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Denuncias cruzadas

Nahir Galarza dijo que una interna la acosó y Soto dijo que "la utiliza para fugarse"

La joven condenada pro el crimen de su novio Fernando Pastorizzo denunció a otra presa por haberse propasado. Ludmila Soto, expolicía, negó el hecho y ventiló un presunto plan de escape de la chica. Bordeira expresó temor.

Martes 19 de Marzo de 2019

La situación en el pabellón N° 9 de la Unidad Penal N° 6 de Paraná es un polvorín. Desde la llegada de la interna Nahir Galarza, condenada a prisión perpetua por asesinar a su novio Fernando Pastorizzo, comenzaron una serie de denuncias y acusaciones que llegaron a una situación insospechada.

La semana pasada, la joven de Gualeguaychú denunció en la Justicia a una interna, Ludmila Soto, por acoso sexual. Ésta remitió una nota a las autoridades (a la que accedió UNO) donde no solo niega tal acusación, sino que pide que la cambien de lugar de alojamiento, ya que cree ser víctima de una maniobra de Galarza para lograr un traslado para poder fugarse.

Además, Griselda Bordeira también expresó en una extensa carta a la jefa de tratamiento del penal, la necesidad de ser reubicada por el temor por su integridad física y psíquica ante la infernal convivencia con Nahir, a quien señaló por consumir marihuana en el pabellón, que le provee una presa de otro sector.

Mientras todos hablaban de la entrevista que Galarza le había concedido a Mariana Fabbiani para la televisión porteña, la joven era trasladada a Tribunales para radicar una denuncia en la Unidad Fiscal. Allí acusó a Soto por haberse propasado sexualmente con ella. Como consecuencia, el juez de Garantías, Elvio Garzón, dispuso una restricción por 45 días para la denunciada.

Cabe recordar que unos días antes, le habían secuestrado un celular, durante una requisa, que intentó ingresar a su pabellón luego de tomar clases de la carrera que cursa en la Uader, lo que le valió una sanción. Pero según refirió Soto, esto ocasionó otros altercados que no se habían conocido e involucrarían al padre de Nahir, el policía Marcelo Galarza.

Por su parte, Soto calificó de absurda la denuncia, ya que jamás se comportó de manera desubicada con la joven, de lo cual pueden atestiguar las otras compañeras del pabellón.

Ahora habrá que ver si desde el Servicio Penitenciario se adoptan algunas medidas que permitan satisfacer los requerimientos de seguridad de las internas del pabellón.

"La tolerancia tiene un límite"
La exfuncionaria municipal Griselda Bordeira solicitó el cambio de lugar de alojamiento, lo que fundamentó "con una serie de acontecimientos ocurridos en los últimos cuatro meses que atienden a problemas estrictamente de convivencia con la interna Nahir Galarza y que ponen en riesgo mi integridad física y psicológica y al notable deterioro de mi salud".

Expresó a la oficial principal Luján Ojeda "la desesperada necesidad de ser reubicada porque al tolerancia tiene un límite", y agregó que "los últimos acontecimientos traspasaron los límites de lo tolerable". En este sentido describió "la presencia de estupefacientes, marihuana, en el pabellón (...) Galarza se responsabilizó de la tenencia. Lo denunciamos ante las autoridades a quien comercializaba y a quien actuaba de proveedor".

"Temo ser herramienta de su propósito", dijo Ludmila Soto
Ludmila Natalí Soto, expolicía condenada junto a otros uniformados por torturas a detenidos en Rosario del Tala, realizó un detallado relato a la jefa de tratamiento de la Unidad Penal 6, de lo que se vive en el pabellón y solicitó un cambio de lugar de alojamiento "luego de que han sucedido una serie de acontecimientos a lo largo de estos últimos meses, con la interna Nahir Galarza". A continuación, un extracto de lo principal del texto:
"Temo por mi integridad física, ya que en reiteradas ocasiones, cuando aún mantenía relación de compañerismo, Galrza me mencionó la intención de atentar contra la humanidad de Bordeira. Que iba a ahorcarla con una toalla una de esas noches, y que tenía varias alternativas para terminar con su vida, pero temo por sobre todas las cosas que la interna se autolesione, ya que en más de una oportunidad mencionó su intención de golpearse por consejo de su padre, y responsabilizar a Bordeira, ya que habían tomado conocimiento de la denuncia en su contra.
Hoy tras la medida de restricción me genera una preocupación extrema que lo lleve a la práctica y me responsabilice.
Temo por mi salud psíquica, ya que no descanso lo necesario por temor a que ocurra una situación en horas de la noche, ya que Nahir no duerme, deambula por el pabellón en actitudes extrañas, como pararse sobre muebles, permaneciendo inmóvil, observando un punto fijo por largo tiempo en la oscuridad, situación que informamos al Servicio Penitenciario. Ante la falta de respuestas acordamos con las restantes internas dormir por turnos como una especie de guardia, para cuidarnos entre nosotras.
Temo por mi integridad física y por futuras represalias por la denuncia que consta en acta en esta institución acerca de la compra y consumo de estupefacientes por parte de la interna Galarza, y si bien debo reconocer que tenía conocimiento y no di aviso a las autoridades cuando tomé conciencia de la situación y el riesgo para las otras internas, lo hablé con el resto del pabellón y automáticamente lo denuncié.
Del último hecho acontecido, donde secuestran un celular a la interna Galarza, quien automáticamente responsabiliza a otras internas y a mí (...) A partir de esta situación, mi pareja recibió llamadas intimidatorias del padre de Nahir Galarza (...) Al día siguiente, mi pareja realiza el llamado a la madre, atendiendo la mencionada a quien le consultó por qué realizó una denuncia en contra de quien suscribe y ella manifiesta claramente que la situación escapaba de sus manos, le pide perdón entre lágrimas, en nombre de su hija.
Pero mucho más temo porque creo convertirme en un instrumento para lograr sus objetivos, ya que en reiteradas oportunidades cuando la relación de compañerismo existía, me comentó que se encontraba arrepentida de no haber sido alojada en la unidad penal de Gualeguaychú, y solía decirme que en esta unidad penal (por la de Paraná) era difícil escaparse, que ella, de no revertirse su condena, no permanecería 35 años y que lo tenía conversado con su padre.
Temo ser herramienta de su propósito.
La última situación donde mediante oficio de la Unidad Fiscal de Género dispone una restricción por 45 días por supuesto actos de acoso contra su persona, llega claramente al límite de lo absurdo, ya que cualquiera de las internas deben atestiguar sobre la relación de amistad, compañerismo y que jamás fui grosera o desubicada y hoy me encuentro en semejante situación humillante. Es por ello, entre otras tantas cosas que podría mencionar, solicito que ante la imposibilidad de las autoridades de poder garantizar las medidas de seguridad, el cambio de pabellón, con la tranquilidad que deba garantizar el Servicio Penitenciario, porque en el que me encuentro no garantiza el cuidado de mi vida".

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