañados de calle 1º de Mayo al final, detrás del barrio Paraná XVI. El cadáver fue encontrado por unos vecinos, desnudo, junto a un cuchillo y su documento, pero no tenía una gota de sangre, como si lo hubiesen limpiado antes de abandonarlo.

A muchos de los nombrados en la causa, como Albornoz, una tal Sandra, el pai umbanda Pérez, la vecina y amiga de Alejandro Lupe, la familia Comas se los cruza cada tanto en la calle o en la iglesia, algunos agachan la cabeza o evaden las miradas. Pero ahora todos ellos podrían ser citados a declarar en el juicio frente a un tribunal y bajo juramento. En sus conciencias y las de otros testigos estará la posibilidad de develar lo que pasó y ayudar a que una madre, un padre y hermanos comiencen a transitar el duelo, a cerrar una herida que fue más abierta por tanto tiempo de impunidad.

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