Julio Hernández, uno de los imputados por el asesinato del contador de Paraná Ricardo Lizarraga, declaró ayer por la mañana ante el juez de Instrucción Nº 5 Ricardo Bonazzola. Buscó desvincularse del hecho e involucró a otros dos sujetos que no habían sido nombrados en la causa.
Caso Lizarraga: un acusado involucró a otros dos jóvenes
Hernández, en su relato, admitió haber estado, en la madrugada del viernes 22 de agosto, con quienes serían los asesinos del profesional momentos antes del crimen, pero aseguró que se asustó y se separó del grupo, junto con el que iba de acompañante en la moto que él conducía. Fue así que afirmó que no estuvo presente en el momento en que le robaron la moto Honda XR 400 al hijo de la víctima y que, aunque escuchó el ruido de los balazos, no pudo ver quién disparó.
Además, nombró a otros dos jóvenes que estaban en el grupo, uno que conoce por el nombre y otro que no sabe quién es. Ahora se espera saber si la fiscal Sandra Terreno solicita alguna medida al respecto, para citar o buscar identificar a estas personas.
Leopoldo Cappa, defensor de Hernández, explicó a UNO los detalles de la declaración mediante la cual el acusado intentó desligarse del hecho, al tiempo que anunció que hoy presentará una apelación para pedir la excarcelación.
Cappa dijo que su defendido accedió a ampliar su declaración indagatoria, luego de haberse abstenido en una primera instancia, para que contara su verdad: “Él se encontraba en el lugar en que no se debía encontrar, con la gente que no tenía que estar”.
Hernández declaró que la noche anterior al homicidio salió de trabajar de una rotisería, fue a su casa, comió y la llevó a su madre hasta el casino. Luego regresó, se quedó un tiempo considerable, fue a la casa de otro amigo y salieron varios juntos a andar en moto. Dijo que se cayó y volvió a su casa y se cambió la ropa, porque se había lastimado.
“Cuando circulaba por Estrada antes de llegar a la calle de la Costanera (Laurencena), uno de los chicos dice ‘ahí va la XR 400’. Lo empiezan a seguir y cuando lo están siguiendo mi defendido desiste de la acción y se vuelve porque se asusta. Se vuelve a la altura de la fábrica de Portland, 200 metros antes de la casa de la víctima”, detalló el abogado. Según mencionó, el joven conocía al hijo de Lizarraga y tenía miedo de que lo identificara cuando le robaran la moto.
También dijo que en su regreso se demoró porque tenía miedo y al llegar a su vivienda se encontró con los otros imputados. “Él se asusta porque no quería que la madre se enoje porque había ruido de motos y sale por calle Leopoldo Díaz, toma calle Estrada, escucha dos disparos, se asusta y sigue, no vio quién disparó”, indicó. Luego precisó que “cuando retoman calle Estrada declara que tenían encima un Peugeot 505 y ellos se asustan y aceleran y escucha dos disparos”.
Finalmente, dijo que Hernández se enteró tiempo más tarde que aquellos sucesos habían finalizado con la muerte del contador.
El joven, junto a cinco más, está imputado del delito de Robo seguido de homicidio. Cuatro de los acusados son menores de edad, que tienen entre 15 y 17 años, y fueron alojados en instituciones a cargo del Consejo Provincial del Niño, el Adolescente y la Familia (Copnaf), mientras que los dos mayores, Jonatahn Chocho Roda, de 18 años, y Julio Hernández, de 19, están en la Unidad Penal Nº 1.
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“Él se encontraba en el lugar en que no se debía encontrar, con la gente que no tenía que estar”, dijo Leopoldo Cappa, abogado defensor".














