“El señor Hugo Roldán no cuenta con la capacidad psíquica para atravesar una instancia de juicio”. Así de clara fue la psiquiatra María Eugenia Londero en la audiencia realizada ayer, donde el defensor oficial Fernando Callejo pidió el sobreseimiento o una nueva evaluación para el principal acusado del homicidio del chico Ramón Grandoli, ocurrido en Hernandarias en febrero de 2020. La Fiscalía y la querella reclamaron rechazar el planteo para ir a un juicio por jurados ya que Roldán “entiende que matar está mal”. Un docente que fue maestro del imputado aseguró que sabe leer y escribir, con dificultad, y comprendía situaciones para evitar conflictos.
Ramón Grandoli: piden más pericias para definir si un acusado puede ir a juicio
Ayer a la mañana se realizó la audiencia par discutir esta cuestión ante la vocal del Tribunal de Juicio, Carolina Castagno.
En este caso que mantuvo en vilo a la provincia durante la desaparición de Ramón y luego del hallazgo de los restos óseos quemados del adolescente de 14 años en medio de un monte, se viene discutiendo desde hace tiempo si uno de los dos imputados puede comprender lo que sucede para ir a defenderse a un juicio. Hugo ya tenía un certificado de discapacidad y tras ser detenido estuvo un mes en el hospital de salud mental de Diamante. El otro acusado es su hermano Luis Roldán, quien confesión mediante está muy comprometido.
Lo que parece estar en crisis es si, para ir a juicio, una persona debe haber comprendido que lo que hacía en ese momento era un crimen; o si tiene las herramientas intelectuales para entender lo que sucede en el proceso penal y así poder defenderse.
“No puedo tener su versión”
Callejo refirió los informes realizados tanto por la psiquiatra Londero como por la psicóloga forense María Zelmira Barbagelata, y por la junta médica que se constituyó para saber si Hugo Roldán puede ir a un juicio, y concluyó: “Podemos concluir que el señor Hugo Alberto Roldán no cuenta con la capacidad psíquica de conocer, entender, comprender, dirimir sus acciones”, debido a que padece “un trastorno de características crónicas y que por su profundidad no prevé la posibilidad de encontrar mejoras, tampoco cuenta con la capacidad de atravesar la instancia del juicio”.
“El diagnóstico clínico que Londero y Barbagelata dan de Hugo –dijo Callejo citando a las profesionales– es de una discapacidad intelectual, un retraso madurativo de carácter irreversible, no contemplando posibilidad de mejoría alguna, no contando a criterio del equipo profesional de salud mental con la capacidad mental suficiente que le permita ejercer su derecho a defensa en una instancia de juicio”.
“La incapacidad mental no le permite poder afrontar un juicio”, dijo el defensor, y agregó: “Tal es así que esta defensa, en el transcurso de más de dos años que lleva esta investigación, no ha podido tener una entrevista técnica con mi defendido. No le puedo preguntar si sabe de qué se lo acusa, no puedo tener una versión supuesta de los hechos por su parte porque no recuerda lo que pasó”.
“Sabía que matar está mal”
El fiscal Juan Malvasio sostuvo que esta discusión ya se dio anteriormente y que el juez de Garantías Eduardo Ruhl rechazó el planteo de la defensa y envió la causa a juicio. “El juez desechó el planteo defensivo con argumentos contundentes, que incluso no fueron puestos en crisis por la defensa”.
A su vez, expresó el fiscal que “sorprende cuando la defensa pretende con énfasis mencionar que no ha podido entrevistarse con el imputado, que no puede hacer una defensa material porque no puede escuchar del imputado su versión, pero cuando se repasa la audiencia del 405 (remisión de la causa a juicio) dijo que va a solicitar el sobreseimiento porque la Fiscalía no puede vincular al imputado con el hecho que se le atribuye”.
“Es importante destacar que la Fiscalía tiene pruebas para poner en crisis el informe psicológico y psiquiátrico, porque además de no ser vinculante el informe tampoco era contundente en cuanto a si realmente el imputado pudo comprender o no la criminalidad del hecho”, agregó Malvasio.
“Sabía que matar está mal, porque aparte lo hizo de una manera atroz y luego con el hermano tuvieron la capacidad para dejar impune el hecho. Una persona que no sabe lo que hace no trata de hacer desaparecer a la víctima para que el hecho quede impune, ese es un argumento más que suficiente para dejar transitar la etapa de juicio, que será el jurado popular quien declarará la culpabilidad o no del imputado Hugo Roldán”, concluyó.
“Capacidad de comprensión”
El querellante Germán Palomeque, quien representa a la familia de Ramón junto a Pedro Fontanetto D’Angelo, adhirió a lo planteado por el fiscal. “Estamos convencidos de que Roldán tiene la capacidad plena para conocer la magnitud del hecho. Hemos accedido a diálogos que demuestran una mucho mayor capacidad de comprensión, de contestación de preguntas, hay testigos que han referido que sabe cómo funciona el sistema, intentó repeler un allanamiento llamando a un abogado por teléfono”.
Además, el abogado cuestionó a los profesionales al sostener que la junta médica que analizó a Roldán y las pericias que se hicieron “carecen de la seriedad y la profundidad necesaria para llegar a las conclusiones como las que arribaron”.
El miércoles la jueza Castagno dará a conocer su resolución.
Testigos contradictorios de una audiencia con tensión
En la audiencia de ayer dos integrantes del Departamento Médico Forense confirmaron lo sostenido en sus informes. La psiquiatra María Eugenia Londero dijo: “Entendemos que Roldán tiene una discapacidad intelectual de grado moderado”, y explicó que esta afección “implica no solo la merma de ciertas funciones cognitivas, sino la dificultad que tiene ese sujeto para hacer uso de esas funciones y adaptarse a situaciones nuevas, a nuevas contingencias”.
La psicóloga María Zelmira Barbagelata aseguró: “Yo considero que no está en condiciones de atravesar un juicio. No tiene la capacidad de planificación, capacidad de perspectiva que implica tener una conducta o poder anticiparse a las consecuencias de sus actos, no”. Incluso, la profesional dijo que no considera ético “seguir interviniendo y sometiéndolo a entrevistas”.
También declaró Darío Céparo, docente de la escuela 86 de Hernandarias, quien fue maestro de Roldán y dijo que el joven terminó la Primaria, que sabe leer y escribir con dificultad, que sabía evitar conflictos, como un día que le quisieron pegar y cortó camino por otra dirección.
Además, Juan Abriola, médico de la localidad, recordó que los hermanos Roldán habían ido con su madre a ser atendidos (no recordaba si cuando Ramón estaba desaparecido o cuando ya habían encontrado sus restos), que en la consulta hablaba solo la mujer y que los dos muchachos estaban callados, con la cabeza gacha y no respondían. El médico entendió que estaban en una situación de estrés y les recetó Tranquinal, una droga para los trastornos de ansiedad o depresión.

















