Lejos de las dietas de primavera, las comidas en la época invernal son más suculentas, sabrosas y ricas en calorías. La razón es simple: es necesario enfrentar al intenso frío. Bajo esa premisa, las mesas de las casas y los restaurantes muestran platos con abundante comida caliente y condimentada.
Un buen plato de comida se vuelve imprescindible para calmar el frío en el cuerpo. Las personas sienten la necesidad de ingerir más calorías para combatir las bajas temperaturas. El locro, el guiso, la polenta y las pastas son los favoritos.
Platos calientes para enfrentar la ola polar
En este mediodía te proponemos una receta fácil, rápida y caliente: polenta con salsa de chorizos.
Ingredientes
Porciones: 4
Para la polenta:
2 tazas de caldo de verduras
2 tazas de leche
1 taza de polenta
1/2 taza de queso rallado
sal y pimienta a gusto
Para la salsa
4 chorizos medianos
1 cucharada de aceite
1 ramito de hierbas (tomillo, romero y orégano)
2 dientes de ajo cortados al medio
Modo de preparación
El tiempo de preparación es de 10 minutos y el de cocción 20 minutos.
1.En una sartén a fuego mediano, saltear los chorizos cortados en rodajas junto con los dientes de ajo cortados al medio. Reservar.
2.En una olla, poner el caldo y la leche y dejar que hiervan. Una vez que alcanzaron hervor, incorporar la polenta en forma de lluvia, revolviendo siempre con una cuchara de madera para evitar que se formen grumos. Sal pimentar a gusto, y dejar que se cocine revolviendo hasta que se espese. Servir con los chorizos salteados y espolvorear con queso rallado.
Polenta, desde el norte de Italia
La polenta es un alimento, cereal, gacha o puche originario del norte de Italia, muy difundido en Argentina, Austria, Chile, Suiza, Bosnia, Croacia, Perú, Eslovenia, Portugal (principalmente en la isla de Madeira) y Uruguay, también es muy consumido en Córcega, Saboya y Niza al sur de Francia, así como en los estados de Río Grande del Sur, Santa Catarina, Paraná, Espírito Santo y São Paulo al sur del Brasil; siendo también consumida —especialmente en temporadas frescas— en Paraguay, México y Venezuela.
La etimología deriva de la palabra latina puls, una especie de potaje realizado con harina de centeno o con farro -un muy antiguo antecedente del trigo, de la palabra latina far o farris- deriva la palabra farina, es decir harina.
Ya en la antigüedad ecuatoriana era muy común su consumo, mientras que los griegos preparaban un potaje semejante a partir de la harina de cebada. En tiempos del Imperio romano ya se conocía con el nombre pullmentum, y luego de allí pullenta; este plato que era uno de los principales alimentos de las legiones romanas.
La evolución de la polenta es aún más extensa en el tiempo y con mayores variaciones; inicialmente se preparaba con hierbas y desde el Imperio romano se hizo más común prepararla con harina de trigo. La flor de la harina de trigo era llamada entonces pullen.
Sólo tras 1492, con los viajes de Cristóbal Colón, es que se hace conocer en Europa un ingrediente que sería típico de la actual polenta: el maíz. Sin embargo la difusión y aceptación del maíz entre los europeos fue bastante lenta; en Italia el cultivo de maíz se comenzó a generalizar a mediados del siglo XVII y esto principalmente en la zona Nord (norte) en donde el régimen de lluvias facilitó la siembra de este cereal.














