Policiales
Sábado 10 de Marzo de 2018

Investigan si el barra de Patronato detenido por matar en el Thompson fue quien tiroteó la casa del dirigente

Madrugada infernal. A las 0.30 balearon la casa de Rolandelli en Aatra y a las 6.30 mataron a un santafesino en la zona norte

Una coincidencia entre los dos graves hechos de violencia ocurridos ayer a la madrugada en Paraná, podría ser más que una casualidad. Patronato y la Barra Fuerte son el vértice de ambos ataques a balazos en distintos puntos de la ciudad. A la madrugada tirotearon el frente de la vivienda del vicepresidente del club, Nelson Rolandelli, en el barrio Aatra; poco después del amanecer asesinaron a un hombre y balearon a otro en el Thompson. Por este crimen, la Policía detuvo a un integrante de la Barra Fuerte, y ambos hechos fueron perpetrados con un arma calibre 9 milímetros. Se esperan pruebas claves para saber si ambos episodios delictivos comparten los mismos protagonistas.

El fiscal Juan Francisco Ramírez Montrull está a cargo de ambas investigaciones y el fin de semana harán la pericia balística que será fundamental para establecer si hay relación o no entre los dos hechos. Se cotejarán las vainas servidas y proyectiles secuestrados en ambas escenas criminales, y la comparación de las marcas que dejan las pistolas en cada elemento será lo que permita constatar si la misma arma fue utilizada para amedrentar al dirigente de Patronato y luego asesinar al santafesino.

Hubo unas seis horas de diferencia entre un hecho y otro. A las 0.30, Rolandelli y su familia estaba cenando. Una ráfaga de detonaciones de un arma de fuego alertó a todo el barrio Aatra. Poco después, Pachi, como conocen al dirigente del club de calle Grella, salió a la vereda de su casa, ubicada en la esquina de calles Almirante Brown y Favaloro, y vio que en el frente, tanto en la pared como en el portón, había impactos de balas. Llamó al 911 y se procedió a auscultar el lugar.

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Se constataron 10 disparos, se levantaron vainas servidas de un arma calibre 9 milímetros así como proyectiles. No hay testigos ni otros indicios que, por ahora, permitan identificar a los autores. Pero lo primero que pensaron todos es en la barra de Patronato. Tal como ha sucedido en la previa de partidos importantes (finales de ascenso, encuentros con equipos grandes), un día antes de la llegada de River a Paraná vuelve a producirse un presunto apriete por entradas, entre otros negocios que durante tanto tiempo le han concedido a los violentos de la Barra Fuerte.


Ni Rolandelli ni ningún otro dirigente de Patronato refirieron que en los últimos días hayan recibido amenazas o pedidos de entradas por parte de la barra. Tampoco el vicepresidente dijo tener algún problema personal con alguien que adopte esa actitud. Demasiado raro. De rigor, el club emitió un comunicado en el que afirmó que van a "colaborar para la más amplia y profunda investigación sobre lo sucedido". Hubo una reunión de dirigentes con el procurador general Jorge García, quien les puso a disposición lo necesario para ir a fondo contra los barras.


Habrá que ver en qué resulta a futuro y si, esta vez, los dirigentes vencen el temor lógico de enfrentar a los violentos y colaboran para encarcelarlos. Discusión mortal Los santafesinos Emiliano Rodríguez y Leandro Coria nunca escatimaban en gastos a la hora de salir a un bar o un boliche. Sus cuentas no bajaban de los 15.000 pesos, entre champagne y otros consumos. Eran habituales en locales de Paraná, como al que legaron ayer a la madrugada, en la zona del balneario Thompson de Paraná. En el boliche Bravard se encontraron con dos jóvenes paranaenses con quienes mantuvieron una discusión que, poco después, terminaría en la muerte a balazos de Rodríguez y lesiones de Coria.


En principio, se dijo que habría sido una discusión por un entredicho en el bar, pero los personajes implicados y las circunstancias del hecho ponen en duda esa versión. Incluso, el problema inicial (sería un choque entre cuerpos) fue entre los agresores y otro paranaense, en el que se prendieron luego los santafesinos. A las 6.30, estos decidieron retirarse, pero no llegaron al auto Chevrolet Onix que tenían estacionado a unos 40 metros del boliche. Unos metros antes los dos jóvenes los alcanzaron y les efectuaron varios disparos con una pistola calibre 9 milímetros. Rodríguez recibió tres impactos en la zona abdominal, que le ocasionaron la muerte unos minutos después.




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Coria fue herido en las piernas, pero sobrevivió y a la tarde fue dado de alta. Tras declarar como testigo, viajó despavorido a Santa Fe. La hipótesis del ajuste de cuentas por cuestiones del ambiente narco decantó en seguida, pero aún no hay nada certero que permita confirmar el móvil del asesinato. En la requisa del auto de las víctimas secuestraron casi 20.000 pesos, y se confirmó que ni ellos tenían ni en el vehículo había armas de fuego.


La División Homicidios se hizo cargo de la investigación y, tras reunir algunos testimonios y otras evidencias, apuntaron contra dos personajes muy conocidos del ambiente delictivo y, en particular, de la barra de Patronato. Pero la víctima que sobrevivió al ataque pudo identificar solo a uno de ellos. En horas de la tarde allanaron una vivienda del barrio Municipal y detuvieron al sospechoso: Pablo Daniel Olivera, más conocido como Pela. Su tío se llama, ni más ni menos, que Gustavo Barrientos, el tristemente célebre Petaco, preso por un doble homicidio en Ezeiza, quien a esta altura no necesita presentación. El padre es Roberto Freddy Olivera, preso por intento de homicidio, quien estuvo prófugo desde mayo del año pasado y lo recapturaron en enero.
Freddy y su cuñado Barrientos lideran la Barra Fuerte. A su vez, su hermano Gatito Olivera cumple una condena por el asesinato de un joven en el barrio Lomas del Mirador. Muchos dicen que quien acompañaba al Pela Olivera es su primo hermano (hijo de Petaco) también integrante de la barra, pero hasta ahora no hay ninguna evidencia que lo ubique como partícipe del asesinato.

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