Incendio y muertes en el penal de Victoria
Viernes 08 de Junio de 2018

El penal de Victoria repite su historia: una emboscada dejó cinco muertos

Hay tres internos acusados de provocar el cuádruple asesinato.

La cárcel de Victoria está condenada a repetir su historia: entre 1945 y 2018 se registraron al menos seis episodios sangrientos. El de ayer fue el que dejó el peor saldocon cinco internos muertos. Un conflicto en el pabellón N° 3 derivó en una emboscada asesina: tres presos quemaron un colchón, lo metieron en una celda, trabaron la puerta y dejaron a siete personas encerradas con el humo. No fue un motín ni hubo reclamos por las condiciones de reclusión. Se habló de problemas de convivencia, aunque no había constancia de problemas entre esos internos. En determinadas condiciones de encierro, día a día se cultiva la violencia y nunca se sabe cuándo va a estallar.


En la celda N° 2 dormían siete presos. Las cuchetas (dos dobles y una triple) calzan justo en el rectángulo. En el pabellón había un total de 22 reos, y en toda la Unidad Penal N° 5 Clemente XI eran 151 internos distribuidos en siete pabellones, cifra que duplica la de una década atrás. En toda la provincia, el Servicio Penitenciario aloja hoy unos 1.400 presos.


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El fiscal Eduardo Guaita está a cargo de la investigación, y cuenta con una prueba elemental: una cámara de vigilancia grabó todo el episodio. A las 6.30 se abrió el pabellón y las celdas. En las imágenes del video, de extrema sensibilidad, se observa a un grupo de presos que corrió con un colchón, al que incendiaron y arrojaron dentro de la celda N° 2, trabaron la puerta por fuera y dejaron a los otros internos calcinarse y asfixiarse. Los autores de la masacre quedaron bien identificados. Anoche el fiscal continuaba tomando declaraciones testimoniales en el penal al resto de los reos para saber lo que seguía siendo un misterio: el motivo de semejante agresión.
En esa celda estaban Marcelo Rodríguez, Marcelo Beber, Justo Silva, Francisco Alberto Coronel, Emilio Oscar Suárez, Brian Ariel Alarcón y Vladimir Orlando Castillo.

Los carceleros escucharon los gritos y corrieron al pabellón. Se encontraron con la escena dantesca e intentaron rescatar a los presos. Afuera, vecinos de la Unidad Penal N° 5 sintieron los ruidos, sirenas, corridas y a sus memorias regresaban viejas y repetidas imágenes.

Un rato después, había silencio. En el patio de la cárcel yacían los cuerpos calcinados de Rodríguez, de 30 años, Beber, de 31, y Silva de 53. En el hospital Salaberry, se recuperaban Coronel y Suárez; mientras que Alarcón y Casco eran trasladados al San Martín de Paraná. Anoche a las 22 se reportó el fallecimiento de Casco, mientras que el otro sobreviviente seguía internado en grave estado y murió en la mañana del viernes.

Los tres agresores fueron identificados y trasladados a otras cárceles de la provincia. Uno de ellos ya cuenta con dos homicidios en su haber: Kevin Paniagua, del barrio Gaucho Rivero de Paraná, tiene 20 años, y cuando era menor de edad asesinó a tiros Eduardo Kartansián y luego a Enzo González. Los otros dos son jóvenes del barrio Belgrano de la capital provincial: Ramón Ismael Framulari, conocido como Bebe, de 19 años, quien fue condenado hace poco a tres años de prisión efectiva por varios hechos de violencia, la mayoría cometidos cuando era menor; y Maximiliano Exequiel Chamorro, alias Coyi, de 20 años, fue condenado en 2016 por cinco hechos de robos y ataques a balazos a cuatro años y seis meses de prisión.

Paniagua fue trasladado al penal de Federal, junto a su hermano también preso, para evitar que sufra represalias. Framulari fue derivado a Concepción del Uruguay y Chamorro a Concordia. Serán imputados por cuádruple homicidio calificado.

La deuda
La cárcel de Victoria es una de las más viejas de la provincia y las autoridades consultadas coinciden en que es la que en peor estado edilicio se encuentra. Como en la mayoría de las unidades penales se vienen haciendo obras de ampliación, nuevos pabellones y áreas para internos que están en distintas etapas del cumplimiento de la pena, pero los ladrillos se apilan a un ritmo más lento que el ingreso los presos.
El límite de capacidad de internos de un penal se ve ampliado cada vez que entra un preso más. Hoy la UP N° 5 tiene siete pabellones y se está construyendo otro que va a alojar a 40 personas. La Justicia y el Ministerio de Gobierno están coordinando algunas medidas para acelerar obras y darle alojamiento a los presos que están en todas las cárceles sobrepobladas, se informó a UNO.
El Servicio Penitenciario se las ingenia para ubicar a los nuevos internos, pero los espacios igual se achican, y los funcionarios hacen movimientos de ajedrez para ubicar a los grupos en determinados lugares para que no se crucen con quienes están enfrentados o enemistados. No solo al distribuirlos en distintas cárceles, sino en los pabellones de un mismo penal, donde hay que repartir los horarios para que no se crucen en el patio.
La realidad y los lamentables hechos demuestran que muchos han fallado o fracasado: desde el tratamiento, algunos años atrás, a niños que hoy ya jóvenes son los asesinos, hasta la falta de inversiones que se arrastran en el tiempo para que las cárceles sean un lugar propicio para la resocialización.

Defensores piden medidas urgentes

Públicamente son pocas las voces que se escuchan para reclamar por la situación de sobrepoblación carcelaria. Algunos defensores penales públicos y privados consultados por UNO ayer, coincidieron en que lo ocurrido en Victoria no se puede separar de las condiciones de hacinamiento en las unidades penales. A su vez, plantearon cuál es el modelo de cumplimiento de condenas al cual apuntar.

"Incrementar evaluaciones médicas tempranas de enfermedades físicas y psíquicas que padecen las personas privadas de libertad y la asistencia médica adecuada; mejorar el contacto con el entorno familiar de las personas detenidas, sin sobrepoblación carcelaria. Mejorar la calidad de las condiciones físicas de detención y las posibilidades de acceso a la educación y al trabajo en cautiverio", son los principales aspectos que consideran necesarios y urgentes para mejorar la vida de las personas no solo en el encierro sino principalmente para cuando recuperen la libertad. "Los defensores penales públicos y privados coincidimos en que urge este camino sin más demora", clamaron.



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