Confesión

Triple homicidio: "Defendí la vida de mis hijos", dijo Siboldi

Al inicio del juicio por el triple homicidio de ocurrido en 2019 en Bajada Grande, Oscar Siboldi desvinculó a sus hijos, Brian y ALexis, también imputados.

Martes 24 de Agosto de 2021

“En todo el barullo que se armó, ellos decían que nos iban a matar a todos, yo trataba de evitar problemas, de que me mataran a mí y a mis hijos. Procedí a defender mi vida y la de mis hijos y de todos los que estaban presentes”. Así justificó Oscar Aníbal Siboldi el asesinato de Miguel Aguirre y los hermanos Luciano y Martín Álvarez, en su vivienda de Bajada Grande en la madrugada del 25 de mayo de 2019. En la primera jornada del juicio por el triple homicidio, el hombre que ya está condenado por matar a otro joven un año antes, jugó sus cartas, con el objetivo de desvincular a sus hijos de las muertes.

El debate continuará toda esta semana y terminará el martes próximo a la noche, con la reconstrucción del hecho en la vivienda de Siboldi en la zona noroeste de Paraná.

En los alegatos de apertura, la fiscal Patricia Yedro dijo: “Se trató de un hecho inusitado, no solamente por el despliegue de violencia sino también por la cantidad de armas de fuego involucradas y por la cantidad de víctimas jóvenes, que podrían haber sido varias más teniendo en cuenta las características del suceso”.

“La controversia es sobre las intervencione que les cupo a cada uno de los imputados y si el comportamiento estuvo o no justificado. La Fiscalía va a acreditar que el comportamiento de los tres acusados no estuvo amparado en ninguna causa de justificación”, agregó.

Oscar Siboldi, de 57 años, es defendido por Alberto Salvatelli, quien aseguró: “Siboldi lo único que hizo fue defenderse a él mismo, a sus hijos, estuvieron al borde de la muerte, a los jóvenes y las personas que lo acompañaban en su casa, en su propiedad privada, del ataque que sufrió por parte de las víctimas y de las demás personas que las acompañaban”.

Los muertos ingresaron en dos oportunidades al domicilio de Siboldi, en la primera con autorización y en la segunda de prepo, con violencia. Entraron armados, drogados, borrachos, dispararon armas de fuego, como surge de los estudios y las pericias”, áfirmó el abogado.

Natalia Salvatelli Cardoso defiende a Alexis y Brian Siboldi,de 26 y 23 años, y en su alegato dijo: “Vamos a demostrar que mis defendidos no fueron homicidas. Esa madrugada fatídia donde murieron tres personas nada tuvieron que ver Brian ni Alexis. Tal como declaró Oscar Siboldi, él los mató, si no esa noche morían todos. Es la verdad que sostuvieron desde el primer momento”.

“Mi hijo parecía un muñeco”

Siboldi padre abrió la jornada de declarciones, con un relato de más de una hora y media. En síntesis, contó que esa noche se habían juntado a comer con sus hijos y unos amigos en su casa, para quienes cocinó pescados al horno. Luego llegaron cuatro chicas, novias y amigas del grupo de jóvenes. Frente a su casa vivía Luciano Álvarez, quien esaba con otras personas en la calle, y le pidió permiso para pasar porque hacía mucho frío. Siboldi accedió.

Eran varios los visitantes que entraron a tomar una damajuana de vino y jugaron al pool. “Estaba todo tranquilo. Los atendí bien y les di lo mejor de mí en ese momento”, dijo Siboldi.

Siguiendo su declaración, Martín Álvarez se puso en la puerta de una pieza donde estaban las mujeres. Decía que era el patovica y mostraba que llevaba un arma en la cintura. Siboldi dijo que fue al baño y escuchó disparos y griteríos. Salió y vio a Luciano Álvarez agrediendo a Cintia Narváez. Intercede y los echa de la casa a todos. “Ya fue, te estás mandando cualquiera, váyanse”, les dijo.

Entre la puerta de la casa y el portón de la calle hay unos 40 metros. Allí ocurrió la secuencia mortal. Luego de cerrarles el portón, Siboldi regresa y siente que disparan a sus espaldas. Entraron todos a la casa pero se volvió a meter en el terreno Luciano Álvarez, quien comenzó a arrojar bochas de la mea de pool y otros elementos. Siboldi dijo que intentó frenarlo y entró en escena Aguirre, quien les apuntaba a él y a sus hijos con un arma. Le disparó dos veces pero el proyectil no salió. Le sacó el cargador para destrabarla y Siboldi dijo que se le abalanzó.

