Zulema Sanabria es dueña de una historia de vida que conmovió a propios y extraños. El caso representa la búsqueda incansable de una mujer por saber la verdad de un pasado no tan lejano. En marzo de 1988 vivió una experiencia que la dejó marcada para el resto de su vida. En medio de un embarazo avanzado decidió -por sus propios medios- internarse en el hospital San Roque de Paraná: estaba camino su primer hijo, una situación que a los 14 años no es tan sencillo de similar. Sin más compañía que la de la enfermera que la atendía Zulema paso por una experiencia traumática.
Una búsqueda incansable por la verdad
UNO/Santa Fe.
Después de tres décadas, una paranaense no cesa en la búsqueda de un hijo que dieron por muerto al nacer.
Fueron horas interminable, dónde fue víctima de maltrato y violencia institucional. Según testificó Sanabria en una entrevista brindada Uno, el parto fue violento. La llevaron a una salita del fondo entre una enfermera llamada Elba y otras cuatro personas. “La tengo presente porque fue la primera que me apretó la panza, su rostro me quedó grabado, otra mujer me agarró los brazos y me ataron las piernas”, rememoró la mujer. El personal que en forma permanente la hostigaba le decía que su hijo estaba muerto, aunque ella está convencida que no fue así, porque ese parto estuvo plagado de situaciones extrañas e irregulares. “Está muerto, es un varón”, le susurró al oído una enfermera. Todavía en estado de shock le hicieron firmar un acta de defunción, del cual hasta ahora duda de su legalidad. Así comenzó una búsqueda personal de reparación interna, para hallar a un hijo que cree que sigue vivo.
Un hecho ocurrido hace un tiempo atrás refuerza esa certeza. En 1995 por un problema de salud que atravesó una de sus hijas, tomó contacto con una trabajadora social, que le propuso gestionar una pensión. “Por eso debía ir al hospital San Roque ,solicitar el certificado defunción del bebé y así poder iniciar el trámite. La persona que estaba a cargo del registro Civil del nosocomio le sugirió buscar el documento en los libros de actas. “Ella buscó en las actas de defunción y no había nada. Ahí comenzó una nueva historia. “En actas de nacidos vivos, había dos varones y una nena” relato estremecida Sanabria. Ese fue el punto de partida de un proceso signado por la esperanza y a la vez el dolor, de no poder encontrar una verdad que le sigue siendo esquiva.
Pasaron más de tres décadas, pero Zulema siguió con su vida y con su pareja de siempre concibió otros siete hijos. Al padre de esos chicos es al que le sigue reclamando por su ausencia en el momento de dar a luz. Aunque aclara que no tiene rencor con nadie, aunque haya un retazo de su historia familiar sigue inconclusa. Por eso este año tomó la decisión de su publicar su caso en el grupo de Facebook “¿Dónde estás?”. Ese posteo tuvo tanta repercusión que no sólo llegó a algunos medios de comunicación, sino también a la Justicia provincial, que comenzó a actuar de oficio.
En septiembre recibió la convocatoria del Ministerio Público de la Defensa, a cargo de Maximiliano Benítez, para acompañar su búsqueda, aportando recursos para encauzar la investigación respecto de un nacimiento sobre el que todavía hay muchas dudas.El organismo requirió información en los dos centros de salud donde la mujer se hizo atender, sin resultados positivos. Al mismo tiempo se solicitó el acta de parto que quedó registrada en el San Roque: allí se dejó constancia que Sanabria había tenido un aborto espontáneo completo. Sin haber tenido mayores avances la Justicia decidió cerrar el caso, sin embargo la denunciante planteó porque no se había investigado el nacimiento de un bebé prematuro en la sala de Neonatología del hospital de niños, que había sido dado de alta 8 meses después de su fallido parto.En la misma actuación se corroboraron las partidas de nacimiento del 4 de marzo de 1988, aunque en el libro diario no se hallaron actas de defunciones. “Se acreditó que habían nacido dos bebés varones, quienes eran gemelos y no estaba al tanto de ese detalle”, manifestó.Hay un capítulo que falta escribirse en esta historia, así lo siente Zulema, que ahora con el apoyo de su familia seguirá buscando a ese hijo varón al que cree nació con vida, hace más de 30 años en el hospital San Roque.