Comenzó un forcejeo con la pistola de por medio. “Me voltean al piso, viene Alexis y le dice a Aguirre ‘basta Gordo’. Luciano y Martín Álvarez lo agarran del cuello a mi hijo y se lo llevaban en el aire”, recordó el imputado.

Mientras, en el forcejeo, se le levantó la campera a Aguirre y Siboldi dice que le vio un revólver en la cintura. Se lo agarró y el otro hombre le sujetó la mano. “Entonces yo gatillo una vez y no sale, gatillo nuevamente y sale el disparo, vuelvo a gatillar y sale, vuelvo a gatillar y yo ya en ese momento me encontraba perdido. Estaba en mis últimos suspiros porque veía todo negro. Siento que Aguirre cae sobre la mitad de mi cuerpo. Lo saco hacia un costado, lo veo fallecido. Cuando me levanto, me percato que a mi hijo lo sacaron hacia afuera”, relató Siboldi.

Luego, dijo que agarró un arma calibre 22 que tenía oculta en la churrasquera, para ir a rescatar a su hijo. Así suecedieron, según la versión de Siboldi, las otras dos muertes: “A Alexis lo tenían ahorcándolo. Me acerco, el agarro el pie a Álvarez diciéndole que lo largaran porque lo estaban matando, mi hijo no reaccionaba, parecía un muñeco de trapo y ellos parecían dos perros. En ningún momento accedieron de largarlo. Cuando vi que estaba sangrado y no tenía ningún signo de defensa, parecía muerto o que lo estaban matando. Estaba desesperado. Realizo un disparo a Luciano Álvarez que le impacta en el brazo, doy un paso más y le disparo en la pierna, pero no lo largaban. Entonces tomé la decisión: le efectué un disparo a Luciano Álvarez en la cabeza. Asimismo, el hermano Martín Álvaez me miraba, pero no lo largaba, y tomé la decisión de darle un disparo a él también. Ahí mi hijo da como un suspiro, le agarro la mano izquierda y lo tiro y lo siento. Queda mirando para todos lados, como perdido, lo reincorporo a él y le pregunté si estaba bien, me dijo que sí. Estaba como si se hubiese orinado encima”.

Testigos de la masacre

Luego declararon las cuatro jóvenes que estaban en la vivienda, amigos de los Siboldi: Cintia Narváez, Cintia Alem, Natalí Hereñú y Jazmín Bahl.

Por ejemplo, Alem recordó: “Llegué más o menos a las 2, con mi prima. Me puse a notar qué es lo que estábamos vendiendo, la bebida y eso. Estaba Martín Álvarez, Aguirre, los chicos Alexis, Brian, Jazmín, Natalí, Agustín Warlet, Leonel Villanueva, que le dicen Linterna, y Laureano González. Martín estaba parado en el marco de la puerta y en un momento empezó a mostrar el arma que tenía, me acerco a Alexis a decirle. Tenía el arma en la ropa, era color plateada. Después tiró dos botellas de Dr. Lemon. Se acerca Cintia Narváez a limpiar y él la empuja, y Alexis lo saca a Martín para la puerta. Estaba Cintia parada y Luciano le pega una piña en la panza, diciéndole que era todo por su culpa”.

Luego vino el momento más violento: “El Negro venía caminando con el arma en la mano caminando y le digo guarda negro que te van a disparar. Ahí nos metemos adentro, estábamos hablando, y viene Luciano corriendo, y empezó a agarrar las bochas de pool y a tirarlas por todos lados diciendo que los iba a matar a todos, que iba a matar a todas las mujeres que estábamos ahí, que éramos todas unas putas. Nos metimos en la pieza. Nos quedamos ahí, en un momento cuando se escuchan los disparos Brian la saca a Jazmín, se la lleva y quedamos nosotros en la pieza. Después entra el negro y nos dice que salgamos”, recordó la testigo.

Cuando salió, advirtió lo que había sucedido: “Miré por la ventana y estaba Aguirre acostado”, dijo Alem.

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